Cómo reducir el estrés en tu vida diaria
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El estrés y la ansiedad son como unos monstruos gigantes que atacan a muchas personas alrededor del mundo.

De hecho, un estudio científico comprobó que alrededor de 70 Millones de personas en Estados Unidos: Sufren de estrés y ansiedad, lo cual significa alrededor de un 22% de la población total, o casi 1 de cada 4 personas.

Indudablemente, el estrés y la ansiedad nos afectan en varios sentidos, como por ejemplo:

  • La autoconfianza.
  • Provocando un malestar físico (que puede llegar incluso a sentirse en el estómago).
  • Falta de claridad mental (que puede causar accidentes en carretera).
  • Cansancio extremo.
  • Pereza y desánimo.
  • Disminución drástica del bienestar en general.

Acabar poco a poco con estos monstruos, puede mejorar tu vida trascendentalmente y llevarte a ser una persona mucho más feliz, todos los días.

Así que…

¿Qué hacemos con ese estrés y esa ansiedad que todos los días parece atormentarnos?

He aquí unos pasos que te ayudarán a destruir estos grandes enemigos.

1. Pensar Que Toda Situación Difícil Tiene Que Llegar A Su Fin

Como dice el famoso refrán: “No hay mal que dure 100 años”.

Sin importar por qué situación estés pasando en este momento…

En algún momento vas a llegar a un punto mejor.

Y de hecho, científicamente se ha comprobado que combatir y luchar en contra de la ansiedad y del estrés, sólo logra amplificarlos.

Es decir, pensar todo momento en lo malo que es tener estrés y ansiedad, y en lo mucho que te afectan…

Lo único que logra es que sean justamente peores.

Mientras que si los aceptas y te das cuenta de que es inevitable tener altibajos en la vida…

Logras estar más en armonía con tu entorno, tu vida, y contigo mismo.

Y curiosamente eso causa que estemos en una mejor situación para, posteriormente, sentirnos bien.

2. Contar Con Técnicas De Relajación

Muchas veces cuando nos sentimos estresados y ansiosos pensamos en mil cosas.

Menos en relajarnos, en calmar nuestra mente…

Y es porque no contamos efectivamente como con un plan para cuando esos momentos lleguen.

Cuando nos sentimos bien, no pensamos en que van a llegar momentos difíciles.

Así que, es momento de empezar a ser consciente de ello.

Existen diferentes técnicas que te calman en poco tiempo.

Y te sirven para pasar a un mejor estado emocional, casi inmediatamente.

Como las siguientes:

La Respiración Diafragmática

La puedes empezar de la siguiente manera:

Acuéstate en tu cama, coloca tus manos en tu estómago y luego exhala hasta sacar todo el aire de tus pulmones.

Posteriormente, inhala tanto aire como te sea posible…

Tratando de inflar tu abdomen (como si quisieras levantar tus manos con él).

Ahora retiene el aire unos segundos y luego exhala nuevamente por completo.

Esperando unos segundos antes de volver a tomar aire.

La idea es que, tanto inhalando como exhalando, retengas el aire (o la falta del mismo) durante un tiempo considerable.

¡No es que te vayas a asfixiar!

Sino simplemente que le des un poco de tiempo al cuerpo para que procese la respiración.

Y finalmente, repites este proceso al menos 10 minutos seguidos…

Esto, se ha comprobado que es poderosísimo para lograr relajarte en cualquier situación.

El Auto-Diálogo Positivo

En la década pasada, se realizaron unas investigaciones al respecto del auto-diálogo positivo.

Estas investigaciones brindaron muy buenos resultados.

Esta técnica simplemente consiste en conversar contigo mismo sobre un tema en cuestión, llegar a un acuerdo…

Casi como si se tratara de una conversación con otra persona.

Mientras más estés en el papel de “conversar con tu otro yo“…

Más fácil te resultará dialogar.

Porque estás hablando no contigo, sino con “alguien más” que es la persona que está dentro de tu mente.

Trata de buscar soluciones, de resolver problemas.

O si no hay soluciones, o si es un problema sumamente complejo…

Entonces trata de relajarte.

De buscar afectarte lo menos posible, de vivir feliz a pesar de las condiciones y las circunstancias.

Si de igual manera las cosas van mal, sentirte estresado y ansioso no ayudará en nada y sólo va a empeorar las cosas.

Las preocupaciones no resuelven problemas.

3. Verificar Tu Dieta

Hay ciertos alimentos y bebidas que afectan a las personas que tienen estrés y ansiedad.

Y de hecho, las vuelven más propensas a sufrir este tipo de afecciones.

Como por ejemplo, la cafeína y el alcohol.

Y de hecho, la cafeína muchas personas la relacionan directamente con el café…

Pero hay quienes no saben que la cafeína también la encontramos en:

  • El chocolate (la bebida)
  • En las chocolatinas (las barras de dulce)
  • En gaseosas
  • En el té

Entonces, hay muchos alimentos que contienen este tipo de componentes que pueden afectarte.

Incluso las bebidas energéticas.

Si tú eres alguien que sufre estos problemas, consumirlos sólo te va a afectar negativamente…

Ahora, ni hablar de las sustancias adictivas, como el alcohol o las drogas incluso.

Los cuales pueden prolongar y llevar el problema a niveles aún mayores.

Como a enfermedades mentales similares a la depresión.

Así que, si verificas tu dieta y organizas los alimentos, de manera que solamente consumas cosas sanas y saludables…

Lo más seguro es que mejores.

Porque no sólo estarías prestándole atención a mantener tu mente calmada y relajada.

Sino también a tu cuerpo, que finalmente es “el santuario de tu mente”…

En donde se llevan a cabo todos los procesos físicos que tu mente desea realizar.

4. Realizar Ejercicio

No significa que debas inscribirte a un gimnasio e ir 3 horas diarias durante 8 días a la semana.

Ni nada loco por el estilo.

La idea es hacer cosas sencillas como:

  • Caminar 30 minutos diarios
  • Usar las gradas en vez del ascensor
  • Usar menos el automóvil

O cualquier otra cosa que haga mover tu cuerpo un poquito más, día tras día.

Porque cuando tú realizas actividad física, tu metabolismo se activa…

Empiezas a procesar mejor los alimentos, tu mente tiene más claridad.

De hecho, el impacto en el cerebro que tiene la actividad física, es algo increíble.

La manera en que funcionan los procesos químicos y neuronales en tu cerebro…

Se transforma de principio a fin cuando haces ejercicio.

Y recuerda, no necesariamente tiene que ser algo complejo o de mucho esfuerzo como levantar pesas.

Si esto igual quieres hacerlo, no hay problema.

Aunque no es necesario para mejorar el estrés y la ansiedad, que es de lo que se trata este artículo.

5. Valorar Tu Sueño

Dormir bien, puede tener un impacto tremendamente positivo sobre el estrés y en la ansiedad.

Puede prácticamente erradicarlos por completo.

De hecho, las horas del día en que la mayoría de las personas pasan estresadas y ansiosas, es en la noche.

Muchos incluso se sienten estresadas y ansiosas, antes de dormir; o es justamente eso lo que no los deja dormir.

Y una de las razones más comunes, es que las personas no valoran su sueño, no atesoran su sueño.

La idea aquí es convertir tu cuarto en un lugar sagrado del “Dormir bien”… ¿Cómo?

Por ejemplo, impidiendo que cosas como el celular te despierten a mitad de la noche…

Ya sea con notificaciones o con llamadas de otras personas.

No tener el computador en la pieza, ni el televisor, ni siquiera algún libro.

Sino solamente dedicarse a descansar y a dormir.

Cuando quieras chatear, o leer, o entretenerte, o jugar, en fin… Podrás hacerlo fuera de tu cuarto.

Eso es valorar tu sueño, eso es condicionar a tu mente de que, cuando entras a tu cuarto, es a dormir…

Y eso es darle más prioridad a que en la noche tu descanso sea un poco más reparador y más transformador.

Porque las personas que duermen bien, son mucho menos propensas a sufrir:

  • Estrés
  • Ansiedad
  • Ataques de pánico
  • Nerviosismo
  • Y muchas otras cosas más.

 

 

Vía: Sebas Celis

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