No confundas la buena autoestima con el desastroso autoengaño
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Otro de esos errores famosos…

Las personas muchas veces confunden la autoestima con el autoengaño.

Es curioso ver cómo incluso gente que se dedica a enseñar estos temas, no tienen muy clara la delgada línea que separa una buena estima personal, de un desastroso autoengaño.

Lo uno te puede llevar al éxito, y lo otro al fracaso. Lo uno puede ayudarte a ser tu mejor amigo, mientras que lo otro simplemente te llevará al autosabotaje.

La raíz de esta confusión, está fundamentada en las consecuencias producidas por la distorsión de percepción causada por los medios.

En otras palabras, las personas que no tienen autoestima, son víctimas de los medios en muchos sentidos (obviamente, no podemos culpar a los medios, pues muchas personas simplemente no son tan influenciables, por lo que depende únicamente de nosotros mismos).

Cuando los niños y adolescentes (e incluso adultos) ven la imagen de alguien atractivo en televisión o Internet, probablemente se sientan mal respecto a su condición o situación actual. Esto genera una necesidad mayor de desarrollar una buena autoestima.

Sin embargo, recuerda que estamos hablando de Autoestima vs. Autoengaño, y que te dije que la confusión proviene de las consecuencias de dicha distorsión.

Los medios distorsionan nuestra percepción haciéndonos creer que si no tenemos un cuerpo perfecto, o si no tenemos ciertos productos, entonces valemos menos.

Probablemente no sea ese su objetivo, pero lo logran en muchas personas. Y es allí donde las personas que quiere sentirse bien consigo mismas creen que la solución es lo contrario.

Engañarse a sí mismas diciéndose que ya son perfectas como son y que no hay nada que mejorar.

Tómate un momento para analizar la imagen a continuación:

Muchas personas incluso al verla, podrían pensar que es una imagen positiva, motivadora o inspiradora.

Pero, ¿En realidad te parece adecuado engañarte a ti mismo haciéndote creer que estás bien cuando en realidad no lo estás?

No es adecuado. Ni remotamente.

Nuestra mente la gran mayoría de las veces sabe si le mentimos o no. El subconsciente nos conoce mejor que nadie. Y cuando algo sencillamente no cuadra dentro de su marco de creencias y conceptos, empieza a hacer lo posible por volver a la estabilidad mental.

Para simplificarlo: Si te engañas a ti mismo, tu mente buscará la manera de hacerte saber que estás equivocado, y que en realidad no estás bien como quieres hacerle creer.

¿Qué crees que termina generando esto al final del día? Exacto. Autosabotaje.

Y no sólo eso, sino que al final terminas sintiéndote peor que antes. Esta vez, con tu propia mente en tu contra.

Ahora, no digo que no existan métodos de autosugestión y autoconvencimiento que puedan ayudarle a tu mente a forjarse un mejor autoconcepto.

Sin embargo, esos métodos no consisten en el engaño directo y descarado.

Está bien, necesitas autoestima. Pero no necesitas engañarte para tenerla.

No necesitas creer que ya tienes cuerpo de super modelo para amarte a ti mismo. Puedes amarte así como eres, incluso con todos tus defectos y rasgos que te disgusten.

Y por último, no te puedes olvidar (o mejor, debes recordar siempre) que hay cosas por mejorar en tu vida, en muchas de las cuales puedes empezar hoy mismo a trabajar.

¿No tienes el cuerpo que deseas? ¿Crees que la solución es engañarte creyendo que ya lo tienes? ¡Pues no! La solución es hacer ejercicio y comer saludable. Punto.

¿No tienes buenas habilidades sociales? ¿Crees que la solución es engañarte creyendo que sí las tienes? ¡Nuevamente no! La solución es estudiar el tema y luego ponerlo en práctica para ir mejorando poco a poco.

El autoengaño te lleva a creer que no hay nada que mejorar, cuando en realidad hay mucho.

 

 

Vía: sebascelis

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