Mandalas, un camino de antiestrés y equilibrio emocional
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Los mandalas son utilizados tanto por los niños como por los adultos para poder alcanzar el equilibrio emocional, el simple hecho de colorear permite alcanzar un estado de relajación, de paz y calma.

El simple hecho de pintar puede darnos pistas de cómo se encuentra una persona por los colores que escoge, la forma en que utiliza los colores y las formas que realiza con estos sobre el papel. Pero también, desde el psicoanálisis de orientación Junguiana se ha considerado que éste permite facilitar la reintegración de la fragmentación psíquica y espiritual para poder ser uno mismo.

La “fragmentación psíquica” puede producirse por múltiples causas, como situaciones de estrés y ansiedad, emociones que no se pueden expresar, conflictos inconscientes… A veces, por más que lo intentamos no somos capaces de poner en palabras los sentimientos más intensos y se quedan dentro, anclados, provocando que uno se encuentre mal emocionalmente e incluso, a veces se puede traducir en un malestar físico.

Una forma de sacar estas emociones al exterior es el crear y colorear un mandala, el hecho de pintar calma y sosiega, expone los sentimientos; también se pueden dejar salir estos sentimientos a través del deporte, del baile, de cualquier acción que rezume creatividad.

A través de la expresión de estas emociones afirman que se puede conseguir el equilibrio entre las emociones inconscientes y conscientes consiguiendo un estado de armonía que aleja los trastornos y las enfermedades psíquicas, porque cuando el interior y el exterior de una persona se encuentra en equilibrio, la sensación de bienestar le envuelve.

 

Una de las recomendaciones que se suelen hacer a la hora de colorear un mandala es utilizar música de meditación o relajante para poder dejarse llevar, para sacar todas las emociones y volcarlas sobre un papel. También, podéis dejaros llevar y escribir en la parte de atrás cuáles son los pensamientos y emociones que van surgiendo mientras vais pintando, de esta manera, una vez que hayáis terminado de pintarlo podéis intentar traducir si lo que habéis sentido se ha manifestado a través de los colores y las formas.

También son muchas las personas que han utilizado estos mandalas para aquellos niños que tienenproblemas de conducta o emocionales pero que no saben expresarlos, les ayuda a relajarse y tranquilizarse. Pero también os puedo decir que en muchas ocasiones se utilizan para que se relajen y puedan concentrarse mejor en el aula.

Aún así, no hace falta encontrarse mal para crear o pintar un mandala, siempre que quieras desconectar y relajarte, será una de las mejores opciones.

 

 

 

Vía: Depsicología

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