Estos son algunos trucos para leer la mente de otros
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Saber cómo leer la mente de alguien es en realidad una habilidad que se puede aprender. Las personas siempre enviamos señales sobre lo que pensamos.

Mientras que la telepatía nos suena como un superpoder, saber cómo leer la mente de alguien es una habilidad que se puede aprender. Desde anticiparse a las necesidades de un cliente hasta saber cómo acercarte a tu jefe, el desarrollo de esta intuición interna hacia los demás es una habilidad que te puede ayudar a salir adelante.

“Las personas perceptivas son siempre las que más éxito tienen en la vida y en el trabajo”, dice Loren Miner. “Los mejores resultados no son siempre para las personas más inteligentes, sino para las que mejor conectan con los demás y tienen un cociente emocional superior.”

Las personas siempre envían señales sobre sus pensamientos, dice Miner, pero te puede llevar tiempo el lograr sintonizarlas. “Cuando los mensajes que recibes dicen que esa persona no está en la misma onda que tú, son pistas que te están diciendo que debes dar un paso atrás y redirigir tu enfoque. Es el momento de cambiar la conversación.”

Hay cinco maneras para saber cómo leer la mente de alguien, o al menos tener una conjetura aproximada para construir mejores relaciones.

1. Comienza con las diferencias generacionales

La comprensión de a qué generación pertenece alguien puede darte una idea de cómo piensa. Son las gafas a través del cuales ven la vida, dice Miner.

“Las diferencias generacionales son fascinantes, los “Millennials” se esconden a menudo detrás de los ordenadores y expresan sus opiniones a través de Twitter y blogs. No reconocen el valor de la comunicación cara a cara. A las personas de más edad, por el contrario, les gusta hablar con alguien en persona.”

Miner dice comprender la generación de esa persona te ayudará a saber la mejor manera de acercarte para desarrollar una relación. “Si vamos a cerrar un trato con un Millennial, sabemos que no hay necesidad de tomar un avión y programar una mesa redonda ya que prefieren una presentación a través de Internet. Para otra generación, hay que gastar el dinero e ir a verlo.”

Las generaciones también valoran cosas diferentes, dice Miner. Las personas de la generación del milenio, por ejemplo, buscan resultados rápidos. “Cuando hablamos con ellos, hablamos de procesos rápidos y probados. Las otras generaciones son más conservadoras. Cuando hablamos con ellos, nos movemos más despacio y hablamos de cosas como la seguridad y el riesgo.”

2. Reconocer los puntos débiles

Otra forma de saber cómo leer la mente es buscar sus puntos de dolor, que consiste en hacer las preguntas correctas. Es importante establecer un vínculo personal para llegar a conocer lo que ellos consideran que es importante. Hay que tener grandes orejas y una boca pequeña.

¿Qué les desencadena una emoción? ¿Dónde están sus zonas de comodidad? Hay que saltarse las conversaciones encorsetadas y entrar en la relación como en una discusión. Haz preguntas abiertas que le permiten a esa persona el compartir sus fortalezas y desafíos o compartir historias sobre lo que ha hecho por los demás. Nueve de cada diez veces, las personas estarán de acuerdo en que tienen el mismo problema, que les ayuda a comprender mejor lo que necesitan.

3. Considera las diferentes personalidades

Te puede ayudar el notar y observar las cualidades individuales de cada individuo para determinar quién es como persona y lo que es importante para él. Por ejemplo, las personas muy analíticas se relacionan bien cuando se exponen metódicamente las ideas, si no se hace así, se siente perdidos.

Busca pistas en su personalidad, prestando atención a las características y la forma de hablar. Alguien que prefiere ser dominante, por ejemplo, podría tener un apretón de manos excesivamente firme. Las personas que tiene sentido del humor insertan el sarcasmo en la conversación. Utiliza estas pistas para determinar sus valores y su enfoque.

4. Observa el lenguaje corporal

El lenguaje no verbal también es importante y da pistas sobre lenguaje corporal. Si alguien se inclina, está comprometido. Si está inseguro mira hacia abajo, o se aleja y no te relaciona con lo que estás diciendo.

Es importante desarrollar un buen oído para poder escuchar los sonidos sutiles. El tono de voz también puede proporcionar pistas. Por ejemplo, si alguien te está contestando en un solo tono, es muy probable que no le interese lo que estás diciendo. Si te mira cuando hablas y se mueve más, está encontrando interesante lo que dices.

5. Sé un buen oyente

Por último, debes escuchar lo que alguien está diciendo, así como lo que no está diciendo. Si bien esto es más difícil cuando la conversación se realiza a través del teléfono, una voz comprometida o apasionada es evidente. También es evidente cuando alguien se siente frustrado pues su tono cambia o se escucha un suspiro.

Cualquier cosa que implique emociones fuertes nunca debe ser comunicada por correo electrónico, usa el teléfono. Los correos electrónicos son terribles para transmitir el significado que hay detrás de las palabras. Pueden ser un verdadero obstáculo para ser perceptivo.

Vía: El arte de la estrategia

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