¿Es mejor el sexo con amor?
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El enamoramiento es posiblemente el mejor estupefaciente para el sexo. Decimos “estupefaciente” por la estrecha relación que guarda esta palabra con términos como “estúpido” o “estupendo”. Y es que alguien enamorado tiene algo de benditamente estúpido, al ver todo lo que tiene que ver con el otro como indefectiblemente estupendo. En esas condiciones, digamos cognitivas, no es de extrañar que solamos considerar el estar enamorado como una situación que nos coloca un peldaño por encima en la obtención del gozo que se deriva de una interrelación sexual.

Enamorada, una persona se convierte en más atrevida, más empática, menos pudorosa y más contemplativa; más gratificada por el goce del otro y también más entregada y focalizada en la interacción sexual. Todas estas condiciones favorecen, sin duda, la satisfacción en el encuentro erótico. Y tan “estupendo” es ese encuentro íntimo cuando se está enamorado, que hace que (especialmente algunas mujeres), hagamos eso tan “estúpido” de enamorarnos solo porque queremos repetirlo. Y eso, como todas las estupideces, merece una reflexión. Deseo y amor han ido inseparablemente asociados en las mujeres

Sucede que esas características que aporta el enamoramiento cuando tenemos sexo, también nos las proporciona el deseo. Y si bien el enamoramiento puede entenderse como un paroxismo del deseo (algo así como el deseo llevado a su más alta cumbre), éste no necesita del complemento vitamínico del enamoramiento para activarse y desplegarse como un huracán.

Si el amor viene, el deseo se lo toma sin hielo; si no, puede funcionar con el mismo arrojo, con la misma valentía. Eso hace que no podamos tener sexo satisfactoriamente sin sentir deseo, pero que sí lo podamos tener sin amor.

Con información de: Mujerhoy http://www.mujerhoy.com/vivir/sexo-pareja/201802/15/sexo-con-amor-20180209194414.html

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