¿Vaginismo?
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Afecta a un 5% de las mujeres, y hay tantas otras que lo padecen pero que no lo saben por falta de información, así como también por temor a hablar del tema. ¿De que se trata? De una disfunción sexual que se llama vaginismo y consiste en temerle al dolor que puede llegar a causar la penetración. Eso no significa que no disfruten de relaciones sexuales satisfactorias, pero en ellas no hay penetración.

Existe un vaginismo de tipo primario, que es el que sufren las mujeres que nunca han podido tener ningún tipo de penetración, que ni siquiera pueden soportar la idea de usar un tampón o hacerse un Papanicolaou. Y otro de tipo secundario, que afecta a mujeres que han sido capaces de lograr la penetración, pero de pronto no pueden .

Las causas del vaginismo, tanto en un tipo como en el otro, son de origen psíquicas. La falta de información sexual o de comunicación, que conducen al miedo o al temor; experiencias traumáticas y/o abusos; miedo al embarazo; temor a contraer enfermedades de transmisión sexual; incluso hasta visitas traumáticas al ginecólogo; infecciones urinarias y traumas acarreados por el parto, en el caso del vaginismo secundario.

Si bien las mujeres que tienen vaginismo quieren tener relaciones sexuales con penetración, el cuerpo se pone en una situación de defensa con el sólo hecho de pensarlo. Cuando lo intentan, el cuerpo se bloquea y la vagina se contrae.

“En cambio, cuando el coito doloroso tiene causas físicas se llama dispareunia”, explica Paula Bardas, médica (UBA). Y puede darse tanto en mujeres como en hombres, aunque es mucho menos habitual en ellos. Abarca desde irritación hasta un profundo dolor, antes, durante o después del coito en la zona vaginal, y puede darse tanto interna como externamente. También puede ser selectiva, es decir, que sólo se presenta en determinadas situaciones, como con ciertos compañeros sexuales, por ejemplo. Agentes infecciosos, enfermedades genito-urinarias e irritaciones por el material de los anticonceptivos de barrera son las causas más frecuentes de la dispareunia.

El perfil

La mayoría de las mujeres con vaginismo ronda los 30 años de edad. En realidad, es muy probable que lo padezcan desde hace años, pero recién en ese momento se animan a contarlo y quieren tratarse, en muchos casos, porque desean formar una familia. En general se trata de chicas muy perfeccionistas, con miedo a perder el control. También suele suceder que han sido criadas con valores muy conservadores y en entornos en los que no está bien visto hablar de sexo.

Cómo tratarlo

Si estás viviendo esta situación, es necesario que busques ayuda profesional de la mano de un terapeuta especializado en temas sexuales. Poco a poco, irá intentando exponerte al problema hasta que estés preparada para explorar tu vagina. También sería bueno que tu pareja, si la tienes, sea parte del proceso. Con la terapia adecuada, este tipo de disfunción sexual puede superarse. Así que anímate a hablar del tema, busca ayuda profesional, ¡y disfruta a pleno de tu sexualidad!

Cortesía de universoalessandra.com

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