¿Sentados, parados, o las dos?
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Si estás con ganas de variar un poquito el repertorio sexual, probar nuevas posiciones sexuales es un buen comienzo. Mantener relaciones sentados y/o estando de pie pueden ser dos variantes que aporten novedad y mucho condimento a tus encuentros íntimos.

Sentados

¿Deseas más intimidad? Entonces las posiciones en las que ambos están sentados son para ti. Como se encuentran frente a frente, hay mucha conexión visual y los dos pueden mirar directamente la penetración, algo que en otras posiciones es más difícil especialmente para la mujer. Además, existe la posibilidad, para el placer femenino, de estimular directamente el clítoris con la mano. Incluso el hombre puede tomar su pene y usarlo para acariciar el clítoris y los labios vaginales de su pareja.

Frente a frente

La clásica posición sentados frente a frente genera mucha intimidad emocional y un sentimiento de igualdad entre las partes. Es una de las posturas más populares del sexo tántrico, ya que se busca conectar emocional y espiritualmente con la pareja. Si desean lograr una penetración más profunda, el hombre puede sentarse con sus piernas cruzadas, mientras que tu te sientas sobre él y lo rodeas con las tuyas. Otra alternativa es que levantes un poco una pierna y la sostengas con una de tus manos a la vez que tu pareja te penetra.

¡Arre, arre!

Una versión de la posición del jinete pero con una vuelta de tuerca. Él se sienta sobre una silla y tu desciendes sobre su pene, ¡pero dándole la espalda! A la vez, puedes encargarte de tocarte a ti misma o compartir esas labores con tu pareja. Es la postura perfecta para colocarse delante de un espejo y disfrutar de la imagen que están creando.

También pueden practicarla frente a frente, pero para que se sienta aún más delicioso prueba de pasar tus piernas por sobre sus hombres. Eso sí, ve con cuidado que se necesita mucha flexibilidad para realizar esta acrobacia. Sea cual sea la postura que elijas, la silla es un elemento súper erótico para incorporar en tus relaciones sexuales.

De pie

En cambio, si lo que buscas es más erotismo en tu actividad sexual, mantener relaciones de pie puede ser algo súper hot. Da la sensación de que ninguno de los dos puede contenerse para llegar a la cama o para aferrarse de algún mueble o de algo que haga más cómoda la relación coital, y eso suma muchísimo placer al que ya de por sí brinda esa posición. Eso sí, es muy importante tener en cuenta la estatura y el peso de la pareja. ¡No queremos que nadie se lastime!

Contra la pared

Usa la pared de apoyo mientras tu pareja te carga y te penetra. Aquí obviamente entra en juego la condición física de ambos, la fortaleza física de él y el tamaño de cada cual. Una variante para quienes no tengan tanta fuerza, energía o ganas de estar cargando a su pareja es que el hombre abra sus piernas un poco de manera que no pierda el balance. Eso ayudará especialmente si son de estaturas similares, ya que tu quedarás un poco más alta y será más fácil la penetración. Tu puedes levantar una pierna y rodear con ella su cintura, mientras que dejas la otra apoyada en el suelo para que tengas la posibilidad de ser más activa en llevar el ritmo de la penetración en sintonía con tu pareja.

En la ducha

El agua tibia recorre sus cuerpos desnudos, las caricias se vuelven mucho más relajantes y suele haber muchas risas porque el espacio reducido y la superficie resbaladiza los obliga a hacer todo tipo de piruetas y a aferrarse de lo que tengan a mano para no caerse. Una posición que les brindará mucho placer, y con la que no corren riesgos de lastimarse, consiste en que tu te coloques justo debajo de la lluvia, de espaldas a tu pareja. Puedes levantar una pierna y apoyarla sobre el borde de la bañera mientras él te penetra por detrás. Recuerda que en la ducha tienes un montón de elementos con los que puedes jugar, como enjabonarse mutuamente, y que harán del encuentro uno mucho más erótico

Cortsesía de universoalessandra.com

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