Señales de que tu matrimonio está en crisis
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¿Sientes que en lugar de amantes son compañeros de piso? No es una buena señal. Es importante que seas amigo de tu pareja, pero el vínculo debe ser más fuerte. Si sientes que ya no compartes la misma vida, es hora de que vuelvas a estrechar el lazo que los une. Esto puede requerir una solución compleja, como ir a terapia, o algo simple, como volver a tener citas.

Uno de los dos siempre esta enfadado

Sentir resentimiento puede hacer estragos en una relación. Si uno (o los dos) suele sentirse así con respecto al otro, esto puede generar que se vuelvan apáticos con la relación. Para solucionar este problema, es importante identificar de dónde surge este sentimiento y analizar qué se puede hacer para sanarlo. Puede requerir mucho trabajo, pero es importante enfocarse en el objetivo.

Infidelidad Emocional

Algunos expertos creen que la infidelidad emocional es, de hecho, peor que la física o sexual. Si tú o tu pareja hablan sobre el futuro con otra persona, puede que tengan serios problemas. Solucionar la “infidelidad emocional” puede requerir de la ayuda de un profesional que brinde una opinión neutral y entienda por qué estas buscando generar intimidad fuera de la pareja.

No hay comunicación

La comunicación es esencial si quieres que tu matrimonio funcione y la falta de comunicación en la pareja es una clara señal de problemas. Puede haber varios motivos; incluso puede tratarse de que ambos estáis realmente ocupados. Tal vez deberías ver si no hay un tema mayor que solucionar. De cualquier forma, es importante que encuentren un momento para charlar. Asegúrate de que no haya distracciones y empiecen a hablar. Intenta llegar a la raíz del problema. Claro, es más fácil decirlo que hacerlo, pero entablar una conversación es el primer paso para solucionar este problema.

La intimidad quedó en el pasado

Cuando falta la intimidad emocional y física en la pareja, se nota. Y esto puede ser una gran señal de que tu matrimonio está en crisis. Pero hay muchas formas de volver a encender la llama de la pasión. El experto en relaciones Mark Tyrell sugiere empezar con cambios pequeños: “… busquen un momento para abrazarse, incluso aunque sea algo que no harías normalmente… quizás antes de irse a trabajar y cuando vuelvan”.

Uno de los dos no se esfuerza

Cuando uno de los dos tira la toalla, puede ser muy frustrante y doloroso para el otro. Desafortunadamente, si ya está decidido y quiere romper la relación, no hay mucho que hacer: no puedes cambiar su forma de pensar. Pero es posible arreglar un matrimonio con una pareja reacia. Esto puede significar que tengas que analizar los temas solo y ver si hay algo que puedes mejorar. Si uno de los dos ha dejado de intentarlo y no se muestra receptivo, será mejor que busquéis ayuda de un profesional para darle otra oportunidad a la pareja.

Infidelidad

El matrimonio requiere mucho trabajo, incluso si nadie es infiel. Pero la infidelidad puede hacer que cualquier matrimonio se vuelva imposible de manejar. Si tu pareja es quien está siendo deshonesta con la relación, es hora de que tomes cartas en el asunto. Primero, piensa bien si vale la pena trabajar en pareja para superar la infidelidad. Si es así, busca un plan que requiera total transparencia. Puede que necesites la ayuda de un profesional.

Discusiones contantes

Un estudio descubrió que discutir incesantemente es uno de los ocho motivos más comunes de divorcio. Si tú y tu pareja viven discutiendo por el mismo tema, es hora de que se sienten a resolverlo. Y es obligatorio que ambos tengan una mente abierta. No importa si estas de acuerdo en todo, intenten ser un poco más receptivos frente a la perspectiva del otro. Un poco de entendimiento puede servir de mucho.

Ya no intentan pasar tiempo juntos

Sin duda echarse de menos hace que tengan más ganas de verse. Pero si tú y tu pareja nunca se ven ni piensan en el otro, con el tiempo empezarás a dudar de la relación. Las agendas apretadas y los matrimonios a larga distancia pueden hacer más difícil que pasen tiempo juntos. Pero una conversación telefónica de veinte minutos o una llamada con vídeo pueden ayudaros a que se sientan más cerca. Mantenerse conectados es la clave para hacer que vuestro matrimonio funcione.

Nunca Solucionan las peleas

Las discusiones sin solucionar llevan a que vuelvan a tener el mismo problema una y otra vez. A veces, estas peleas marcan una distancia entre los dos, pero discutir siempre sobre lo mismo y esconder el problema debajo de la alfombra no es la solución. Hablen del tema y aprendan a comunicarse, así podrán llegar a un acuerdo. Dejar peleas sin resolver puede terminar destrozando vuestro matrimonio.

La Relación es desigual

¿Crees que siempre te toca ceder mientras el otro hace todo lo que quiere? Una relación desigual puede generar resentimiento y llevar a que uno de los dos explote a largo plazo. Si bien muchas veces cedemos y hacemos sacrificios en la relación, tiene que haber un equilibrio entre ambas partes. Si no pueden encontrarlo, quizás sea hora de que lo hablen.

Se Evitan

Si tú y tu pareja no quieren estar cerca del otro, puede que se deba a un motivo muy simple. Tal vez los dos habrán dejado de pelear por la relación, o tal vez haya un problema que parece inconmensurable. De cualquier forma, en algún momento tendrán que hacer frente a la situación. Trata de entender qué pueden estar evitando de manera inconsciente. Después, busquen un momento para hablar al respecto y pregúntense: “¿Qué hace falta para que podáis volver a abrazaros?”.

No Crees que haya solución

Tal vez sientas que tu matrimonio no tiene arreglo. Si crees que los problemas ya han alcanzado una dimensión inabarcable, puede que sea hora de que visiten a un terapeuta. Si todavía quieres salvar tu matrimonio, aunque no encuentres una solución, todavía hay esperanza. Sin duda tardarán tiempo en encontrar la raíz del malestar y reducir las cuestiones a un punto que sean más manejables.

Buscas herir los sentimientos del otro

Si sientes tanto enfado hacia tu pareja que buscas formas de herir sus sentimientos, estás entrando en un terreno peligroso. Esto no solo es dañino para tu relación, también constituye una agresión emocional. Todos tenemos nuestros días, pero si tu pareja es tu enemigo, es hora de poner un freno e implementar grandes cambios. Antes de poder hablar de sus problemas, tendrás que tratar tu enfado.

Siempre buscan quien es el culpable

Jugar a echarse la culpa el uno al otro es una clara señal de problemas. Para tener un buen matrimonio, se requiere esfuerzo de parte de ambos. Si uno no se digna a asumir la responsabilidad o está más interesado en dar con el culpable que en encontrar una solución, puede generar una situación de tensión en la pareja. Debéis entender que están juntos en esto. Olvidense de las culpas… concéntrense en encontrar soluciones.

Cortesía de Kristin Wong.

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