¿Cómo reacciona tu cuerpo luego de un mes sin sexo?
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Las épocas de sequía pueden darse por diversas razones, desde una imposibilidad física hasta una psicológica que te limite por un tiempo. En cualquier caso, ¿tiene una privación prolongada de sexo consecuencias sobre nuestro bienestar?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la sexualidad como un aspecto central del ser humano. En este sentido, Rosa Sanz, sexóloga y educadora afectivo sexual, considera que “no tener un bienestar sexual puede afectar el estado anímico, incluso a la autoestima”. Aunque reconoce que no a todos los pacientes les afecta por igual, puesto que la experiencia sexual y la forma de vivirla dependen de cada uno de ellos.

Froilán Sánchez, Coordinador del grupo de Salud Sexual de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), informó que dejar de tener relaciones sexuales, “por normal general, tiene efectos sobre la percepción de nuestra imagen y nuestra autoestima, lo que puede llevar a que nos descuidemos, disminuya nuestra actividad física o comamos peor”. Además recuerda que la abstinencia sexual “no solo afecta a la actividad física, sino que también conlleva dificultades de comunicación y cuestiones afectivas con nuestra pareja. Muchos trastornos del estado de ánimo se deben a una dificultad en la sexualidad, y esto es algo que simplemente influye directamente en la calidad de vida”.

Sánchez pone un ejemplo muy sencillo para entenderlo: “una persona que hace veinte minutos de ejercicio cada día lleva muy mal de pronto dejar de practicar esa actividad deportiva. En la sexualidad, el efecto es mayor, pero todo depende del nivel de deseo o la frecuencia de relaciones de cada uno”. En efecto: cuanto más practiquemos, más querremos. Por este motivo es muy difícil cifrar en un mes o un trimestre el tiempo en el que esta abstinencia comienza genera estragos en la salud física y mental, puesto que dependerá de la sexualidad previa de cada persona.

“Lo habitual es que se pase por una etapa en la que uno se va acostumbrando a esa carencia, pero si esta no desaparece, al final la persona se resiente, y aparece un trastorno adaptativo por esta situación que cuesta superar”.

De hecho, suele ser paradigmático que las personas que pasan por este periodo de abstinencia sexual, una vez que vuelven a tener la oportunidad de retomar relaciones, se muestran más cohibidos, por normal general, debido a esa disminución progresiva de la autoestima.

¡Lo más importante de todo esto es no preocuparse porque todos estos estados de ánimo pueden ser reversibles!

 

Vía: El País

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