Las diferencias entre los hombres y mujeres al practicar (y sentir) el sexo oral
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Los tiempos han cambiado y, con ellos, la paleta de actividades sexualespracticadas por las parejas se ha ampliado sensiblemente. No es que haya que ser tremendamente moderno para decantarse por el sexo oral, pero sí es verdad que tan sólo medio siglo antes muchos se habrían santiguado al pensar que “eso” se podía estimular con la lengua o los labios. Sin embargo, es aún un pequeño tabú, y no tenemos gran cantidad de datos sobre la frecuencia con la que se practica y, sobre todo, si hombres y mujeres reaccionan de la misma manera a dicho acto.

Al menos, hasta que se ha publicado ‘Was it good for you too? An analysis of gender differences in oral sex practices and pleasure ratings among heterosexual Canadian university students’, que bajo su kilométrico título esconde una encuesta sobre hábitos sexuales y satisfacción realizada entre 899 estudiantes canadienses (¿qué pasó con el número 900?). Un 57% de ellos eran mujeres, y el 43% restante, hombres.

Hasta un 26% de mujeres proporcionan sexo oral sin recibir nada a cambio, frente al 10% de hombres, es decir, más del doble

La primera conclusión es que no hay ninguna duda de que ya muy pocos le hacen ascos al sexo oral. Hasta un 70% de los que habían mantenido relaciones sexuales recientemente señalaban que este había formado parte esta clase derelación sexual. Esto ocurría en todos los casos, ya se tratase de parejas formales que vivían juntas, novios, rollos de una noche o amantes. Es decir, frente a lo que señala la visión más tradicional –el sexo oral es algo que sólo se hace cuando tienes mucha confianza con alguien–, no hay gran diferencia en el nivel de cercanía para practicarlo o no. Se ha convertido en parte básica del repertorio.

A continuación es cuando empiezan los problemas: las mujeres siguen siendo las que más lo llevan a cabo, en comparación con los hombres. Respectivamente, ellas y ellos afirmaron en un 59% y un 52% que habían sido los ejecutores; además, un 63% de hombres presumió haber recibido sexo oral, frente a un 44% de las mujeres. Los datos empiezan a ser escandalosos cuando nos fijamos en la relación de mujeres que dan sexo oral sin recibir nada a cambio. Hasta un 26% de mujeres encaja en esta definición, frente al 10% de hombres, es decir, más del doble.

Las jóvenes no son tan incapaces de relajarse y recibir placer como los estereotipos nos habían hecho creer

Esto arroja otra conclusión más, esta vez negativa: parece ser que los hombres siguen siendo los principales beneficiados de la pericia bucal de sus parejas, un viejo prejuicio que aún llega a nuestros días. Aunque claro, dirán muchos con cierta razón, quizá haya un factor que estemos pasando por alto. ¿Y si lo que ocurre es que en realidad las mujeres no disfrutan demasiado del sexo oral (sea o no esto responsabilidad de sus parejas) y, simplemente, no se lo piden a sus compañeros de cama?

Ahí se encuentra una de las claves olvidadas del sexo oral, aunque los resultados niegan esta hipótesis. Mientras que, como cabe esperar, todos prefieren recibirlo que darlo –aunque no por tanta diferencia–, mujeres y hombres se lo pasan más o menos igual a la hora de experimentarlo. Exactamente, sienten la misma satisfacción cuando lo hacen con sus parejas (un 3,7 sobre una escala de 5), y la diferencia entre sexos en las relaciones casuales y cuando viven juntos es apenas significativa: un 3,6 y un 3,5 en el primer caso; un 2,8 y un 3,9 en el segundo. Eso sí, cuanto mayor es laintimidad, más satisfactorio resulta el acto sexual.

Las diferencias más significativas aparecen cuando es el momento de dar, una situación en la que las mujeres disfrutan sensiblemente menos que los hombres, especialmente cuando se trata de una relación casual, con un 2,9 sobre 5 frente a un 3,3 sobre 5). Tampoco en las relaciones estables (3,1 frente a 3,5) ni en las parejas que viven juntas (3,3 frente a 3,5) disfrutan más.

¿Qué podemos sacar en claro de todo ello? Como explica en ‘Psychology Today’ la doctora Zhana Vrangalova, tantos buenas como malas noticias. “Es tranquilizador saber que el sexo oral, incluso en los escenarios más casuales, es bastante placentero para ambos sexos, que los hombres no tienen miedo de la vulva y que las jóvenes no son tan incapaces de relajarse y recibir placer como los estereotipos populares nos habían hecho creer”, explica. Pero también tiene su lado negativo, esos deberes que quedan para casa –o, mejor dicho, para el dormitorio– de muchas parejas: “Es descorazonador ver a tantas mujeres que no disfrutan del sexo oral a pesar de hacerlo más a menudo que los hombres y mientras reciben menos a pesar de disfrutarlo tanto”.

Cortesía de elconfidencial.com

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