La razón por la que deberías acostarte siempre a la vez que tu pareja
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No siempre es sencillo disfrutar de momentos de intimidad con la pareja. En especial cuando la relación no se encuentra en esos momentos iniciales en los que la llama de la pasión se mantiene casi por si sola. Según avanza el tiempo, la viveza de este fuego mengua y es básico esforzarse para mantener viva la llama. Esta deriva provoca que numerosos matrimonios se vean abocados al fracaso con el transcurso del tiempo. La etapa más crítica llega tras diez años de convivencia, tal y como detecta una investigación del Instituto Gottman –una de las instituciones más prestigiosas en el estudio del amor y las relaciones de pareja– al ser el momento donde más rupturas se producen.

Pero cuando una pareja decide separar sus caminos tras diez años de convivencia, los problemas suelen venir de lejos. Desilusión, roces, insatisfacción, falta de cercanía… Está claro que el componente emocional es básico para que una relación fluya y cada miembro debe poner de su parte. Las recetas para solucionar los problemas son casi infinitas, pero una de las más poderosas es ir a la cama juntos. Es en este espacio, donde uno se siente más liberado, con más intimidad, puede dar rienda suelta a la pasión o, simplemente, mantener una conversación calmada y sincera.

De nada servirá que vayamos al dormitorio al mismo tiempo si nos dedicamos a mirar la pantalla de nuestro móvil

Una encuesta, recogida por el diario ‘The Telegraph’, ha detectado que los tres años y medio de convivencia es el punto más crítico, puesto que es el momento en el que las parejas comienzan acostarse a diferente hora cada uno. Las excusas son diversas, pero la realidad es clara: el 75% de las parejas que no van a la cama a la vez es porque uno de los miembros se queda navegando en Internet, viendo la televisión o adelantando trabajo, ¿de verdad son más importantes estas tareas que pasar un rato con la persona con quien compartimos nuestra vida?

Nuestro sueño indica nuestro estado anímico

Las consecuencias son, desde luego, nefastas. El profesor Jeffrey Larson ha detectado, tal y como recoge ‘Psychology Today’, que las parejas cuyos hábitos de sueño no coinciden tienen más conflictos, conversan menos, comparten menos actividades y practican menos sexo. En cambio, son numerosas las virtudes de irse a dormir a la misma hora que nuestra pareja. Un estudioencabezado por los profesores P. Brant Hasler y Wendy M. Toxel ha detectado que existe una dependencia entre el sueño y el funcionamiento de una relación en aquellos casos en los que se comparte el espacio para dormir. Esto significa que el comportamiento nocturno de una pareja afecta en sus conflictos, en su estado anímico y en su relación durante el resto del día. Si se van a dormir a juntos, todo irá mucho más rodado.

Si lo que quieres es ver la tele, puedes hacerlo en compañía. (iStock)
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Si lo que quieres es ver la tele, puedes hacerlo en compañía. (iStock)

Pero no solo es importante el propio sueño, los previos también son esenciales. Compartir un rato en la cama genera un clima en el que se respira más comodidad, cariño, satisfacción, unión y menos inhibición a la hora de expresar nuestros sentimientos. Por no hablar de las caricias, del sexo, de los previos, del postcoito y de las, conocidas como, conversaciones de almohada. En estos actos liberamos oxitocina, conocida como la hormona del amor, la cual nos permite revelar sentimientos positivos y sentirnos más satisfechos con nuestra relación.

Juntos y, preferiblemente, revueltos

Lo que es evidente es que no es suficiente compartir tiempo si este no es de calidad. De nada servirá que vayamos al dormitorio al mismo tiempo si nos dedicamos a mirar la pantalla de nuestro móvil o damos la espalda a nuestra pareja. En cambio, y aunque parezca sorprendente, cuanto más cerca durmamos el uno del otro, más cómodos y a gusto estaremos, al margen de patadas, rodillazos o codazos, tal y como refleja un experimento celebrado durante el International Science Festival de Edimburgo.

Al final va a ser cierto el refrán de que el roce hace el cariño. Y en cuanto a una relación se refiere, es conveniente recordar que el buen rollo se construye en el día a día, esforzándonos por cuidar la salud de nuestra relación, buscando un bien común y tratando de compartir buenos momentos juntos. Es cierto que el estrés y los agobios nos pueden hacer pasar malos ratos o marcar nuestros propios horarios respecto al sueño. Por estos motivos, el profesor Charles Duhigg recomienda iniciar este tipo de hábitos en periodos vacacionales, donde es más sencillo acometer cambios de manera más fluida.

Cortesía de elconfidencial.com

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