La frecuencia con la que debes hacer el amor para que no haya problemas
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John Updike, el autor de ‘Corre conejo’, escribió en ‘Parejas’ (Tusquets) lo siguiente: “El sexo es como el dinero, sólo demasiado es suficiente”. Es la mentalidad que abunda en la sociedad actual, en la que la frecuencia con la que se realiza el acto amoroso se ha identificado con cierta noción del éxito, de igual forma que lo pueden ser tener mucho dinero, una bonita casa o un buen coche. Sin embargo, como ocurre con todos esos bienes, una mayor frecuencia sexual no garantiza necesariamente la felicidad ni la salud de la relación de pareja.

Es lo que sugiere una investigación publicada por la Society for Personality and Social Pschology y que contradice la popular idea de que las relaciones que mejor funcionan son aquellas que más tiempo pasan en la cama. En realidad, aunque la conexión física es necesaria, basta con hacer el amor una vez a la semana para que la vida en pareja funcione. Aumentar la frecuencia no causa ningún efecto significativo, una conclusión que relativiza la importancia del aspecto sexual en las relaciones.

Quizá la ansiedad por cumplir un día tras otro contrarresta el efecto sanador del sexo; o puede ser que el sexo no sea tan importante como pensamos

“Aunque el sexo más frecuente se asocia con una mayor felicidad, esta asociación ya no es significativa en una frecuencia superior a una vez a la semana”, ha asegurado la principal responsable del estudio, Amy Muise, de la Universidad de Toronto. “Nuestro estudio sugiere que es importante mantener una conexión íntima con tu pareja, pero que no necesitas hacer el amor todos los días mientras esta se mantenga”. Así que aquellos que crean que el sexo es la mejor vía para solucionar los problemas de convivencia ya pueden buscar una alternativa.

Abundancia vs calidad

Este estudio contradice la tradicional reivindicación de la abundancia sexual, que equipara la frecuencia con la que se mantienen relaciones con una mayor satisfacción, para incidir en la calidad de los encuentros sexuales. El estudio ha sido realizado con los datos de satisfacción sexual de más de 25.000 estadounidenses –11.285 hombres y 14.225 mujeres– recogidos a lo largo de cuatro décadas de forma bianual en el General Social Survey y recuerda que no se trata de una relación causal, por lo que no resuelve la pregunta de por qué esta frecuencia es la que se identifica con una mayor satisfacción. Además, la investigación recuerda que la mayor parte de parejas tienden a hacer el amor más de una vez a la semana.

Uno y no más, Santo Tomás. (Corbis/Rob Lewine)
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Uno y no más, Santo Tomás. (Corbis/Rob Lewine)

A partir de ahí se puede especular: es probable que el tiempo que se dedica a otras actividades, cuando ya se han cubierto los básicos semanales (una vez cada siete días no está mal, ¿no?), resulta igualmente satisfactorio; o quizá la ansiedad por cumplir un día tras otro en la cama contrarresta el efecto sanador del sexo; o puede ser que, en realidad, el sexo no sea tan importante como pensamos (o nos venden). Pero, eso sí, influye en nuestra felicidad más que eldinero. En otra encuesta realizada por el mismo grupo de investigadores, la diferencia en bienestar reportado entre aquellos que hacían el amor menos de una vez al mes respecto a los que lo hacían una vez a la semana era mucho más significativa que la que existía entre aquellos que cobraban entre 15.000 y 25.000 dólares y los que recibían entre 50.000 y 75.000. En otras palabras: no te vuelvas loco por cobrar más e intenta hacer más el amor con tu pareja.

Esta teoría, como bien señala ‘Business Insider’, recuerda poderosamente a la defendida por Daniel Kahneman, que aseguraba que, una vez alcanzamos unos ingresos de 75.000 dólares (unos nada despreciables 70.000 euros), cualquier subida no influye significativamente en nuestra felicidad (¿o sí?). Tanto una como otra sugieren que, una vez cubrimos ciertas necesidades mínimas, ya sean materiales o sexuales, cualquier añadido no marca una importante diferencia. Una visión del mundo que contradice las modernas identificaciones de la abundancia con la felicidad (cuanto más tienes, mejor te sientes) y que recuerda que el viejo principio del equilibrio aristotélico sigue vigente. Como concluye Muise, “es importante cuidar las relaciones íntimas con tu pareja sin sentirse muy presionado en hacer el amor tan a menudo como sea posible”.

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