Guerra de sexos: cuál es el que acaba ganando
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Que si los unos son de Marte y las otras de Venus, que si unos conducen mejor y otras son más organizadas, que si perdemos más o menos los nervios en función de nuestro género… La eterna lucha de sexos en las que, a día de hoy, sigue sin haber ganador. Y probablemente nunca lo habrá.

Pero sí, hay diferencias entre los dos sexos y van mucho más allá de sus entrepiernas o sus formas, y la ciencia lleva décadas analizándolas. En los últimos días ha dado la vuelta al mundo la noticia de que los cerebros de mujeres y hombres son diferentes, lo que se traduce en que seamos o no capaces de desarrollar cualidades contrarias a nuestros opuestos. Sara Rainey recoge en un extenso artículo en ‘The Daily Mail’ algunos de los rasgos científicamente demostrados que en teoría nos hacen realmente distintos, porque en la práctica, todo sea dicho, influye muy mucho qué mujer u hombre cargue con tales beneficios o de partida.

1. Vista de ‘linza’

Ambos sorprendidos sí, pero ¿estarán viendo lo mismo? (iStock)
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© Proporcionado por El Confidencial Ambos sorprendidos sí, pero ¿estarán viendo lo mismo? (iStock)

‘Anda que… si es un perro, te muerde’, habrás escuchado alguna vez ante tu incompetencia para encontrar algo que estaba claramente a la vista. Piénsalo un momento: ¿cuántas veces te ha hecho este comentario una mujer? Porque probablemente ganen por goleada. “Nuestra capacidad de ver proviene de las proteínas sensibles a la luz que tiene nuestro cuerpo, dos de los cuales dependen de genes localizados en el denominado cromosoma X. Como las mujeres tienen dos copias de este cromosoma, contamos con el doble de genes así que tenemos un respaldo si uno de los dos no funciona correctamente”, explica Rainey.

Tal y como han demostrado los científicos, ellas tienen mejor visión periférica y ven con más detalle, mientras que ellos tienen una mayor percepción de los movimientos rápidos y de las distancias. Y nos viene de lejos. Hace miles de años, mientras las mujeres tenían una labor de cuidadoras y cocineras, lo que las llevaba a tener un control sobre los objetos o menores cercanos a dónde se encontraban, los hombres eran cazadores, por lo que necesitaban poder rastrear con la vista desde lejos para encontrar a sus presas.

A efectos prácticos, esto se traduce en que los varones pueden ponerse la medalla porque tienen una mejor capacitación de serie para conducir mejor, lo que no quiere decir que lo vayan a hacer, mucho menos todos. Claro que las féminas pueden presumir de una visión, podría decirse, de más calidad o detalle: “Las mujeres tienen más conos y bastones (las células receptoras de luz que se encuentran en la parte posterior del ojo) en sus retinas, lo que les da un arco más amplio de la visión que los hombres”, sugiere la neuropsicóloga Anne Moir.

No sólo eso: ellas ven mejor en la oscuridad, gracias a que sus retinas absorben y utilizan cada rayo de luz disponible para ayudar a su vista, y a todo color. Según un estudio realizado en EEUU en el año 2012, las mujeres son capaces de distinguir entre los sutiles matices de rojo, azul y amarillo mejor que los hombres. Afirmación respaldada por los datos; “El daltonismo afecta a un 8% de los varones en comparación con sólo un 0,5% de mujeres”, apunta la autora.

2. ‘¿Es que no me escuchas?’

No te enfades tanto, mujer. Es que le aturdes. (iStock)
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© Proporcionado por El Confidencial No te enfades tanto, mujer. Es que le aturdes. (iStock)

Si lo primero que te ha venido a la cabeza es a una mujer acusando a su pareja –masculina, se entiende– de no prestarle atención, has acertado. Según señaló un estudio realizado en 2008, los hombres tienen dos veces más probabilidades de perder entre tres y cinco puntos de audición en la vida adulta que las mujeres.

“No hay una explicación científica de esto”, advierte Rainey, quien recuerda que cuando somos pequeños, los niños y las niñas podemos oír igual bien. Los científicos creen que probablemente esto se deba a factores de estilo de vida y ambientales que afectan principalmente a los hombres como fumar (sí, el humo puede afectar a los oídos) o haber estado más expuestos a ruidos. Sea como fuere, el hecho es que la pérdida de audición común a medida que envejecemos es más pronta en ellos, a los 32 años, que en ellas, que no muestran síntomas hasta los 37.

Además, otros estudios han encontrado que las mujeres son capaces de escuchar con nitidez a frecuencias superiores a los 2000 hercios –volumen semejante al canto de los pájaros– mientras que los hombres sintonizan mejor sonidos de baja frecuencia. Achacan esta característica a la evolución, ya que a lo largo de la historia la mujer ha tenido que agudizar su oído para poder detectar el llanto de un bebé a una distancia considerable.

3. Sentido del espacio y la orientación

Sí, al volante se ubican igual de mal. (iStock)
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© Proporcionado por El Confidencial Sí, al volante se ubican igual de mal. (iStock)

Sí, no lo decían por decir ni llegaban antes a cualquier sitio porque escondiesen un mapa: los hombres tienen mejor sentido de la orientación en entornos desconocidos. Según los científicos, esto podría deberse a que tienen niveles más altos de testosterona, hormona asociada con el desarrollo de la conciencia espacial.

“Desde mediados del siglo XX, se les reconoce a los hombres mejores habilidades en cuanto a orientación y ubicación. Suelen ser más rápidos en la comprensión de dibujos abstractos, en la elaboración y uso de mapas así como en el desarrollo de la memoria espacial”, explica la doctora Cecilia Guariglia. Este rasgo característico puede deberse a que los primitivos varones eran cazadores y recolectores y y el cerebro masculino incorporó este instinto que aún perdura a día de hoy.

4. No hay dolor, ¿o sí?

El tacón de aguja le está destrozando, pero no dirá nada por hacerse 'el machito'. (iStock)
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© Proporcionado por El Confidencial El tacón de aguja le está destrozando, pero no dirá nada por hacerse ‘el machito’. (iStock)

Aunque muchas personas piensan que las mujeres son más fuertes porque están diseñadas para aguantar un dolor intenso durante el parto (soportable gracias al aumento de los niveles de estrógenos que hacen que el cerebro libere endorfinas, disminuyendo la sensación de dolor), en realidad los hombres lo soportan bastante mejor. “El dolor es una sensación subjetiva y no se puede medir científicamente, por lo que la prueba de que ellos lo toleran más se mide a través de nuestras reacciones y no por la propia experiencia táctil”, puntualiza Rainey.

Lo que ocurre, tal y como demostraron investigadores de la Universidad de Leeds, es que las mujeres se quejan y los hombres no. Probablemente como consecuencia de los estereotipos de género, el hecho es que ellas son mucho más propensas a reportar que sienten dolor mientras que ellos –el clásico ‘hacerse el machito’– no suelen decir nada, aunque les duela. “Tradicionalmente, los altos niveles de estoicismo se asocian con los hombres y los altos niveles de sensibilidad se asocian a las mujeres”, explicaba el doctor Osama Tashani, autor principal del estudio.

Pero no es que sean unas quejicas. Ojo, porque el clásico ‘me duele la cabeza’ es real: las mujeres son más propensas a tener migrañas –tres de cada cuatro enfermos son féminas– como consecuencia de la inflamación de los vasos sanguíneos del cerebro. Al parecer, las partes del cerebro asociadas a la percepción del dolor tienen membranas más gruesas, lo que hace que haya una mayor superficie de contacto y sientan –de una forma más emocional que física– malestar y dolor.

5. ‘¿Me vas a dejar hablar?’

Ponerte de morros cuando no has dejado que argumente, tampoco tiene mucho sentido. (iStock)
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© Proporcionado por El Confidencial Ponerte de morros cuando no has dejado que argumente, tampoco tiene mucho sentido. (iStock)

Si esta frase a la defensiva la dice un hombre, lo sentimos, la respuesta es no. “Mientras que las mujeres pronuncian al día un promedio de 25.000 palabras y hablan a una velocidad de 250 palabras por minuto, los hombres apenas verbalizan 12.000 palabras al día soltando una media de 125 por minuto en cada intervención”, asegura el experto en relaciones de pareja Gary Smalley.

Hablan más y modulan la voz hasta en cinco tonos distintos, a diferencia de ellos que apenas usan tres, en las distintas conversaciones que tienen al día. Esta cualidad las convierte además en personas más cercanas, ya que la variabilidad de su entonación según lo que les estén contando demuestra empatía con sus interlocutores.

Cortesía de elconfidencial.com

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