Esto es lo que más les gusta a los hombres que les digan en la cama
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Las mujeres siempre nos burlamos de las tonterías que algunos hombres dicen en la cama, como pedirte que los puntúes del uno al diez, que les animes mientras intentan llegar a la meta o utilizar un lenguaje vulgar, y en teoría sexy, sin saber muy bien cómo hacerlo, lo que o bien les hace parecer la parodia Ned Flanders imitando a Mickey Rourke o rozan lo repulsivo e incluso patológico.

No obstante, a ellas también les encanta decir obscenidades, y algunas tonterías, y creen que a los hombres les encanta escucharlas, sobre todo los halagos sobre el tamaño de su miembro. ‘Cosmopolitan’ habló con 18 jóvenes menores de 30 años para preguntarles cuáles son las mejores frases y las más sucias que les han gritado, jadeado o simplemente susurrado las féminas en la cama. Y éstas son las mejores:

1. Las que se dicen de espaldas

Muchos de los testimonios demuestran que a las mujeres les fascina el sexo anal, o bien que los fascinados son ellos y tal vez escuchen lo que quieren oír o lo ‘boqueen’: “Ella me dijo que tenía el ano perfecto y apretado para mí. Me llamaba ‘papi. Decía: ‘Tranquilo, papi. No se lo diré a mami’”, comentó Mark, de 24 años, para quien el secreto de una charla obscena es que ambas personas se olviden de quiénes son por un rato y se limiten a disfrutar.

Una chica le confesó que había creído ver a Dios durante unos segundos mientras practicaban sexo

En otras ocasiones, sólo con que ella se ofreciese a practicar sexo anal les bastaba para darse por satisfechos: “¿Quieres tener sexo por detrás?”, le preguntó una fémina a Eric, de 20 años, y a Marcus, de 26, le llamó la atención lo mismo. Pero lo mejor y más sorprendente son las confusiones que acaban en agradables descubrimientos: “Te equivocaste de agujero, pero no importa”, dice Kevin, de 21. O bien la sinceridad o la exageración, o ambas cosas, como cuenta Steven, de 22, a quien una mujer le confesó: “Creo que no voy a poder caminar mañana”.

2. Las experiencias religiosas

“Dime lo que quieras que haga y lo haré”, le dijo a James, de 20 años, una chica en plena faena sexual; mientras que otros, como Michael, de 22, aseguran que lo más alucinante que les ha ocurrido es dejar a una mujer absolutamente muda, y sin que estuviera practicándole sexo oral. “Una vez mi novia me miró como si fuera a decir algo, pero no dijo nada. Sus ojos se pusieron en blanco y empezó a agitarse”, continuó, aunque no explicitó si estaba gozando o sufría un ataque de epilepsia durante el coito.

Un hombre explicó que su pareja quería acostarse con él pensando en una mujer y luego contárselo a ella

Y luego está la mujer a la que el buen sexo le parece milagroso: “Uno de mis favoritos era: ‘¿Cómo puedes estar haciendo esto?”, cuenta Peter, de 24. Aunque tal vez la experiencia más religiosa de todas la vivió, o eso dijo, la chica que pasó una noche con Wallace, de 21, que tras el orgasmo, exclamó: “Puede que haya visto a Dios por uno segundos”.

3. Las más creativas

“Quiero que me cubras de semen, nene”, escribió Will, de 23 años –no sabemos si consumó la petición o ella acabó por tragarse sus palabras–. O este otro: “¡Huh, tienes un pene bastante grande!, me dijo cuando se lo introduje por primera vez”, cuenta Brian, de 24. Aunque, sin duda, el mejor símil que se hizo con un pene, o al menos el más sorprendente, fue el de Luke, de 23: “Tu polla es como un rollo de papel higiénico” (¿consiguió mantener la erección después de un comentario tan creativo?). Y luego también están los comentarios enrevesados, lésbicos y algo perversos, pero no por ello menos excitantes, como el que cuenta David, de 24 años: “Ella me dijo que quería acostarse conmigo y pensar en otra mujer, y entonces contárselo”, confesó algo turbado.

Como ven, ninguno de los encuestados llega a la treintena, y por ello tal vez laspresuntas obscenidades y frases al rojo vivo de sus parejas sexuales les parezcan lo más excitante que les han dicho nunca. Habrá que saber qué ocurre cuando uno llega a los 40 o incluso a los 60, si somos más sucios e imaginativos con los años o acabamos por quedarnos mudos, pero de aburrimiento.

Cortesía de elconfidencial.com

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