13 Problemas que sólo entienden las personas que han tenido sexo salvaje
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Si te gusta tener encuentros rudos en la cama, seguramente has experimentado alguna de estas situaciones

1. Siempre tienes quemaduras de alfombra, por tener sexo improvisado en el suelo. Tú y tu pareja lo hacen en todas partes y en cualquier lugar, sin preocuparse por su seguridad. Por tantas heridas, terminas usando siempre jeans en el verano.

2. Siempre tienes que lavar tus sábanas inmediatamente después de tener sexo. Sudas más durante tus encuentros sexuales que en el gym, sin mencionar los fluidos que se quedan por todas partes. Parece que tiraron las sábanas en un río.

3. Las nalgadas son geniales, hasta que tienes que pasar ocho horas sentada en la silla de tu oficina. Las cosas que te excitan en el momento, terminan siendo terribles ideas después de que el encuentro termina.

4. No tener una cabecera. Parecen totalmente inútiles, hasta que tienes sexo salvaje y te das cuenta de que son una pieza vital  de todas las habitaciones.

5. La cera caliente nunca es tan atractiva como dicen. Cuando estas excitada eres súper aventurera, y no te importa hacer cualquier cosa… Pero después te das cuenta de que te quemaste ahí abajo, ¡ups!

6. Accidentalmente se pegan en la cara durante el sexo. Están haciéndolo con tanta euforia… Pero de repente chocan sus cabezas. Mientras te disculpas ambos llegan al clímax… Definitivamente son unos campeones.

7. Necesitan esperar a que tus vecinos salgan de la ciudad, para realmente tener sexo. De lo contrario, sabes que presentarán una queja de ruido. Ya lo han hecho en otras ocasiones…

8. En la ducha te das cuenta que parece que tuviste una pelea con Wolverine, en lugar de haber tenido relaciones sexuales. Arañazos y marcas de mordidas por todos lados.

9. Nunca es un buen momento para depilarte con cera el área de bikini. Tienes un poco de dolor por el encuentro de la noche anterior, o te estás preparando para el jugueteo del fin de semana. De cualquier manera, no es el momento para que tu vagina se sienta vulnerable.

10. No hay nada sexy en darte un tirón o tener un calambre. Auch, auch, auch. ¡Hora para un masaje!

11. ¿Qué tan duro tengo que pegarte? Se que me estás pidiendo que lo haga más fuerte, pero no lo sé… ¿Y si mejor te doy un buen apretón?

12. Cuando las esposas se rompen a la mitad del encuentro. ¿Por qué hacen las esposas de un material tan frágil? Probablemente porque las esposas reales dolerían muchísimo. ¡Pero aún así vale la pena!

13. Cuando finalmente te ves a ti misma en el espejo, después de que te vendaron los ojos y te das cuenta que pareces Avril Lavigne. Creo que tengo que comprar un rímel más resistente…

Cortesía de cosmoenespanol.com

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