SERES QUE SE HAN VUELTO MITOLÓGICOS (III)
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LA SEÑORA DE LAS TORTAS

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Científicamente hablando, nunca existió, ya que no hay pruebas fehacientes de que haya habitado en nuestro país un ser con el poder extraordinario de vivir de hacer tortas, tomando en cuenta que los ingredientes necesarios para prepararlas (harina, huevos, azúcar, etc.) son materialmente inalcanzables. Pero no hay duda de que forma parte de la mitología urbana. Hay quienes dicen haber conocido a algunas de estas míticas damas y suspiran con nostalgia al recordar sus tortas de auyama, de zanahoria, de plátano, de chocolate, arequipe, marmoleadas… en fin, una serie de postres totalmente desconocidos para las generaciones actuales.

Durante nuestra rigurosa investigación, descubrimos algunos indicios que pudieran indicar que tal vez (y solo tal vez) la Señora de las Tortas no es producto de la imaginación febril de alguien con una chinkunguya mal curada, sino que realmente existió.

Veamos: en los papiros sagrados encontrados en el Monte Raspicuín, ahora conocido como Las Escaleras de El Calvario, escritos por el maestro judío ortodoxo de origen romano Rabino Melkisedek Abraham Peladus, también llamado el Rabí Pelado, se encontraron algunas notas sobre celebraciones rituales en las que se describían diversas comidas que acompañaban los saraos, entre ellas, se mencionaban gelatina, quesillo, tequeños, bolitas de carne… todos, manjares ya extintos. Lo curioso es que también aparecía, en lugar destacado, la torta. Al parecer, se hacían tortas de cumpleaños, de bautizos, de matrimonios y de cualquier cosa que se les ocurriera. Atando cabos, dedujimos entonces que si había torta es porque alguien la puso. ¿Y quién más podía ser, sino la Señora de las Tortas?

Siguiendo esta línea de deducción, hicimos otros hallazgos significativos como: una servilleta manchada de chocolate, un plato plástico con residuos de crema pastelera, un centro de mesa encaletado salpicado de nevazúcar, unas “jarinitas” en la gaveta de un escritorio, etc.

Todo esto indica que las tortas sí existieron alguna vez, pero sigue siendo arduo imaginar que alguien pudiera dedicarse de lleno a su elaboración. Por lo tanto, solo podemos concluir que la Señora de las Tortas es, definitivamente, un ser mitológico, con la habilidad mágica de conseguir harina, huevos y azúcar; con el poder más mágico todavía de mantenerse económicamente con tal actividad, y que con semejantes dotes, más propias de un superhéroe que de una deidad, ha dejado una dulce huella en el imaginario colectivo (con especial énfasis en lo de “imaginario”).

 

Próxima y última entrega: El Empleado Fijo

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