Chistes del Gallego Andurria (Vol. 8) / Chistes Gallegos
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Disfruta de la colección de chistes del gallego andurria vol 8, diviértete con las mejores tramas y mini-historias. En los próximos días, se estarán publicando chistes diariamente sobre diversos temas, por otro lado, la mayoría adoptara un personaje de Fullchola como el encargado de la categoría. ¡Ahora comienza a disfrutar de estos  grandes clásicos!

Para más Chistes: Chistes del Gallego Andurria (Vol. 7) / Chistes Gallegos

Chistes del Gallego Andurria Vol 8


Los Noviecitos

Ella: – Mi amor ya tenemos 10 años de novios y yo ya quiero tener un hogar y un marido.

El: – ¿Un hogar y un marido? ¡Está bien! Pero con una condición.

Que tu marido me deje visitarte todos los días. ¿OK?


El Gallego precavido

Andurria, el gallego, iba conduciendo por un camino de cornisa en la montaña, cuando en un momento vio un cartel que decía:

“Curva peligrosa a la izquierda”.

Y sin dudar, giró a la derecha…


Dos gallegos:

– Andurria, estoy aburrido.

– Joder, yo también. ¿Qué podríamos hacer, Pepe?

Piensan un largo rato y de repente:

– ¡Andurria, ¿qué te parece si corremos una carrera hasta aquella pared?

– Bien. ¿pero cómo sabremos quién llega primero?

Nuevamente piensan un largo rato.

– Ya sé, Andurria. Si yo llego primero hago una marca con tiza.

– ¿Y si llego yo primero?

– ¡Coño, Andurria.. Pues la borras!


Iban dos gallegos por un pueblo de su región y uno le dice al otro:

– Mira Venancio, me han dicho que la gente de aquí es más tonta que nosotros.

– ¿Por qué lo dices? – contesta el otro.

– Mira, ahí viene un chico, le diré que se fije a ver sí está él mismo en su casa.

Cuando pasa el chico el gallego le dice:

– Ve a tu casa a ver si estás, y el joven salió corriendo.

Entonces el amigo comenta:

– Jo! Pero que bruto! Yo hubiera llamado por teléfono!


En el Country Club

Un gallego se quiere hacer socio del Country Club y empieza a hablar delante de unos socios:

– Mi familia desciende de Napoleón… no sé por qué no van a admitirme.

Uno de los socios lo oye y comenta:

– Que cara más dura tiene. Lo único que falta es que diga que sus antepasados viajaron en el arca de Noé.

A lo que el gallego responde:

– No, mi familia tenía yate propio.


Diferenciando mascotas

A dos hermanos gallegos le regalaron un perrito a cada uno, que había parido la perra del vecino.

– Oye Paco -le dijo un hermano al otro- ¿cómo vamos a distinguir cuál es el perro tuyo y el mío?

– Fácil Andurria. Yo le voy a cortar el rabo al mío y así sabremos diferenciarlos.

Todo estuvo bien un tiempo. Hasta que el perro de Paco tuvo un accidente con un coche y perdió el rabo. Andurria volvió a preguntarle al hermano:

– Ahora los dos están sin rabo, ¿qué hacemos?

– Mira, Andurria, yo le corto una oreja al mío y arreglamos el asunto.

Al tiempo los dos perros tuvieron una pelea y el perro de Paco perdió también una oreja. Andurria lloroso, le dijo al hermano:

– Si seguimos así nos quedamos sin perro. ¿Qué hacemos Paco?

– ¡Pues se me ocurre algo Andurria! ¡Tú te quedas con el Negro y yo me quedo con el Blanco!


Tres gallegos

Tres gallegos llegan a la estación de trenes cuando ya está partiendo el último tren del día, de Madrid a La Coruña.

Comienzan a correr porque el tren ya está en marcha.

El primero puede subir con ayuda del guarda, el segundo con mucho esfuerzo logra trepar, pero el tercero no puede alcanzarlos y queda en el andén.

Una persona ve esto y le dice al último:

– Bueno, de tres subieron dos, es un buen promedio.

Pero el gallego que quedó de a pié le aclara:

– Sí, puede ser… pero el que tenía que viajar era yo. Ellos vinieron a despedirme….


La Oreja del Gallego

El gallego está en el taller, tratando de hacer un corte difícil en una pieza de madera… De pronto se apoya en falso, la mano le patina y la sierra le corta la oreja. Desesperado, se pone a buscar la oreja…

Un compañero lo ve agachado y le pregunta:

– Andurria, ¿qué te pasa? ¿Qué se te perdió?

– ¡Nada, que me corté la oreja y la estoy buscando!

El compañero, compadecido, le ayuda y a los pocos instantes la encuentra y le dice al gallego:

– ¡Mira, aquí está! ¡La encontré!

Y le contesta el gallego:

– No, esa no es la mía… Mi oreja tenía un lápiz arriba…


Via labiaba.com.ar

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