Chistes del Gallego Andurria (Vol. 4) / Chistes Gallegos
5 (100%) 1 vote

Disfruta de la colección de chistes del gallego andurria vol. 4, diviértete con las mejores tramas y mini-historias. En los próximos días, se estarán publicando chistes diariamente sobre diversos temas, por otro lado, la mayoría adoptara un personaje de Fullchola como el encargado de la categoría. ¡Ahora comienza a disfrutar de estos  grandes clásicos!

Para mas chistes: Chistes del Abate Nicanor Vol. 1 / Chistes de Religiosos

Chistes del Gallego Andurria Vol. 4


Una vez contrataron a una cuadrilla de trabajadores de galicia para pintar la linea blanca en la autopista de cuatro carriles, el primer día rindieron 10 Km., el segundo día 5 Km., el tercero 3 Km., el cuarto 1 Km., entonces el encargado de la obra no aguanto más y les pregunto:

– ¿Que es lo que está pasando?, habían empezado muy bién y bajaron muchísimo su rendimiento.

– ¡Pués claro!, cada día nos queda más lejos el bote de pintura.


El Gallego Andurria envía a su hijo a estudiar al extranjero y al paso del tiempo le escribe el siguiente telegrama:

“Hijo, te extraño mucho, dime que prefieres, que yo vaya a visitarte ¿o vienes tu a casa?”

A la semana el hijo le responde:

“Si”

El Gallego Andurria envía otro telegrama y le pregunta:

“Si… ¿que?”

Dos semanas mas tarde, el hijo vuelve a responder:

“Si padre.”


Un gallego va al doctor y le dice:

– Doctor, doctor, quiero que me extirpe los testiculos porque me molestan mucho las rodillas.

Y el doctor le dice:

– Pero hombre, si le extirpo los testículos usted no podrá tener hijos!

– Lo se, doctor, pero ya tengo la opinión de mi hermano que también es medico y el me recomendó la operación.

– Pues bien hombre, sera así pues.

A los 2 meses se encuentra el gallego con su hermano, el que era doctor y le pregunta:

– ¿Como andas?… ¿ya te extirpaste los meñiscos?


Un avión se esta cayendo, sale el piloto y dice:

– Somos 24, pero hay solo 23 paracaídas.

En eso un gallego que viajaba dice:

– Pues coño! no os hagáis problema, uds. tiraos que yo me arreglo.

Todos se tiran y cuando van cayendo lo ven pasar al gallego como tren sin luz para bajo. Cuando todos caen se juntan para ir a ver al gallego que estaba enterrado como medio metro y un puño apretado, le abren la mano y le encuentran un frasquito que tenia un rotulo, decia: ‘Para caídas y torceduras’.


Estaba un boliviano mascando coca, se acerca Andurria y le pregunta:

– ¿Que haces?, ¿que tienes en la boca?

– Estoy mascando coca.

– Ah… ¿y no te molesta la tapita?


Dos gallegos ayudan a una turista americana a cambiar una llanta averiada. Ella desea corresponder su amabilidad con una dosis de buen sexo, pero les entrega un condón a cada uno y les hace prometer que no importa que suceda, ellos no se quitarán el accesorio, porque no desea salir embarazada; los gallegos le dan su palabra y se dedican el resto de la tarde a gozarla. Al cabo de dos semanas, pasan por el mismo lugar los dos gallegos y recuerdan exitados su aventura; Andurria le dice a Venencio:

– Oye, ¿recuerdas a la rubia que nos tiramos hace unas semanas?

– Claro, claro, ¿como olvidarla?

El Andurria reflexivo agrega:

– Y oye Venancio, cuando tuvimos sexo con ella ¿a ti te importaba en realidad que la tipa no saliera embarazada?

– Pues, mira que a mi no.

– Entonces, !quitémonos éstas porquerías del pito!


Un gallego venía manejando por una autopista, pero en sentido contrario. En eso lo detiene un policía y le dice:

– Óigame, ¿sabe usted a donde va?

– No, pero ha de estar mala la cosa… todos vienen huyendo!


Va un viejecito gallego al medico:

– Doctor, vera usted… me duelen mucho los huevos!

– Muy bien, vamos a ver.

El medico comenzó la revisición de los testículos del paciente, palpa, toca, aprieta, vuelve a tocar después de veinte minutos de inspección pregunta:

– ¿Esta seguro que le hacen daño?, porque la verdad yo no les encuentro nada extraño.

– No doctor… no me hacen nada de daño.

El medico extrañadisimo le pregunta:

– ¿Y para que ha venido?

– Vera, como estaba yo muy solo en mi casa, me dije, vamos a ver si encontramos a alguien que nos toque un rato los cojones y aquí me tiene.


Miré mi árbol de familia y encontré que yo era el sapo.-Rodney Dangerfield.

Via labiaba.com.ar

Déjanos un comentario