Chistes del Abate Nicanor (Vol 6) / Chistes de Religiosos
5 (100%) 6 votes

Disfruta de la sexta entrega sobre; chistes del Abate Nicanor vol 6 (chistes de religiosos), diviértete con las mejores tramas y mini-historias. Se estarán publicando historias diariamente sobre diversos temas; la mayoría de los personajes de Fullchola; serán los encargado de la categoría. ¡Ahora comienza a disfrutar de estos  grandes clásicos!

Para más chistes: Chistes del Abate Nicanor (Vol. 5) / Chistes de Religiosos

Chistes del Abate Nicanor Vol 6


Llega un tipo a la iglesia a confesarse.

– Padre confieso que me he acostado con todas las mujeres del pueblo.

– Hijo, no es tan grave, mira cuando yo era joven también hice de las mías, hagamos un trato: Tú menciona a la mujer con la cual has estado y yo con dos golpes en la madera te hare saber si ya estuve con ella. ¿Ok?

– Ok, Padre. La mujer del panadero.

– “Toc toc”.

– La del lechero.

– “Toc toc”.

– La de la tienda.

– “Toc toc”.

Y repasan a todas las mujeres del pueblo, y el padrecito meta “toc toc. toc toc. toc toc. toc toc.”

– Ya, padre son todas.

– ¿Seguro hijo?

– Si padre solo queda mi mamá y mis hermanas…

– “Toc toc”.


Un misionero iba caminando por la jungla cuando repentinamente se topa con un leon de aspecto feroz y muerto de hambre. Ante la desesperacion se arrodilla y reza:

– Oh! Padre, infunde sentimientos cristianos a esta fiera.

El leon, sorprendido, mira a su alrededor y a continuacion se arrodilla y dice:

– Oh! Padre, bendice este alimento que voy a recibir.


Entra una mujer a la parroquia del Abate Nicanor:

– Padre, hoy he conocido a Gregorio, y hemos estado haciendo el amor hasta el atardecer.

– Pues en penitencia, rezas tres padrenuestros y dejas 20 dólares de limosna.

Mas tarde otra mujer:

– Padre, hoy he conocido a Gregorio, y hemos estado haciendo el amor hasta el amanecer.

– Pues en penitencia, rezas 10 padrenuestros, y echas 30 dólares de limosna.

Mas tarde otra nueva mujer:

– Padre, hoy he conocido a Gregorio, y hemos estado haciendo el amor todo el día.

– Pero esto no puede ser, rezas 20 padrenuestros y echas 50 dólares de limosna.

Mas tarde:

– Padre…

– Si, tu también has conocido a Gregorio y habéis estado haciendo el amor…

– No, padre. Yo soy Gregorio, y… o vamos a medias en la limosna, o me llevo a todas las mujeres a otra parroquia.


Un borracho que olía a vino por los cuatro costados se sube a un colectivo y se sienta con su roñoso bolso y un diario viejo al lado de un cura. Saca una petaca con ginebra y se toma toda la que queda. Satisfecho, agarra el diario y se pone a leer. El cura finje que el borracho no existe y disimula su incomodidad. Al rato, el borracho mira al cura y le pregunta:

– Oiga buen hombre! ¿Puede decirme qué cosas causan artritis?

El cura, molesto, le responde en tono sarcástico:

– Ciertamente la vida relajada, el andar frecuentando mujeres mundanas, los excesos con el alcohol y todas esas porquerías!

– Dios me libre! -responde el borracho volviendo a su lectura.

El cura, pensando en lo que dijo al pobre infeliz, decide disculparse y le dice en tono comprensivo:

– Disculpe usted, no quise ser tan rudo… ¿desde cuando sufre de artritis?

– Yo, nunca la padecí, padre! Sólo estaba leyendo en este diario que El Papa la sufre hace unos meses…


Venía un cura por un camino muy malo, y se le descompone el auto justo enfrente de un ranchito. Los habitantes salen, lo ayudan, le dan de beber y comer y arreglan el coche. El cura se va y al día siguiente les envía un cajón de frutas frescas.

Al otro día, le sucede lo mismo a un pastor protestante. Se le descompone el auto, se lo arreglan, le dan de comer y beber y, agradecido, al otro día les envía una caja de chocolates y alfajores.

Al día siguiente pasa un rabino, al cual también se le descomopone el auto. Lo invitan a comer y a beber, le arreglan el auto y se va muy contento.

Y al día siguiente les envía… otro rabino.


Una monja se sube a un taxi y el taxista no para de mirarla. Entonces ella le pregunta porque la mira tanto:

– Tengo una pregunta pero no quiero ofenderla.

Ella responde:

– Querido hijo, no puedes ofenderme. Cuando se llega a mi edad siendo monja ves y oyes de todo. Estoy segura que no hay nada que pudieras decir que me ofenda.

– Bueno, Siempre he tenido una fantasía que una monja realizaba una felatio conmigo.

– Bueno, veamos que podemos hacer con respecto a eso: 1- tienes que ser soltero y 2- debes ser Catolico.

El taxista se emociona y dice:

– Si, soy soltero y también Católico!

– Bueno, doble en la próxima esquina a la derecha.

El Taxista dobla y la monja le concede el deseo. Pero cuando se vuelven a subir al taxi el taxista comienza a llorar.

– Hijo querido, ¿porque lloras?

– Perdoneme hermana pero he pecado. Menti, debo confesar, soy casado y Judio.

– La monja dice:

– Bueno no te preocupes, mi nombre es Carlos y estoy yendo a una fiesta de disfraces.


Un cristiano, un musulman y un judío están hablando del poder de sus religiones.

El cristiano dice:

– Se que mi religión es verdadera, porque estábamos pasando una sequía terrible en mi país, mi familia y yo estábamos a punto de morir de hambre, me puse a orar fervientemente y entonces ocurrió el milagro: mientras sobre todo el campo lucia un sol achicharrante, sobre mi campo caía una lluvia torrencial: todo alrededor era sol y en mi campo era lluvia; gracias a eso nos salvamos mi familia y yo.

Entonces hablo el musulman:

– Se que mi religión es verdadera, porque estaba en el desierto y me sorprendió una tormenta de arena, y mi camello y yo estábamos a punto de ser cubiertos entre las dunas. Cuando ya casi no podíamos respirar, me puse a orar y entonces ocurrió el milagro: todo el desierto era una pura tormenta de arena y alrededor de mi camello y de mi había una calma total, gracias a ello pudimos llegar a un oasis y salvarnos.

Finalmente, hablo el judío:

– Se que mi religión es verdadera, porque estaba dando un paseo alrededor de mi casa el Sábado (recuerda que los Judíos no pueden trabajar en Sábado) y me encontré una cartera en el suelo, rebosante de billetes, pero, como era Sábado, no podía agacharme a cogerla. Entonces ocurrió el milagro: Todo a mi alrededor era Sábado pero cerca de mi y de la cartera no lo era.


Un hombre va al confesionario y como le daba un poco de vergüenza hablar con el cura le pasa un papel y le dice:

– Lealo, padre.

En el papel ponia algo asi: “CPK o CCK”. El padre al verlo penso ¿que seria eso?. Estaba claro, “se peca o se seca”. A esto el cura le devuelve el papel y le dice:

– Hijo, solo te puedo decir que lo leas al reves.

El tipo agarra el papel y lee: “KCC o KPC”.


Déjanos un comentario