Chistes del Abate Nicanor Vol. 1 / Chistes de Religiosos
5 (100%) 1 vote

Disfruta de la primera entrega sobre; chistes del Abate Nicanor vol. 1 (chistes de religiosos), diviértete con las mejores tramas y mini-historias. Se estarán publicando historias diariamente sobre diversos temas; la mayoría de los personajes de Fullchola; serán los encargado de la categoría. ¡Ahora comienza a disfrutar de estos  grandes clásicos!

Para mas chistes, véase: Chistes de Piripicia Vol. 1 /Chistes de Suegras

Chistes del Abate Nicanor Vol. 1


Anécdota de Jesús

Iban Jesucristo y San Pedro en un coche deportivo a 200 km/h. De pronto San Pedro dice:

– ¡Mirá, ahí va Lázaro!

Jesucristo acelera, lo atropella y se bajan, riéndose a carcajadas…

– Pensé que no lo habías visto… ¡ja, ja, ja! – dice San Pedro.

– Jajajajaja – ríe Jesucristo, sin parar…

– Bueno, dice Jesús, ya fue, Lázaro, levántate y anda… Lázaroo! levántate y andaaa! Lázarooo! déjate de joder y levántate y anda ya, – dice a los gritos, acercándose al muerto…

Después de verlo de cerca, Jesús se para y le dice a San Pedro:

– ¡Chamo vámonos, que este no era Lázaro!


El Abate Nicanor en Alaska

El  Abate Nicanor es envíado a Alaska. Un obispo lo va a visitar un año más tarde y le pregunta:

– ¿Y cómo le va acá?

– Bueno, si no fuera por mi rosario y mis dos whiskys al día, estaría perdido. A propósito, ¿gusta un whisky?

– Sí, por favor.

– Rosario!! ¡tráele un whisky al obispo!


El sermón

El cura de la iglesia decía en su sermón:

– Queridos feligreses: ha llegado a mis oídos el rumor de que se ha instalado cerca de la iglesia una casa de esas, de mala reputación, donde trabajan mujeres de la vida. Pues bien, sepan que alguna de esas mujeres les puede contagiar una enfermedad venérea y luego, ustedes llegan a sus hogares y se la pasan a sus esposas… ¡Y ahí sí que nos jodemos todos!


Cualquiera se equivoca

Un cura recién ordenado se confiesa por primera vez con su obispo:

– Dime hijo mío, ¿qué tal has llevado los votos durante ésta, tu primera semana?

– Verá eminencia, en cuanto a la pobreza he regalado mi hábito y me visto con uno que ya se había desechado, mis sandalias están rotas y llenas de agujeros y doy la mitad de mi comida a los pobres que vienen al comedor.

– Muy bien, hijo mío, muy bien, continúa.

– En cuanto a la obediencia hago cualquier cosa que me mande cualquier otro padre sin pensar en si es justo o adecuado, dando gracias al Señor por tener el privilegio de obedecer.

– Muy bien, hijo mío, excelente, excelente.

– Finalmente, eminencia, esta semana le hice el amor a 37 mujeres.

El Obispo casi se cae de la silla y con los ojos desorbitados pregunta:

– Pero… ¡Hijo mío! ¿y el voto de castidad?

El curita, asustado y con cara de perplejidad responde:

– Pero… pero… ¿ No era de CANTIDAD ?


¿Don Monseñor?

La novicia del convento está escribiendo una carta y comienza:
“Querido Monseñor”

Se da cuenta de que aquel puede mal interpretar sus palabras y vuelve a empezar…
“Excelentísimo Monseñor”

Recapacita pensando que es demasiado formal.
“Sr. Monseñor”

Este título le parece muy mundano. Sigue probando varios títulos y decide que el mejor es Don Monseñor.

Para asegurarse de no meter la pata, le pregunta a la Madre Superiora:

– ¿Madre, Monseñor se pone con Don?

– Claro que se pone condón, si no, este convento sería una guardería.


Mala Suerte

Ethel era una novicia a punto de tomar los hábitos. Una vez monja, iba a recibir el tratamiento de “Sor”. Sor Ethel, pronunciado así de corrido, no sonaba muy bien, y Ethel estaba preocupada por el tema. Un día fue a hablar con la madre Superiora.

Tímidamente, expuso su argumento tratando de ser muy sutil. La Madre entendió enseguida y le dijo:

– Ah, comprendo, hija mía. No te preocupes. Aquí tenemos una regla para casos como el tuyo. Mira, ya ha pasado otras veces, y lo que hacen las chicas es ir al jardín, ponerse de espaldas a las flores y tirar su pañuelo para atrás.

Tu nombre será el de la flor sobre la que caiga el pañuelo. Así lo hicieron Sor Rosa y Sor Margarita.

Muy contenta y entusiasmada por el método, Ethel fué al jardín y tiró su pañuelo según se lo había sugerido la Superiora, con tanta mala suerte que cayó sobre un hongo…


El Abate Nicanor ¿sanador?

Iban por el bosque subidos a un caballo Nicanor y una monja y de repente se produce una gran tormenta, con tan mala suerte que cae un rayo y mata al caballo.

El Abate Nicanor le dice a la monja:

– Creo que deberíamos pedir un último deseo, ya que de ésta no vamos a salir.

– Bueno, ¿cuál es tu último deseo?

– Pues mira, nunca he visto una monja en pelotas.

– OK, me desnudaré.

– ¿Y cuál es tu último deseo?

– Pues yo tampoco he visto nunca a un cura en pelotas.

El cura al ver a la monja desnuda se puso al palo y ésta le pregunta:

– ¿Qué es esa cosa tan gorda y larga?

Él dice con una sonrisa pícara:

– Esto es un miembro viril que al introducirse en el cuerpo da vida.

– ¡Buenísimo! métesela al caballo a ver si resucita y podemos salir de aquí.


Visita al confesionario…

La chica se acerca al confesionario en la iglesia.

– Buenos días, padre. Soy Teresa. ¿Me recuerda?

– ¡Teresa, mujer! Dichosos los ojos. ¡Tantísimo tiempo sin verte!

– Es que me he puesto de novia, padre.

– ¿Y es un buen muchacho?

– Buenísimo, padre.

– ¿Trabajador?

– Si.. muy trabajador, padre. Y muy cariñoso.

– ¿Ah, sí? A ver, dime: ¿qué haces con él?

– Pues, los días de calor nos vamos a las playas alejadas, nos quitamos la ropa y nadamos, y chapoteamos, y nos abrazamos…

– ¿Desnudos?

– Pues claro, padre.

– ¿Y no os vienen malos pensamientos?

– Ah, sí, padre. Venir nos vienen. ¡Pero cogemos y se nos pasa!


La enseñanza de la rubia

Una monja estaba caminando por la ruta camino al convento a unos kilómetros, de repente para un auto, una chica rubia manejaba, se ofrece a llevarla hasta el convento, muy agradecida la monja aceptó y se subió al auto; un reluciente Ferrari rojo con asientos de cuero, equipo de sonido Alpine y como 10 mil extras más.

– Que bello auto tiene usted – comentó la monja – ¿debe haber trabajado mucho para poder comprarlo verdad?

– No, no fue así hermana, respondió la rubia, en verdad este auto me lo regaló un empresario que durmió conmigo durante algunos meses.

La monja no dijo nada. Mirando el asiento trasero ve un bellísimo abrigo de visón y se dirige nuevamente a la rubia.

– Su abrigo de piel es muy bonito, le debe haber costado mucha plata, verdad?

– En verdad no me costó mucho, me lo regalaron por unas cuantas noches que pasé con un jugador de futbol…

Entonces la monja no dijo nada más durante todo el viaje.

Luego de llegar al convento se dirige a su dormitorio y de repente, alguien toca la puerta….

– ¿Quién es?

– Soy yo el Padre Martín

Ella le abre sin dejarlo pasar y le dice:

– ¿Sabe una cosa padre? Se puede ir a la mierda ahora mismo… Usted y sus chocolatitos.


El Cielo vs. el Infierno

El Cielo es el lugar donde…
…la policía es británica,
…los chefs franceses,
…los mecánicos alemanes,
…los amantes italianos,
…y todo es organizado por los suizos.

El Infierno es el lugar donde…
…la policía es alemana,
…los cocineros británicos,
…los mecánicos franceses,
…los amantes suizos,
…y todo es organizado por los italianos.


La gente que piensa que saben todo son una gran molestia para la que si lo sabemos todo. Isaac Asimov.

Déjanos un comentario