Chistes de Querre Querre (Vol. 3) / Chistes de Abogados
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Disfruta de la colección de chistes de Querre Querre vol. 3 (Chistes de Abogados), diviértete con las mejores tramas y mini-historias. En los próximos días, se estarán publicando chistes diariamente sobre diversos temas, por otro lado, la mayoría adoptara un personaje de Fullchola como el encargado de la categoría. ¡Ahora comienza a disfrutar de estos  grandes clásicos!

Para mas Chistes: Chistes de Piripicia (Vol. 4) / Chistes de Suegras

Chistes de Querre Querre Vol. 3


Una señora en el consultorio del médico:

– Doctor, doctor, mi hijo se comió un puñado de tierra, ¿Le puede hacer mal?

El doctor, en tono irónico, le contesta:

– Tranquila señora, yo conozco varios abogados que se han comido casas enteras y no les ha pasado nada.


Secretaria nueva

Un bufet de abogados contrata a una nueva secretaria, que resulta ser una chica de pueblo bastante inocente, aunque muy hermosa.

Un día dos de los abogados están hablando de ella:

– Sabes, con lo buena que es Marita, me preocupa que algún buitre se pueda aprovechar de ella. Creo que deberíamos hablar con ella para explicarle las cosas buenas y malas de la vida en la ciudad.

– Me parece bien, – dice el otro, acomodándose la bragueta – vos explícale las cosas buenas…


Querre Querre hablando con un compañero:

– ¿De veras que tu nueva cliente es tan fea?

– La verdad que sí. Fijate que es la única que conozco que llegó virgen… al divorcio!


Un abogado está parado ante San Pedro, quien lee un listado de sus pecados:

1.- Defender a una compañía que produjo la destrucción de una ciudad completa por contaminación ambiental habiendo pruebas contundentes de la culpabilidad de la misma.

2.- Defender a un peligroso asesino, obviamente culpable, por ser un buen cliente y ofrecer una paga sustancial.

3.- Recargar las cuentas de los clientes….etc, etc, etc…

El abogado, en pos de defenderse, le dice a San Pedro:

– Eh, ¡esta bien! ¡Acepto los cargos! Pero ¿qué hay de las obras de bien que he hecho en mi vida?
San Pedro mira en otro listado y dice:

– Si, es cierto, veo que en una oportunidad le dio diez centavos de más a su lustrabotas… ¿es eso cierto?

– ¡Cierto!

– Y aquí veo que en otra ocasión le dio cinco centavos a un mendigo… ¿es eso cierto?

– ¡Si señor!

Entonces San Pedro mira al ángel que tiene al lado y le dice:

– Está bien… ¡Consíganle quince centavos y díganle que se vaya al infierno!


Un abogado se caso con una mujer que se había casado 6 veces.

La noche de bodas, en el cuarto del hotel, la novia le dice:

-“Por favor, mi amor, se gentil. Mira que soy virgen …”

Perplejo, ya que conocía el hecho de que ella se había casado en 6 ocasiones el novio le pidió a ella que se explicase. Ella respondió:

Mi primer marido era un psiquiatra. El sólo quería conversar sobre el sexo.

Mi segundo marido era ginecólogo. El solo quería examinar el local.

Mi tercer marido era un coleccionista de estampillas. El solo quería lamer.

Mi cuarto marido era Gerente de Ventas. El decía que sabía que tenía el producto, pero no sabía como utilizarlo.

Mi quinto marido era Funcionario Público. El decía que comprendía perfectamente como era, pero a él “no le competía” el asunto.

Mi sexto marido era Técnico en Electrónica. El decía que si estaba funcionando lo mejor era dejarlo tranquilo y no meterse con él.

Por eso es que ahora me estoy casando con un abogado, porque estoy totalmente segura de que me vas a romper el c*** !


Era una vez un señor que fue a una tienda en un barrio chino. Entra y ve que están vendiendo un ratón de oro. Le da curiosidad y pregunta al dueño:

– ¿Y ese ratón de oro para qué es?

– Eso es de una leyenda antigua y la historia es muy larga. Si lo compra hay que comprar la historia aparte.

– Entonces, compro el ratón.

– ¿No quiere la historia?

– No.

Y el tipo se va con el ratón. Al rato se da cuenta que lo persiguen muchos ratones. Al llegar a su casa ésta se llena de ratones. En eso el tipo se da cuenta que es el ratón de oro. Sale a caminar, avienta el ratón a una alcantarilla y los ratones se meten ahí y se ahogan. El tipo va otra vez a la tienda y el dueño le dice:

– ¿Vino por la historia?

– No. Vine a ver si tenía un abogado de oro.


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