Chistes de Querre Querre (Vol. 1) / Chistes de Abogados
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Disfruta de la colección de chistes de Querre Querre vol. 1 (Chistes de Abogados), diviértete con las mejores tramas y mini-historias. En los próximos días, se estarán publicando chistes diariamente sobre diversos temas, por otro lado, la mayoría adoptara un personaje de Fullchola como el encargado de la categoría. ¡Ahora comienza a disfrutar de estos  grandes clásicos!

Para mas chistes: Chistes de Cara e Corcho (Vol. 3) / Chistes de Borrachos

Chistes de Querre Querre Vol. 1


Derecho de Propiedad

¿Cómo funciona el derecho de propiedad para los abogados? ¿Por qué siempre se llevan todo?
Sencillo, son apenas siete reglas fáciles de memorizar:

1 – Si es tuyo y él piensa que es de él, es de él.

2 – Si no es tuyo ni de nadie, es de él.

3 – Si a él le gusta eso, es de él.

4 – Si está en la mano de él, es de él.

5 – Si él te lo puede sacar, es de él.

6 – Si lo tenías hace poco, es de él.

7 – Si parece ser de él, es de él.


La naranja

En una clase práctica de Derecho Civil (obligaciones y contratos), el profesor le dice a uno de sus mejores alumnos: Si usted tuviera intención de regalarle a alguien una naranja, ¿cómo lo haría?

– Tomá, te regalo esta naranja – respondió el alumno.

– ¡No no no!, – dijo el profesor visiblemente contrariado, – ¡piense y actúe como un abogado!

El alumno aventajado recapituló y exclamó:

– ¡Ah bien!, yo le diría: En este acto, voluntariamente y de forma expresa, te cedo, para tu propio uso y disfrute, sin restricción alguna, todos mis derechos sobre esta naranja en todas sus partes, y en todo cuanto le fuere inherente, incluyendo la piel, la pulpa, el jugo y las pepitas, quedando bien entendido que podrás morderla, cortarla, congelarla o ejercitar cualquier otra acción, con facultad de cederla a un tercero, en todo o en parte, con pepitas o sin pepitas, y para que conste, a los efectos oportunos….

– APROBADO!


Juicio Laboral

En un Juicio Laboral pregunta el Fiscal al Acusado:

– ¿Es cierto que usted el día de los hechos se cagó en los muertos del denunciante, en toda su familia, en  su madre y en el hijo travestí de su padre?

Respuesta del Acusado:

– No, no es cierto… Yo estaba tranquilamente trabajando en la fundición y entonces le dije: “Antonio, por Dios, ¿no te das cuenta de que salpicarme con acero fundido en la espalda es muy molesto…?”


Se busca un Abogado

Conversan dos delincuentes:

– ¿Por qué vas a defenderte vos mismo en el juicio? ¿Estás loco, Pepe?

– ¿Y que quieres que haga? Me pasé cinco meses tratando de conseguir un buen abogado y no pude…

– ¿Que decís, Pepe? si hay muchos abogados buenos!

– Sí, ya sé, flaco, pero cuando se enteraban que no era yo el que había robado la plata, no aceptaban el caso.


Un abogado se muere y toca las puertas del cielo. Sale San Pedro y le pregunta:

– ¿Qué quieres?

– ¡Entrar! – le dice en tono muy rebelde.

– Y ¿quién eres? – le dice San Pedro.

Y vos, ¿quién eres para preguntar?

– ¿No me reconoces?, soy San Pedro, mano derecha de Dios.

– ¿Tienes contrato de trabajo? – le pregunta el abogado.

– Esperá, Jesús vení, el de afuera pregunta si tengo contrato de trabajo.

– ¿Quién es?

– ¡No sé!

Entonces sale Jesús…

Le pregunta lo mismo, y el abogado le responde igual pero a él le pide partida de nacimiento.

– Un momento, María anda a ver al de afuera.

Sale María…

– ¿Qué quieres?

– Entrar, – le responde el abogado.

– ¿Y quién eres?

– No, ¿vos quién eres?

– Soy María, – le dice, – la esposa de Dios.

– ¿Ajá? A ver, mostrame el acta de matrimonio, – dice el abogado.

– A ver, un minuto… Dios, vení a ver al de afuera.

Sale Dios…

– ¿Qué quieres? – le pregunta Dios.

– ¡Quiero entrar! ¿Y vos quién eres?

– Soy Dios, el dueño de todo esto.

– ¿Y tienes contrato de COMPRA Y VENTA?


Un maestro de escuela, un vagabundo y un abogado llegaron a las puertas del cielo.

San Pedro les explicó que, para poder entrar, cada uno debía contestar una pregunta. Al maestro le preguntó:

– ¿Cuál es el nombre del famoso barco que se hundió en 1912? Hace unos años hicieron una película.

El maestro contestó:

– Ah, debe ser el Titanic.

San Pedro lo dejó entrar. Luego, dirigiéndose al vagabundo, decidió ponerle una prueba más dura:

– ¿Cuántas personas murieron en el Titanic?

Pero el vagabundo había leído el dato en una revista que encontró en un basurero, y dijo:

– 1490.

– Ah, muy bien, puede entrar.

Luego, dirigiéndose al abogado, preguntó:

– ¿Cómo se llamaba cada una de las víctimas?


Donación

Una parroquia descubrió que no habían recibido ni una sola donación de parte del abogado más acaudalado del pueblo. Un voluntario fue a visitar al abogado y le dijo:

– Hemos realizado una investigación, y nos hemos dado cuenta de que a pesar de que usted es la persona que gana más dinero en todo el pueblo, no ha realizado ninguna donación a la parroquia. ¿No le gustaría ayudarnos?

El abogado lo pensó un momento y respondió:

– Primero dígame, al realizar esa investigación, ¿descubrieron que mi madre está agonizando tras una larga y dolorosa enfermedad y que el tratamiento médico a lo largo de estos años supera todo lo que ella puede pagar?

– Eh, no… -respondió abochornado el solicitante.

– Segundo: ¿Descubrieron que mi hermano, un veterano de guerra, está ciego y condenado a una silla de ruedas y que es incapaz de mantener a su esposa y seis hijos?

El apenado voluntario contesta:

– No teníamos idea…

– Tercero: Descubrieron acaso que el esposo de mi hermana falleció en un terrible accidente, dejándola con tres hijos y una hipoteca?

El voluntario empieza a murmurar una disculpa, pero el abogado lo interrumpe:

– Y si a ellos no les doy dinero, ¿cree que se lo daría a ustedes?


Un hombre fue citado para una investigación fiscal del Ministerio de Hacienda. Asustado, preguntó a su contador de qué manera vestir.

– ¡Usá harapos!, “que piensen que eres mendigo”, replicó el contable.

Cuando preguntó a su abogado, éste le dio exactamente el consejo contrario:

– ¡No dejes que te intimiden! ¡Usa tu traje y corbata más elegante!

Confundido, el hombre se va a la Iglesia con el sacerdote, y le cuenta los dos consejos opuestos y le pide su opinión. Y le dice el Sacerdote:

– Déjame contarte una historia: Una mujer, a punto de casarse, le preguntó a su madre que ponerse en su noche de bodas. “Ponte una bata pesada, de franela, que te llegue al cuello” le dijo la madre. Cuando preguntó a su mejor amiga, esta le dio el consejo opuesto: “Ponte el negligé más pequeño y transparente que puedas encontrar y con un escote que te llegue hasta el ombligo”.

– Pero Padre, ¿qué tiene que ver eso con mis impuestos?

El Sacerdote le contesta:

– No importa como vistas hijo mío, hagas lo que hagas y te vistas como te vistas… ¡TE VAN A JODER!


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