Chistes de Piripicia (Vol. 3) / Chistes de Suegras
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Disfruta de la tercera entrega sobre; chistes de piripicia vol. 3 (chistes de suegras), diviértete con las mejores tramas y mini-historias. Se estarán publicando historias diariamente sobre diversos temas; la mayoría de los personajes de Fullchola; serán los encargado de la categoría. ¡Ahora comienza a disfrutar de estos  grandes clásicos!

Aun no has visto el vol 2. Chistes de Piripicia Vol. II

Chistes de Piripicia Vol. 3


Durante un atraco a un Banco, después de haber obtenido un buen botín y antes de darse a la fuga, el atracador muy nervioso, pregunta a un rehén:

– ¿Tú me has visto robar este Banco? El rehén asustado le dice que sí, y el atracador le pega un tiro en la cabeza. Después se vuelve al resto de rehenes apuntándoles y pregunta a dos mujeres y un hombre:

– ¿Me habéis visto robar este Banco? Y el hombre, responde:

– Yo no he visto nada, pero mi mujer y mi suegra no han perdido detalle.


-Buenos días querida Piripicia, ¿se acuerda de que dijo el otro día que daría media vida por una sandía? -Sí, hijo. Pues aquí le traigo dos.


Se encuentran dos amigos en un bar y uno le dice al otro: 

-Vamos a hacer un negocio, ¿Cuánto me das si te vendo a Piripicia?

El otro responde:

– Por Piripicia, ni un centavo.

El otro responde:

– Okay, trato hecho.


Este era un hombre que estaba muy asustado…. y de pronto se encuentra con un amigo:

– ¿Qué te pasa porque estás tan asustado…?

– Es que a mi suegra está loca. Dijo que si no le conseguía mil euros se regaba en gasolina y se prendía fuego…

– ¡Joder!, – contestó el amigo – ¿Y cuánto has conseguido…?

El hombre le contesta…

– ¡Cinco litros y medio de gasolina…!


Una mujer le dice a su marido:

-Cariño donde has dejao el libro de “como pasar de los 100 años”

Y su marido le responde.

-Lo he guardado en una caja fuerte en el banco, no vaya a ser que a tu madre le de por leerlo


Un señor entra a una zapatería y se le acerca el vendedor:

-Buenas tardes, ¿En qué puedo ayudarle señor?

-Quiero unos zapatos del número 42.

-Verá, señor, no es por llevarle la contraria, pero a simple vista puedo ver que usted calza almenos un 46.

-Eso no me importa, yo quiero un número 42, si no, no compro nada y me voy a otra tienda.

-Está bien (le contesta el vendedor con cara de asombro).

El dependiente le trae unos zapatos del número 42; el hombre se los prueba y le dice:

-Perfecto, me los llevo puestos.

Cuando va de salida del comercio, el vendedor se da cuenta de que el hombre va sufriendo porque los zapatos le aprietan mucho. El vendedor, intrigado de por que compró unos zapatos tan pequeños, se le acerca y le dice:

-Señor, disculpe, pero no me puedo quedar con la intriga, ¿cómo es que compra sus zapatos tan pequeños, si se ve que está sufriendo porque no le quedan bien?

– Mire, le voy a contar mi historia: mi mujer me engaña con un compañero de trabajo; mi hija es prostituta; mi hijo es yonki, mi suegra vive con nosotros y me tira en cara la culpa de todos los problemas familiares… ¡El único placer que tengo en esta vida es llegar acasa y quitarme estos malditos zapatos!


Un hombre encuentra un Genio, éste le dice que puede tener lo que quiera, pero que su suegra va a recibir el doble de lo que él pida. El hombre piensa un instante, y pide:

– Quiero un millón de dólares y que me golpeen hasta dejarme medio muerto.


Una mañana una vieja le dice a su hija:

– Ayer tu marido vino tan borracho, que se confundió de habitación, se metió en mi cama y me hizo el amor.

– Pero mamá!… ¿y vos no le dijiste nada?!?!

– Nena… ya sabes que con él yo no hablo…


En un pueblecito hay dos familias judías, y quieren casar a las hijas; pero como no hay chicos judíos en el pueblo, deciden unirse para buscarlos por los pueblos de los alrededores. Finalmente encuentran dos excelentes partidos, y les invitan a que vayan a conocer el pueblo. Pero resulta que uno de los tíos se arrepiente por el camino, y solo uno de ellos llega. Y es una joyita, así que las dos familias lo quieren. Total, que las dos familias empiezan a discutir de quien es el novio, y como la cosa no se aclara, deciden hablar con el rabino más viejo de los alrededores.

– Lo que haremos es muy simple. Partiremos al chico por la mitad, y le daremos un trozo a cada familia para que no hayan discusiones.

Entonces la madre de una de las novias dice:

– No, por favor, pobre muchacho, ¿como le van a hacer eso!?

Pero la otra madre dice:

– Eso! Eso! Que lo partan! Que lo descuarticen!

Entonces el rabino mira a la segunda madre que gritaba con los ojos inyectados en sangre que lo corten en dos y le dice:

– El chico se casa con su hija; usted es la verdadera suegra.


Un hombre llega a su casa y su mujer le dice desesperada:

– Mi amor, mi amor, a mi mamá la picó un alacrán!

– ¿Cómo pudo picarla un alacrán?! si habían 4 en la cajita!


Chistes de Piripicia Vol. 3
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Pronto te traeremos nuevas colecciones. Att: Piripicia

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