Chistes de Don Bejuco (Vol. 2) / Chistes de Viejitos
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Disfruta de la colección de chistes de Don Bejuco vol 2 (Chistes de viejitos), diviértete con las mejores tramas y mini-historias. En los próximos días, se estarán publicando chistes diariamente sobre diversos temas, por otro lado, la mayoría adoptara un personaje de Fullchola como el encargado de la categoría. ¡Ahora comienza a disfrutar de estos  grandes clásicos!

Para más Chistes:Chistes de Don Bejuco (Vol. 1) / Chistes de Viejitos

Chistes de Don Bejuco Vol 2


Otitis Peculiar

Se trata de una pareja de viejitos. La señora lleva a su esposo al otorrino por que no escuchaba absolutamente nada.

El doctor lo examina y le da el diagnóstico a la señora:

– Su esposo lo que tiene es otitis testicular.

– ¿Pero qué es eso doctor?

– Mire señora, lo que pasa es que a su esposo le pasa por las bolas todo lo que usted le dice.


Cuando mi abuela tenía 60 años, el médico le recomendó que caminara 5 kilómetros diarios… Ahora tiene 90, pero no sabemos dónde está.


El Cumpleaños del abuelo

En el cumpleaños centenario del abuelo esta toda la familia reunida cantándole el Feliz Cumpleaños, en esto que el abuelo, viejísimo, se ladea, parece que se va a caer de la silla, y todos gritan

– ¡El abuelo! ¡el abuelo! ¡cuidado con el abuelo!

Y entre todos lo ponen en la posición correcta.

Al cabo de un rato la misma situación:

– ¡El abuelo! ¡el abuelo! ¡guarda con el abuelo!

Y así varias veces, hasta que al final el abuelo dice:

– ¡Pero la puta madre! ¡Ni en el día de mi cumpleaños me puedo tirar un pedo tranquilo?


Las Confesiones acrobáticas

Un joven acróbata se está confesando:

– Bueno hijo, y ¿en qué trabajas?

– Soy acróbata en un circo.

– Ah, que bien… A ver, hacedme una demostración…

El joven, se manda unos ejercicios por encima de los bancos y un par de saltos mortales con doble tirabuzón. Entonces, dos señoras que esperaban su turno de confesión, se miran asombradas y una le dice a la otra:

– ¡Ah, no eh, si esa es la penitencia yo no me confieso un carajo…!


Maternidad en la vejez

Con la nueva tecnología aplicada para la fertilidad, una mujer de 65 años dio a luz a un bebé.

Cuando salió del hospital y fue a su casa, en perfectas condiciones, llegaron sus familiares a visitarla.

– ¿Podemos ver al bebé?, – preguntó uno de ellos.

– Todavía no, – dijo la flamante madre de 65 años, – pronto podrán verlo.

Pasó media hora y otro de los familiares preguntó…

– ¿Ya podemos conocer al bebé?

– Todavía no, – dijo la madre.

Pasó otro rato, y volvieron a preguntarle:

– ¿Y? ya se puede?

– No!, – contestó la madre.

Ya impacientes, le dijeron a la madre:

– Bueno, pero ¿cuando vamos a ver al bebé?

– Cuando llore, – fue la respuesta.

– ¿Cuando llore?, ¿por qué tenemos que esperar a que llore?

– Porque NO ME ACUERDO donde lo dejé…


Las Atenciones con el Chofer

En un autobús repleto de viejos y viejitas, en un paseo especial para gente de la tercera edad, una viejita le toca el hombro al chofer y le brinda un buen puñado de maníes sin cáscara. El chofer sorprendido le da las gracias y se los come con agrado.

Cinco minutos después, la abuelita repite, el chofer vuelve a agradecerle el gesto y se come sus maníes.

Cinco minutos mas tarde viene el otro puñado.

Al cabo de unos diez puñados, el chofer ya no puede más y le pregunta:

– Dígame abuelita, es muy gentil de su parte atiborrarme de maní, ¿pero usted no cree que, a lo mejor sus cuarenta amigos y amiguitas querrían también un poco?

– No joven, no tenemos dientes para masticarlos y solo nos chupamos el chocolate que los recubre.


El Abuelo y el Rodeo

En un Rodeo presentan a un toro al que nadie puede montar más de dos segundos sin caerse, llegan jinetes de todas partes, y el toro los barre en un segundo, de pronto entre el público, salta un viejito, monta al toro, el toro salta se revuelca, salta como enajenado, pero el viejito sigue montando, hasta que el toro cae rendido.

La gente salta al ruedo, y lo llevan en hombros, se acercan sus hijos y le preguntan:

– ¿Cómo lo hiciste papá?, ¡si jamás montaste!

– Jeje, no te olvides que tu mamá es epiléptica.


Via labiaba.com.ar

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