Chistes de Cara e Corcho (Vol. 2) / Chistes de Borrachos
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Disfruta de la segunda entrega sobre; chistes de cara e corcho vol. 2 (chistes de borrachos), diviértete con las mejores tramas y mini-historias. Se estarán publicando historias diariamente sobre diversos temas; la mayoría de los personajes de Fullchola; serán los encargado de la categoría. ¡Ahora comienza a disfrutar de estos  grandes clásicos!

Para más chistes, véase: Chistes de Cara e Corcho Vol. 1

Chistes de Cara e Corcho Vol. 2


Le dice un borracho a su amigo:

– ¿Sabés qué?, le hice una broma al del colectivo.

– ¿Por qué?

– Porque le pagué y no me subí.


Conclusión alcoholizada

Llega Cara e Corcho que no entiende al médico, éste le trata de demostrarle, que tomar licor es malo, y se lo demuestra con una lombriz; primero la mete en un vaso con agua y la saca y no pasa nada; luego la mete a un vaso con vino y la lombriz muere en pocos segundos. Le dice a su paciente:

– ¿Ya vez lo que les pasa a los que toman mucho?

A lo que Cara e Corcho responde:

– Si doctor, nunca tendremos lombrices.


Yendo hacia un señor que sin meterse con nadie bebía su copa en un extremo de la barra, le dice en tono amenazante:

– ¿Está usted buscando pleito?

El otro le responde calmado:

– Desde luego que no, amigo. Si buscara pleito ya me habría ido a mi casa.


El bautismo

En cierta secta religiosa iban a bautizar a los nuevos congregados. Al iniciarse el bautismo, todos se ponían de pie y se encaminaban al altar. Allí el pastor los tomaba del cabello con las manos e introducía sus cabezas dentro de una enorme tina rebosante de agua fría. Luego de sacarlos, el pastor les preguntaba:

– ¿Has visto a Jesús, hijo mío?

Y los fieles respondían:

– Siiii, lo he visto!

– ¡Ahora estás bautizado en el nombre de Dios! – les decía el pastor.

El rito siguió de esta manera con todos los fieles encolumnados.

En cierto momento entró Cara e Corcho, que deambulaba por la calle, buscando refugio. Éste, al ver cómo el pastor le daba un chapuzón a la gente, pensó que tal vez le vendría bien mojarse la cara, entonces se metió en la fila.

Al llegarle el turno, el pastor le tomó los cabellos e introdujo su cabeza en la tina. Cuando el pastor lo sacó de la tina, Cara e Corcho largaba agua por la boca, las narices, las orejas, por poco se ahoga.
El pastor le hace la misma pregunta que a todos:

– ¿Has visto a Jesús?

Y él le responde:

– No, no lo he visto.

El pastor, intrigado, le vuelve a introducir la cabeza en la tina. Esta vez  se traga como dos litros de agua.

El pastor vuelve a preguntarle:

– ¿Has visto a Jesús?

– No, no lo ví.

– El pastor furioso vuelve a introducirle la cabeza en la tina como diez veces y las diez veces pasa lo mismo. En el último intento que hace el Pastor para meterle la cabeza en la tina, Cara e Corcho, semiahogado, se agarra de los bordes y hace que el pastor se detenga. Tose, escupe agua y respira profundo para recuperarse, unos segundos después, con las pocas fuerzas que le quedaban pregunta:

– ¿ Usted está seguro de que él se cayó aquí adentro?


Un borracho sube a un colectivo y empieza a gritar:

– ¡Estos que van acá atrás son maricones! ¡Los desgraciados que están a mi lado son unos cabrones! ¡Los de adelante son todos unos comemierdas!

El chofer, indignado, frena bruscamente y las personas se desequilibran… unas caen, otras se pegan contra la ventana, los que van parados chocan unos con otros.

El chofer para el colecivo, agarra el borracho por el cuello de la camisa y amenazante le pregunta:
– Repetime a ver, desgraciado… ¿Quién es maricón, cabrón, comemierda o hijo de puta?

Y contesta el borracho tranquilamente:

– Y ahora la verdá que no sé… con esa frenada me los mezclaste a todos…


Había un colectivo lleno de gente y salta un borrachito y dice:

– ¿A quién se le perdió un fajo de billetes de $100 que están unidos con un hilito.

Levanta la mano un señor y le dice:

– A mí…

– Ah, tome, encontré el hilito.


Un tipo que iba todos los días a un bar, y siempre pedía tres cervezas.

– ¡Deme tres cervezas!

Al día siguiente la misma cosa:

– ¡Tres cervezas, por favor!

Como el camarero estaba algo extrañado le pregunta:

– ¿Por qué siempre que venís pedís tres cervezas y te las tomás de un tirón?

– Es que yo tengo dos hermanos, uno en Suecia y otro en París, y como siempre bebíamos juntos, pues yo bebo por ellos.

– Ah, bien, bien…

Al día siguiente llega al bar el tipo y dice:

– ¡Dos cervezas!

El camarero extrañado le pregunta:

– Y eso, ¿se te murió algún hermano o qué?

– ¡No, es que dejé la bebida!


Pequeños futbolistas

Un grupo de enanos organiza un partido de fútbol.

Cuando llega el equipo Azul descubre que los vestuarios del club estan en refacción. Deciden entonces ir al bar vecino al club y piden permiso para cambiarse en el baño. El dueño acepta…

Al rato llegan los enanos del equipo Rojo y se encuentran con el mismo inconveniente. De igual forma van al mismo bar y piden permiso para cambiarse.

El dueño les dice que no hay inconveniente pero que deben cambiarse en el baño de damas, ya que el de hombres estaba todavía ocupado por los enanos del equipo Azul…

Poco después cae al bar un borracho, muy borracho. Se acomoda en la barra, pide unacerveza y se pone a beber.

Al ratito salen los enanos del equipo Azul del baño de hombres.

El borracho se los queda mirando y sigue tomando la cerveza.

Al rato salen los enanos del equipo Rojo del baño de damas.

El borracho, sorprendido, mira al dueño del bar y le dice:

– Macho… tené cuidado que se te está desarmando el Metegol…!!


Un borracho cantando en mitad de la calle a las 4 de la mañana despierta a todo el vecindario, viene un policía y le dice:

– Haga el favor de acompañarme!

– Y que inshshtrumento eggg lo que shabes tocág vo?


Cambio de papel

Una señora, harta de que su marido siempre llegaba muy borracho a quererle hacer el amor, se fue a la cantina, se toma de un tirón media botella de tequila, espera a sentirse bien borracha, llega a su casa, sabiendo que su marido estaba ya dormido; se mete al baño, agarra un desodorante de bolita destapado y se le va encima al hombre picándolo con el desodorante en la cara, en el pecho, en las piernas, (el hombre asustado y defendiéndose!) en la espalda, en las nalgas, hasta que el marido le dice:

– ¡Vieja de mierda!, qué te pasa eh? ¿Te volviste loca?

Y la esposa le contesta bien borracha:

– Esto cabrón es para que sepas lo que se siente que te quieran coger a las dos de la mañana…!!! y borracho!!!


Cuando estás enamorado son los dos días y medio más gloriosos de tu vida. 

Richard Lewis.

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