Los llamativos nombres y anécdotas de los zapatos de fútbol
Califica esta publicación

En México les dicen tachones, en Argentina y Paraguay botines, en Colombia guayos y en Perú chimpunes.

En Venezuela los conocen como tacos, en Chile como chuteadores, en Uruguay como tapones y en Ecuador como pupos.

Por si fuera poco, en una mitad de Bolivia les llaman cachos y en la otra los conocen como chuteras.

Son algunas de las varias formas que tenemos en América Latina de llamar a los zapatos con los que se juega al fútbol.

Este popular accesorio deportivo no sólo tiene varios nombres, también muchos modelos y muchos años de existencia.

Y seguro Lionel Messi, James Rodríguez, Arturo Vidal y Javier “Chicharito” Hernández estrenarán unos cuantos en la Copa América Centenario que empezó este viernes en Estados Unidos.

Botas obreras

El primer reglamento del fútbol se escribió el mismo año en que Carlos Marx y Federico Engels publicaron “El manifiesto comunista”, en 1848.

Y no es el único vínculo que existe entre el deporte más popular del mundo con la clase obrera.

Los primeros zapatos de fútbol eran botas de trabajo pesado con punta de acero y tachuelas metálicas en la suela, que se usaban en las fábricas de mediados del siglo XIX.

Aquel diseño inspiró los modelos específicos para patear al balón que se comenzaron a fabricar a finales de esa centuria y en las primeras décadas del siglo XX.

Las botas con las que se jugó la primera Copa América en Buenos Aires, ganada por Uruguay, eran de cuero grueso y pesaban hasta un kilo cuando se mojaban.

El fútbol era un deporte más rústico, en el que se marcaban varios goles por partido y se daban muchas más patadas que ahora.

Seguramente no era nada agradable recibir un puntapié o pisotón de un torpe “half back” (como se le decía a los defensas en aquel entonces) que repartían patadas impunemente porque la tarjeta roja no se inventaría hasta 1966.

Adolf y Rudolf

Cuando las tropas aliadas ya daban los golpes finales al ejército de Hitler, otro Adolf cambiaba de rumbo y dejaba de fabricar botas para las fuerzas armadas alemanas pensando en hacerlo para los futbolistas.

Se trataba de Adolf Dassler, quien en 1949 rebautizó a su compañía de zapatos inspirándose en su propio nombre. Así nació Adidas.

El alejamiento de Adolf del partido nazi y del nacional socialismo le valió una fuerte pelea con su hermano Rudolf, con quien hasta entonces compartía el negocio de fabricar botas para el Ejército alemán y zapatos deportivos.

Rudolf Dassler también decidió abrir su propia empresa. Así nació Puma.

La Alemania que ganó la Copa del Mundo de Suiza en 1954 usaba los revolucionarios zapatos de fútbol Adidas que tenían toperoles removibles.

Los guayos y Maradona

En 2004, al colombiano Carlos Valderrama ya no le llovían ofertas de clubes de todo el mundo.

Cuando le preguntaron qué haría si se quedaba sin equipo en el que jugar, respondió tres palabras: “Cuelgo los guayos”.

Esta frase popular ilustra el acto de retirarse del fútbol, pero con el tiempo adquirió otra significación menos afortunada.

Colgar los guayos (o los botines o las botas) también es una forma de referirse al momento de morir.

Y es así como un soldado jura que peleará hasta “colgar los guayos” por su patria y una madre le dice a su hijo rebelde que la hará “colgar los guayos” de un colerón.

Claro que son muchos más los recuerdos emotivos y gratos que vienen asociados a los zapatos con los que se marcan goles.

En su biografía “Yo soy el Diego de la gente“, el argentino Diego Maradona recordaba con emoción cómo su padre trabajaba desde las cuatro de la mañana para alimentarlo a él y a sus seis hermanos y, además, comprarle botines para jugar a la pelota.

“A veces mi viejo cobraba y me compraba zapatillas y yo las rompía enseguida porque jugaba a la pelota todo el día. ¡Era para llorar!”, relató el hombre que ganó la Copa del Mundo de 1986, pero que nunca pudo coronarse en una Copa América.

Y te diré como juegas…

Muchos futbolistas guardan aquellos tapones, cachos o botines con los que marcaron sus goles más importantes o jugaron sus mejores partidos.

El brasileño Ronaldinho, que ganó la Copa América de Paraguay en 1999, llevó el fetiche al extremo de pedirle a Nike que le preparara un modelo especial con oro de 24 kilates incrustado.

Y es precisamente una bota o botín de oro el premio que se entrega al máximo goleador de las ligas europeas desde 1968.

El último en llevárselo al final de esta temporada europea fue el uruguayo Luis Suárez, quien marcó 40 goles en la Liga de España y salió campeón con el Barcelona.

Sin embargo, los zapatos no marcan goles ni aumentan el talento.

No importa que juegues con uno de los modelos fluorescentes con modernas tecnologías para mejorar la pegada al balón como los que usan ahora Lionel Messi o Falcao, recuerda Roberto Acosta, director del portal deportivo Late.com.bo.

Puedes usar el mismo modelo de botines con el que juega Javier Mascherano o la marca de chuteadoras que viste Arturo Vidal.

O unos tapones viejos a punto de romperse fabricados en un taller artesanal.

El momento de la verdad, cuanto en la cancha distingues a los talentosos de los picapiedras, es cuando recibes el balón.

 

 

Vía: BBC Mundo

Déjanos un comentario