La hostil rivalidad entre Madrid y Barcelona
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El Clásico español, para muchos el más apasionante que se puede presenciar en el planeta a día de hoy, es mucho más que un partido de 90 minutos. Real Madrid y Barcelona llevan años peleando por ser el número 1 en el ránking mundial. Muchos episodios han marcado esta relación entre dos instituciones gigantescas que con el paso del tiempo vieron cómo esa competencia fue mutando en otra cosa; se puede hablar de hostilidad más que de rivalidad. Y el odio también se manifiesta a veces, con dos aficiones irreconciliables. Eso sí, “no nos encontramos en el punto más álgido de tensión”, comenta en charla con El Confidencial Eduardo González Calleja, historiador y experto en la histórica rivalidad que une a blancos y azulgranas.

Profesor Titular de Historia Contemporánea, dirigió este año una investigación de la Universidad Carlos III sobre la enemistad entre ambas instituciones, además de haber escrito libros como ‘Deporte y poder: el caso del Real Madrid’, o ‘El Real Madrid, ¿equipo de España? Fútbol e identidades durante el franquismo’. “Ha habido momentos más graves que el actual y por cuestiones deportivas”, dice, recordando “episodios como el de Di Stéfano y Figo”.Coordinador también del libro oficial del Centenario del club blanco, tiene claro después de haber buceado tanto en esta historia que “los dos clubes se necesitan para vivir porque esta rivalidad fomenta el negocio”.

Subraya que “la actual situación política tiene algo de reflejo en el fútbol, pero por encima de todo no se puede concebir en España este deporte sin el Clásico, el más grande del fútbol europeo. Sería un mal negocio que hubiera una ruptura política y empezaran a luchar por separado”. “Ha habido clásicos más calientes que este; está el 11-1 que le endosó el Madrid al Barça en el 43, el famoso del regreso de Figo al Camp Nou… Este próximo será más caliente en la grada que en el campo por cuestiones políticas; ahora mismo no hay tanta crispación entre los jugadores”.

Di Stéfano, en la imagen en un Barcelona-Real Madrid, provocó un cisma entre ambos clubes (Imago)
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Di Stéfano, en la imagen en un Barcelona-Real Madrid, provocó un cisma entre ambos clubes (Imago)

Los tránsfugas

“No hablaría de odio, sí de rivalidad”, apunta convencido Eduardo, que a la hora de valorar el protagonismo de Piqué en este partido dice que “sus declaraciones no destilan desprecio u odio, son más bien festivas. Yo hablaría de competencia deportiva sin violencia, dejando al margen algún caso aislado de seguidores de uno u otro equipo”. “Esas declaraciones que hace Piqué echan pimienta al Clásico, pero sin llegar a una extrema animadversión. Insisto, Real Madrid y Barcelona se necesitan mutuamente”, destaca. E incide en que“el papel de Gerard no es tan relevante si hablamos en términos históricos.Otros jugadores como Figo o Juanito sí provocaron sentimientos más extremos. Y no conviene olvidar que habló de su compromiso con la Selección y hasta Rajoy dijo que no debería ser silbado cuando defendiera a España”.

González Calleja cree que “los jugadores más detestados, más que Piqué, han sido los tránsfugas. Luis Enrique, Figo, Samitier… Todos ellos provocaron más inquina que el central del Barcelona. Llevado al plano militar, es como el soldado que se cambia de ejército en mitad de una guerra”. Sí cree, sin embargo, que “Artur Mas cargaría de tensión el ambiente, lo calentaría considerablemente. Sí que podría considerarse para muchos una provocación, más que acercamiento, que estuviera en el palco del Santiago Bernabéu, igual que si Rajoy acude al del Camp Nou”. El papel de la política en los clásicos, según el historiador, “tuvo más repercusión en los años 50”, década en la que el Barcelona ganó cinco Copas. “Ambos clubes simbolizan la histórica rivalidad España-Cataluña”, significa.

Para este investigador, la rivalidad entre ambos clubes arranca en el Campeonato de España 1915/16. Fue entonces cuando el supuesto favoritismo arbitral hacia los blancos calentó al entorno culé. El Madrid ganó el cuarto y decisivo partido (4-2), presuntamente por la ayuda de José Ángel Berraondo; los jugadores del Barça abandonaron el campo antes de tiempo, al considerar que el último gol de su rival fue marcado en fuera de juego. En 1932 tuvo lugar otro episodio, con la fuga del mítico Samitier a la capital. En la temporada 1942-43 tuvo lugar el bautizado ‘escándalo de Chamartín’. En una semifinal de Copa, el Barcelona ganó en Les Corts por 3-0, partido muy caldeado por el ambiente hostil con el que fue recibido el Real por cuestiones relacionadas con el régimen de Franco. Un periodista, Eduardo Teus, promovióuna campaña que se convirtió en cuestión de Estado según los cronistas de la época. En el partido de vuelta, el Madrid levantó la eliminatoria con un 11-1 histórico, con la dirigencia azulgrana insultada duramente en Chamartín.

Piqué, en la imagen junto a Ramos, se ha convertido en uno de los grandes enemigos del madridismo (EFE)
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“Un símbolo negativo”

Impulsados por Santiago Bernabéu, llegaron los ‘partidos de la paz’ en 1944,la llamada ‘Copa de la Concordia’, disputada a doble partido y que ganó el Barcelona. Chamartín ovacionó al rival en el partido de ida, en lo que parecía ser el arranque de una convivencia deportiva para siempre. No fue así… Llegó el episodio del fichaje de Di Stéfano por el Madrid, el futbolista que cambió la historia en el campo. El ‘protegido’ de los árbitros, decían desde Cataluña, criticando que Kubala no tuviera la misma consideración por parte de los colegiados. Muchos episodios se siguieron produciendo para alimentar la rivalidad, pero especial repercusión tuvo el ‘escándalo Guruceta’ de 1970,polémico juez relaque regaló un penalti al equipo madrileño en el Camp Nou en un partido de Copa.

“Hacen falta directivos muy hábiles, pero solamente para que se pueda suavizar la tensión”, dijo Antonio Calderón, histórico ejecutivo del Real Madrid al valorar una rivalidad siempre marcada por cuestiones políticas. Llegó la etapa de José Luis Núñez y con ella fuertes encontronazos entre las dos instituciones. Hasta Josep Tarradellas tuvo que intervenir para que los clubes firmaran la paz. Con Ramón Mendoza en el palco del Santiago Bernabéu no mejoraron unas relaciones que siguieron viviendo momentos de gran tirantez, con capítulos como los desembarcos de Schuster, Milla o Laudrup en Madrid, o la sonada ‘fuga’ de Luis Enrique a Cataluña. El ahora entrenador asturiano pasó a convertirse en el gran enemigo de la afición madridista. Igual que Mourinho calentó hasta el límite el interminable desafío.

“Salvo los traidores a la causa -tránsfugas-, Mourinho ha sido uno de los símbolos más negativos a ojos del barcelonismo de los últimos tiempos y de esa prepotencia que se le ha criticado al Real Madrid desde Cataluña”, relata Calleja. “Santiago Bernabéu lo fue en gran medida por sus declaraciones de marcado tinte político, pero no cabe duda de que Mou ha sido el más detestado por el Barcelona en la etapa reciente”, subraya González Calleja. “Algunas acciones, sus declaraciones… Es evidente que el entrenador portugués ha sido un personaje muy controvertido, firmando en algún momento acciones censurables”, recalca, de ahí esa subida de grados en la tensa convivencia que siempre ha unido a los dos grandes del fútbol español.

Mourinho -con Guardiola al fondo- calentó la rivalidad hasta límites insospechados (EFE)
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El papel de la prensa

También da un papel importante Calleja a la prensa en esta legendaria enemistad, “porque cuanta más crispación haya, más se vende. Y no solamente, en este capítulo de la relevancia de la prensa, hablo de los medios o programas deportivos, ahí está el ejemplo del ‘ABC’, que ha ejercido de portavoz del Real Madrid, igual que de la monarquía, desde hace años”. Salva a los dirigentes actuales porque “en el pasado, ambos clubes los tuvieron más lenguaraces. Recuerdo, sin ir más lejos, una frase legendaria de Santiago Bernabéu, que reconoció querer a Cataluña a pesar de los catalanes… En la historia reciente, en concreto desde la era de Joan Laporta, el Barcelona ha hecho una firme apuesta por el catalanismo con un matiz independentista”.

Insiste en que “el Barcelona se ha politizado más en los últimos tiempos, pues sabe lo que representa en Cataluña. Por algo dicen que son ‘más que un club’, sobre todo desde que comenzó la transición”. “Creo que este Clásico no es muy diferente a otros, aunque servirá seguramente para expresar una manifestación españolista clara por parte de la afición del Real Madrid. En este sentido no conviene olvidar acontecimientos recientes, como la pitada en la última final de la Copa, el episodio de las esteladas y la UEFA y el proceso independentista. Todo ello provocará alguna reacción, más intensa que otra veces, por parte de la grada. En el terreno de juego ya se verá, porque a muchos jugadores ni les va ni les viene la política”.

Cortesía de elconfidencial.com

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