Yo quiero tener sexo, pero mi pareja no
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La diferencia en la frecuencia coital es un tema recurrente en pareja. Al principio de la relación quizá no se nota tanto porque ambos están concentrados en disfrutar el uno del otro, sin importar el lugar, si se trata de un espacio cómodo o no. La falta de tiempo y los problemas  no son excusas, porque hay un afán  de experimentar y disfrutar del sexo al máximo. Cuando el tiempo, la estabilidad y la rutina se asientan puede ocurrir espaciamiento en las relaciones sexuales, volviéndose cada vez menos frecuentes y podría vivirse como un problema. Si anteriormente estaban acostumbrados a hacerlo todos los días y/o varias veces al día y de pronto han cambiado a 1 vez por quincena o semana, pues ser un  cambio muy duro y difícil de llevar.

Si se detecta que la pareja no quiere o no tiene deseo, es conveniente conversar sobre la situación que se vive, pues la otra persona puede estar profundamente involucrada en su día a día y no enterarse de lo que ocurre a su alrededor (aún cuando parezca muy obvio).

Evaluar si esa “nueva frecuencia” para las relaciones sexuales corresponde a un momento puntual donde trabajo o estudios se apoderan del tiempo, si tiene que ver con factores emocionales como estrés, ansiedad o depresión, si existe un factor físico que interrumpe el adecuado desempeño del cuerpo o si se trata de la frecuencia coital natural de cada persona.

Es clave darle cara al problema, pues evadir la situación, hará que se prolongue y podría darle paso a la insatisfacción y a la frustración. Así que cuanto antes, mejor.

 Si se vive un momento donde no hay sincronía sexual, la voluntad de resolver y la comunicación asertiva son fundamentales y si no se tienen las habilidades, buscar la orientación profesional es clave para superar la situación.
Vía: Eme de Mujer

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