Los premios Nobel de la paz más polémicos de la historia
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Los premios Nobel de la paz más polémicos de la historia

Estos son algunos de los vencedores más polémicos que han recibido un galardón que nunca se otorgó al indio Mahatma Gandhi, pese a haber estado nominado en cinco ocasiones.

Theodore Roosevelt (1906): Presidente de EE UU entre 1901 y 1908, Roosevelt recibió el Nobel de la Paz por “su labor de arbitraje en el Tribunal Internacional de la Haya, donde actuó como mediador en un gran número de conflictos” y, en concreto, por su éxito de mediación para poner fin a la guerra ruso-japonesa. Sin embargo, Roosevelt, antes de ser presidente, desempeñó un importante papel como teniente coronel en la guerra hispano-estadounidense y en la guerra entre Estados Unidos y Filipinas.

Henry Kissinger (1973): El premio Nobel de la Paz otorgado al secretario de Estado norteamericano durante el Gobierno de Richard Nixon figura entre los más polémicos desde que en 1901 comenzara a concederse este galardón. El comité consideró que sus esfuerzos para lograr una alto el fuego en la guerra de Vietnam merecían tal recompensa, que compartió con su contraparte vietnamita, Le Duc Tho, quien, sin embargo, rechazó el premio. Los Acuerdos de París de 1973 pusieron fin a la intervención estadounidense en Vietnam pero no a la guerra, que concluiría dos años más tarde.

La polémica por la concesión del premio ha perseguido a Kissinger años más tarde, especialmente después de que una desclasificación de documentos de la CIA confirmara su implicación en el golpe de Estado en Chile de Augusto Pinochet en el mismo año en el que le fue concedido el Nobel. Varios intelectuales, entre ellos el escritor portugués José Saramago, solicitaron que se le retirara el galardón.

Yasir Arafafat, Simon Peres y Isaac Rabin (1994): El galardón, concedido a los entonces presidente de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), ministro de Exteriores de Israel y primer ministro israelí valoró su “contribución histórica al proceso de paz [entre Israel y Palestina] sustituyendo la guerra y el odio por la cooperación” a través de su compromiso con los acuerdos de Oslo de 1993. Sin embargo, no estuvieron exentos de crítica. En primer lugar, porque los acuerdos de paz fracasaron y Rabin fue asesinado un año después por un israelí ultranacionalista. Uno de los miembros del Comité, Kaare Kristiansen, dimitió para protestar por la concesión del premio a Arafat, de quien dijo que no podía ser recompensado con un Nobel por su “pasado teñido de violencia, de terrorismo y de sangre”. En 2002, cuando Peres era ministro de Exteriores en el Ejecutivo de Ariel Sharon, varios miembros del comité expresaron su deseo de que le fuera retirado el premio por formar parte de un Gobierno que reprimía Palestina.

Barack Obama (2009). El mismo año en el que llegó a la presidencia de EE UU, Barack Obama fue galardonado con el Nobel de la Paz por su “extraordinario esfuerzo en fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre pueblos” y en particular por su “visión de un mundo sin armas nucleares”. Sin embargo, a pesar de haber liderado –junto a otros cinco países- el acuerdo nuclear con Irán y de haber promovido el deshielo con Cuba, otras decisiones tomadas durante sus dos Gobiernos obedecen más a una política belicista que pacifista según sus críticos. Obama reforzó en 2009 la presencia militar de EE UU en Afganistán y pospuso hasta 2016 la retirada de las tropas del país, aprobó en 2011 ataques aéreos en Libia contra el régimen de Muamar el Gadafi y volvió a involucrar militarmente a EE UU en Irak tras el avance yihadista de 2014, a pesar de que en 2011 había impulsado la retirada de sus tropas.

Cortesía de msn.com

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