Lo que se dice de la misteriosa franja de agujeros en Perú
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Es muy probable que hayas oído hablar o visto documentales sobre las Líneas de Nazca, en Perú, esas gigantescas figuras geométricas y de animales que por décadas han intrigado a arqueólogos, historiadores y hasta ufólogos. También es probable que al mismo tiempo desconozcas el misterio que yace, vecino de estas figuras, y que por casi un siglo ha desafiado a todos los investigadores que han intentado explicar la misteriosa franja de agujeros en Perú.

La  misteriosa franja de agujeros en Perú

Esta misteriosa franja de agujeros se encuentra en la meseta de Nazca, en el valle de Pisco, y fue documentada por primera vez en 1933, cuando fue avistada desde un avión por Robert Shippee, quien tomó una fotografía que posteriormente fue publicada enNational Geographic. Desde entonces ha habido varias visitas e intentos de explicar la existencia de estos 6.900 agujeros, que se extienden desde el borde de un valle hasta el comienzo de una colina, a 1,5 kilómetros de distancia. Los agujeros fueron excavados en piedra a profundidades que van desde los 50 cm hasta los 2 metros, y están dispuestos en bandas con distancias que varían entre los 14 y los 21 metros.

El área fue estudiada en 1953 por Victor Wolfgang von Hagen, que en su libro El Camino Real del Inca afirmó que los agujeros eran tumbas preincaicas; sin embargo, estudios posteriores no han conseguido restos de momias o cadáveres humanos que apoyen esta teoría. Hagen cree que cuando los incas construyeron el camino se toparon con los agujeros, es decir, que eran de una civilización anterior, como la que dibujó las famosas Líneas de Nazca.

Otros estudios se realizaron en los años setenta (Dwight Wallace y Frederic Engel) y en los ochenta (John Hyslop). Este último, en su libro La vialidad estatal (1984) opina que los agujeros fueron lugares de almacenamiento de productos, similares a otros existentes en otros dos sitios arqueológicos en la costa sur del Perú: Quebrada de la Vaca y Tambo Colorado.

Estudios recientes –hubo una expedición de la UCLA en 2015– apuntan a que se tratarían de depósitos hechos en tiempos de los incas con el objetivo de cuantificar la producción destinada por los pobladores locales al imperio, y de allí la proximidad de la franja de agujeros con el camino real de los incas. Pero hacen falta estudios más exhaustivos que permitan detectar rastros de los productos que se almacenaban en ellos.

 

Naturalmente, como en muchas estructuras prehispánicas, no podía faltar la teoría extraterrestre: la franja de agujeros en Perú sería una marca de visitantes del espacio, para hacernos saber que estuvieron allí. O tal vez estaban sacando alguna clase de cuenta, ¿tú qué opinas? En todo caso, es algo extraordinario de ver.

 

 

Vía: Supercurioso

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