Las cinco clases de comida que no deberías recalentar nunca
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Por desgracia, la mayoría de trabajadores (sobre todo en las grandes ciudades) no tienen un horario que les permita ir a comer a casa. El ‘tupper’ es su compañero inseparable y rellenarlo una de las grandes preocupaciones del día a día. La operación es siempre la misma: cocinar la tarde que tengas libre para tener tarteras preparadas para aguantar toda la semana.

El problema es que, en este proceso, muchos olvidamos algunas reglas básicas de seguridad alimentaria. ¿Quién no ha recalentado alguna vez un ‘tupper’ en el microondas de la oficina dejando el plato medio frío en algunas partes y comiéndoselo de todas formas? Pues bien: esta es una de las prácticas que te da más papeletas de sufrir una intoxicación alimentaria

Para asegurarnos de nuestra comida no está repleta de patógenos, tenemos que calentarla uniformemente y lograr que alcance una temperatura superior a 70º. Es por ello que debemos remover bien los alimentos a mitad de la cocción para eliminar posibles zonas frías, donde las bacterias podrían sobrevivir.

Esta es una norma general que debemos seguir con todos los alimentos, pero hay platos con los que debemos tener especial cuidado. Según el European Food Information Council, estas comidas son difíciles de recalentar y, algunas de ellas, es mejor que no formen parte de nuestros ‘tuppers’.

1. Espinacas

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Las espinacas, y otras verduras de hoja verde como las acelgas o los grelos (sobre todo aquellas que se producen en invernadero), pueden contener altas concentraciones de nitrato. Este compuesto es totalmente seguro, pero puede transformarse en nitritos y, entonces, en nitrosaminas, que soncancerígenas.

Se necesita ingerir altas dosis de nitratos y nitritos para sufrir una intoxicación aguda, pero en niños y, sobretodo, bebés, bastan cantidades mínimas para desencadenar trastornos graves. Para eliminar gran parte de estas sustancias basta con lavar a conciencia las verduras, pero si recalentamos las hojas cocidas con anterioridad aumenta sensiblemente la proporción de nitratos, más aún si estas han estado envasadas en plásticos, ya que las sustancias se desarrollan más rápidamente cuando se conservan en lugares húmedos no aireados y, peor aún, a temperatura ambiente. Por todo esto es mejor evitar consumir estas verduras de un día para otro.

2. Patatas

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El tubérculo, en general, no es muy amigo del ‘tupper‘. Para empezar es una de las pocas comidas que no se puede enfriar demasiado, pues se endurece y queda acartonadas al recalentarse, pero tampoco puede dejarse atemperatura ambiente.

Las patatas son un ambiente perfecto para el crecimiento del ‘Clostridium botulinum’, el bacilo que causa el botulismo, sobre todo si se conservan en un recipiente cerrado que impida la oxigenación del alimento –justo esa tartera que te habías llevado de excursión…– La mala noticia es que recalentar las patatas no siempre acaba con las bacterias, así que debemos conservarlas siempre en frío o, mucho mejor, consumirlas en el acto.

3. Pollo

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El pollo y el resto de aves de corral suelen estar contaminados por diversas bacterías. Según un informe estadounidense de 2014, en el 97% de las pechugas crudas está presente la ‘Salmonella’, y según la Agencia de Estándares Alimentarios de Reino Unido (FSA), el 65% de los pollos contiene la ‘Campylobacteria’. Todos tenemos miedo a andar paseando una mayonesa casera, pero no pensamos que, si no calentamos correctamente nuestro pollo, podemos intoxicarnos de la misma forma.

En el microondas unas partes de la comida se calientan más rápido que otras. Así que, si comemos pollo, debemos ser especialmente cuidadosos y comprobar que todo el plato está caliente. Dicho esto, en los ‘tuppers’ es mejor llevar otros tipos de carne, como la ternera, cuyas proteínas se conservan mejor tras el recalentamiento que las del pollo, que pueden descomponerse de forma diferente e irritar nuestro estómago.

4. Setas

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Las setas contienen proteínas que pueden ser destruidas fácilmente por distintas encimas y microorganismos. Si no se conservan adecuadamente, se deterioran rápidamente lo que puede causar indigestión al recalentarlas.

Lo importante, como en la mayoría de comidas, es conservarlas en el frigorífico nada más cocinarlas, no más de 24 horas, y calentarlas uniformemente por encima de los 70º.

5. Arroz

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El problema del arroz no es tanto la forma en que se recalienta sino la forma en que se conserva después de cocinado. Los granos de arroz en crudo pueden contener esporas de la bacteria ‘Bacilius cereus’ que provoca una desagradable intoxicación alimentaria. Al cocerlo las esporas sobreviven y, si dejamos este a temperatura ambiente, pueden multiplicarse y producir vómitos y diarrea, aunque lo recalentemos, lo que se conoce como el“síndrome del restaurante chino” –un nombre que se dio a este fenómenos en los 60, cuando estos establecimientos no tenían los estándares de higiene que tienen hoy–.

¿Qué hacer entonces? Si comemos el arroz nada más cocinado no tendremos ningún problema, pero si queremos consumirlo el día siguiente lo importante es que lo enfriemos tan rápido como sea posible (siempre antes de una hora) y lo tomemos en un margen de 24 horas. Si nos dejamos el arroz cocinado toda una noche y nos lo llevamos a comer al día siguiente tenemos todas las papeletas para hacernos amigos inseparables del señor Roca.

Cortesía de elconfidencial.com

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