Invasión animal: arañas cubren ciudad en Australia
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Precipitaciones récord han provocado grandes inundaciones en las inmediaciones de Launceston, la segunda ciudad más grande del estado australiano de Tasmania. Sin embargo, es muy probable que los pronosticadores no hubieran anticipando “precipitaciones de arañas”.

Es más, según informes noticiosos locales, los árboles de las áreas inundadas en las afueras de Launceston están plagados de pequeñas arañas negras, las cuales han cubierto el follaje con mantas de seda enormes Ken Puccetti, el residente que fotografió las telarañas, dijo a Guardian Australia que “la plaga” cubría un área de casi 800 metros de largo. La seda era tan densa, agrega Puccetti, que sus intentos de fotografiarla dejaron sus zapatos, piernas y brazos cubiertos de seda… y la inevitable araña.

El fenómeno de miles de arañas voladoras, conocido como ballooning o vuelo arácnido masivo, se produce cuando las arañas trepan a los puntos más elevados de sus hábitats –por ejemplo, postes de cercas o plantas altas- y despiden hilos de seda que les permiten flotar en las corrientes de aire.

Esos hilos actúan “como globos de aire caliente”, explicó Todd Blackledge, aracnólogo de la Universidad de Akron, en una entrevista previa, de allí deriva el nombre en inglés de esta conducta (ballooning: montar en globo). Esto significa que las arañas “van a donde sea que el viento las lleve”, lo que permite que sus poblaciones se dispersen; o en el caso de las arañas de Launceston, que evacúen áreas repentinamente inhóspitas.

Se han registrado eventos masivos de ballooning en toda Australia y en muchas partes del mundo. En mayo de 2015, las arañas hicieron otra acrobacia sedosa en la región de Southern Tablelands, Australia, y en noviembre de 2015, produjeron un manto de seda de casi 800 metros cerca de Memphis, Tennessee. Mas la conducta también se ha observado en otras partes del Hemisferio Norte, como Gran Bretaña y Paquistán.

Y no es la primera vez que una inundación hace que las arañas remonten el vuelo en Australia. En 2012, la campiña de Wagga Wagga, Australia oriental, quedó cubierta de telarañas después que una semana de lluvias récord obligó a los arácnidos –y a unas 13,000 personas- a abandonar sus hogares.

En aquella ocasión, la conducta de ballooning permitió que las arañas “escaparan de lugares donde seguramente se habrían ahogado”, explicó Robert Matthews, profesor emérito de entomología en la Universidad de Georgia.

De hecho, las capas de seda que cubren los árboles de Launceston podrían representar intentos fallidos de las arañas para escapar flotando de la inundación.

Estimuladas por condiciones favorables –tal vez la temperatura cálida del suelo, que puede generar corrientes ascendentes-, las arañas habrían tratado de proyectar sus hilos de seda más o menos al mismo tiempo. Pero brisas inopinadamente fuertes habrían empujado esos hilos hacia los árboles, una y otra vez, creando una capa enmarañada.

Aunque casi un kilómetro de seda de araña podría horrorizar a los aracnofóbicos de Tasmania, la impresionante proeza demuestra “la versatilidad de cosas que [las arañas] pueden hacer con seda”, agregó Matthews.

La seda es un “enorme logro evolutivo”, prosiguió, y “este es un ejemplo más de porqué las arañas han sido un grupo exitoso”.

 

 

Vía: National Geographic

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