El curioso origen de símbolos que conoces muy bien
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¿Te has preguntado alguna vez cuál es el origen de símbolos tan comunes, o tan obvios para nosotros, como la flecha, el dólar o el corazón?

La flecha de dirección

El origen de símbolos muchas veces obedece a condiciones curiosas, como el de la flecha. Hay quienes recuerdan que en la antigua ciudad griega de Éfeso existía una señal con una huella y una cara de mujer tallada en el pavimento, que indicaban la dirección a un burdel local. Otros, que el dedo extendido se usaba en las señalizaciones medievales y en textos impresos antiguos –que llamaban punteros o puños–; se pueden rastrear hasta tan lejos como el siglo XII, y fueron muy populares en la Italia de los siglos XIV y XV.

Pero se adoptaron en el siglo XVIII, como una forma de instrucción pictórica. Aparecieron por primera vez en los mapas cartográficos para mostrar el flujo de los ríos, y en los tratados de ingeniería. Ahora son muy utilizadas para indicar direcciones específicas, sobre todo en las señales de tránsito.

El corazón

Los estudios más serios indican que fue hacia la Edad Media cuando se empezó a usar el corazón asociado al amor –no necesariamente romántico–; claro que la figura dista mucho de ser parecida al órgano real, y tal vez sea por la descripción que de él hiciera Aristóteles, “órgano de tres cámaras con la parte superior redondeada y la inferior puntiaguda”, en la que los artistas medievales se inspiraron para plasmar esta forma.

En algunas representaciones del siglo XII se puede observar a personajes (como la Caridad, o la Conciencia) entregando un corazón a Dios, generalmente asido por la parte ancha. En pinturas posteriores, ya del siglo XIV o XV, el corazón es entregado por la parte inferior.

Sin embargo, una de las representaciones más famosas es la del Sagrado Corazón de Jesús, que fue una visión de santa Margarita María Alacoque en el siglo XVII, y donde vio un corazón rodeado de espinas; se relaciona comúnmente con el fervor religioso.

Otra teoría indica que el símbolo del corazón proviene de la forma de la semilla del silfio, una especie de hinojo de tamaño grande que crecía salvaje en Cirene (actual Libia); se comía el tallo y la raíz de esta planta, y se bebía su jugo, pero también se utilizaba como remedio y como anticonceptivo.

Quizá debido a esto último, la planta se relacionaba con el sexo y con el amor, siendo tan importante que hasta se acuñaron monedas con la forma del silfio. Pero sin duda, se hizo popular al intercambiar tarjetas de San Valentín, a partir del siglo XVII en Inglaterra, y es así como lo conocemos hoy.

El símbolo de la radiación

Conocido como “trébol radiactivo”, este símbolo fue diseñado en agosto de 1946 por Cyrill Orly, un ingeniero mecánico que trabajaba en el Departamento de Radiación de la Universidad de Berkeley.

Originalmente el símbolo fue de color violeta y el fondo azul, lo que les pareció perfecto porque el azul contrastaba bien con el otro. Pero pronto el violeta cambió a negro, y decidieron que el azul no indicaba un verdadero peligro (aunque en aquella época aún no se conocían ampliamente los efectos negativos de la radiactividad).

El símbolo representa los tres tipos de radiación, alfa, beta y gamma, saliendo del interior de un átomo.

Sin embargo, hay quienes dicen que este símbolo ya lo usaban antes de 1946 en algunos laboratorios para indicar radiación (y consistía en un punto rojo con 4 o 5 líneas radiales del mismo color).

Signo de interrogación

Hay diversas explicaciones para el origen de símbolos como el de interrogación. Una de ellas es que se deriva de la palabra latina quaestiō (consulta), y se escribía en forma abreviada qo al final de una frase, si se quería dar el sentido de pregunta. A medida que transcurrió el tiempo fue transformándose, como explica la siguiente imagen:

Otra teoría dice que podría derivar de una notación musical medieval, llamadainterruptus punctus, que daría la entonación de pregunta.

Otra teoría, aparentemente más cercana a la verdad, proviene del doctor Chip Coakley, académico de Cambridge, y sugiere que el signo de interrogación lo encontró en textos del siglo V en siríaco, un dialecto del arameo que se habló entre los siglos III y VIII, y constituyó el principal lenguaje literario del Medio Oriente.

Este signo, conocido por los expertos como zagwa elaya, aparecía al comienzo de oraciones que eran preguntas, y tiene una forma similar a la de los dos puntos.

El asterisco y la daga (o pequeña cruz)

El origen de símbolos como éstos no está muy claro. Unos opinan que vienen de la Biblioteca de Alejandría, cuando un funcionario ateniense –Pisístrato– quiso reunir los textos escritos por Homero, y ofreció pagar a quien le llevara los homéricos versos.

Por supuesto que muchas de las líneas que le presentaron eran fraudes, por eso un gramático de la Biblioteca, llamado Zenodoto de Éfeso, se encargó de revisarlas una por una, para eliminar las falsas, que marcaría con una pequeña línea al margen.

Esta pequeña línea, llamada “obelus”, más tarde se convertiría en la daga, o en la pequeña cruz. El asterisco vendría después, de la mano de Aristarco de Samotracia, quien se encargó de editar la obra de Zenodoto, y marcaría aquellos textos en los que no concordaba con éste. Llamó a aquel pequeño glifo en forma de estrella asterikos, opequeña estrella.

Posteriormente fueron adoptados en la Edad Media por los escribanos o copistas, para indicar la fecha de nacimiento y de deceso de las personas. A partir del siglo XX, el asterisco entró a formar parte de la informática.

 

 

Vía: Supercurioso

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