¿Conocías el curioso origen de las bolsitas de té?
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Hervir agua y sumergir una bolsita de té en la taza puede parecer un gesto muy común para la gran mayoría de consumidores de esta bebida, pero por curioso que parezca, las bolsitas de té no se popularizaron en Europa hasta hace pocas décadas. Su origen se remonta a principios del siglo XX y resulta que  fue por casualidad.

Desde que el té irrumpió en la sociedad británica en el siglo XVII, se consumía depositando las hojas directamente en la tetera con agua caliente y colándolo a las tazas una vez pasado el tiempo reglamentario. Con el tiempo, empezaron a utilizarse pequeñas bolas metálicas perforadas como los que podemos encontrar hoy en día en las tiendas para introducir el té, dejarlo reposar en las tazas y retirarlo ayudado por una cadenita.

El origen de la primera bolsita de té se remonta a la primera década del siglo XX y el invento fue del estadounidense –amantes de la comodidad y el ahorro de trabajo–, Tomas Sullivan, un comerciante de té que empezó a enviar a sus clientes muestras de sus productos en bolsitas de seda. Algunos de los clientes imaginaron que, por comodidad, aquello debía emplearse del mismo modo que los infusores metálicos, así que lo introdujeron directamente en el agua caliente, en lugar de vaciar el té y desechar la bolsita. Y así es como surgió, de manera accidental, la primera bolsita de té.

En respuesta a los comentarios de sus clientes sobre que la malla de seda era demasiado fina, Sullivan fue perfeccionando el diseño de la bolsita, que pasó de ser de seda a gasa y, posteriormente, a papel. Durante los años 1920 la bolsita fue evolucionando para su producción comercial y se popularizó en los Estados Unidos. Había bolsitas de dos tamaños: monodosis para tazas y más grandes para el cazo; y sus características eran las mismas que las que hoy conocemos: una bolsita rectangular con un cordón para tirar de ella y una etiqueta adornada al final.

Mientras tanto, en el Viejo Continente miraban con recelo aquella innovación americanaque suponía un cambio radical en la manera de preparar el té. Con la Segunda Guerra Mundial llegó la escasez de material y no fue hasta la década de los 1950 cuando las bolsitas de té empezaron por fin a popularizarse en la sociedad británica, al mismo tiempo que se extendían los aparatos que facilitaban las labores domésticas. La comodidad ganó la batalla a la tradición tetera de los británicos.

Así, poco a poco, cada vez más compañías adoptaron las bolsitas de té y si bien a principios de los 1960 solo un 3% del té británico se producía en bolsitas, hoy en día ronda el 96%.

 

 

 

Vía: Cooking Ideas

 

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