¿Cómo brillan las luciérnagas? ¿y qué las “prende”?
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Las luciérnagas son la esencia del verano, así que se ha tomado la prerrogativa de hacer un doble planteamiento. El primero, sobre sus luces y el segundo, sobre sus amores: ¿Qué prende a las luciérnagas?

 

La primera luz

La enzima que enciende el arcoíris de luces coloridas que exhiben las distintas especies de luciérnagas se llama luciferasa. Y Sara Lewis, autora de un hermoso libro de reciente publicación, titulado Silent Sparks: The Wondrous World of Fireflies, afirma que lo primero que activó el interruptor fue un defecto. Lewis explica que el gen de la luciérnaga que codifica la luciferasa es muy parecido a un gen común que produce ácidos grasos. Lo más probable es que un antepasado lejano de las luciérnagastuviera un duplicado de ese gen con una mutación que le hacía producir un poquitín de luz.

Según Lewis, con el paso de los eones, una alta concentración de esa sustancia química productora de luz evolucionó junto con tejidos especializados hasta crear un nuevo “órgano luminoso”: la linterna de la luciérnaga.

 

Los estímulos incluyen: exhibicionismo

Lewis agrega que, para las luciérnagas, “la luz es el lenguaje del amor”. En otras palabras, se encienden para buscar romance.

Los machos emiten una señal que sirve como código distintivo de la especie. Por ejemplo, se iluminan una y otra vez para comunicar: “Soy una Photinus pyralis” –una especie común en el oriente de Estados Unidos- y también dice “soy macho”. En cambio, las hembras solo responden con señales que informan sobre su especie, destellando en patrones específicos. Y además, tienen una idea muy particular sobre lo que es sexy.

Las señoritas de Photinus pyralis prefieren los destellos de larga duración, mientras que los destellos rápidos enloquecen a las hembras de la especie Photinus consimilis.

 

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Las luciérnagas o cocuyos tienen muchos secretos

Cuando las hembras encuentran al macho adecuado, la conversación en destellos puede prolongarse horas, dice Lewis, en parte porque las chicas se hacen las difíciles, y solo responden a cada quinto destello, más o menos. Pueden estar en la misma hoja de la planta y no obstante, él seguirá destellando mucho tiempo y esperando a que ella responda con un chispazo.

Una vez que se encuentran, apagarán sus luces y se aparearán, cola a cola, durante horas. De esa manera, el macho impide que sus rivales tengan acceso a la hembra esa noche.

Pero la noche siguiente, ella encenderá el interruptor de otro caballero.

Jóvenes luminosos

Las luciérnagas también brillan para ahuyentar a los depredadores. Estos insectos contienen compuestos tóxicos, llamados lucibufaginas, lo bastante potentes para matar animales pequeños, como lagartijas y aves.

Las luciérnagas jóvenes viven bajo tierra. Igual que los colores con que una mariposa monarca alerta de su toxicidad a los depredadores, el brillo de los bebés que están bajo tierra previene a los depredadores subterráneos –que no ven colores- para que se mantengan a raya.

 

 

Vía: National Geographic

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