¿Eres un bebedor social o por el contrario un alcohólico?
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No falta la fiesta o reunión en la que más de un invitado se pasa de copas. Lo que puede ser divertido para algunos, es en realidad un grave problema de salud pública cuando se convierte en una adicción. El bebedor social, en cambio, “es problemático cuando ha trascendido los límites, convirtiéndose en un conflicto para él y para los demás. El problema no está en la bebida, sino que en quien la consume”

El abuso del alcohol se ha transformado en una de las principales causas de muerte.

Alcoholismo o dependencia del alcohol

Esta adicción se traduce en una relación conflictiva entre el alcohol y quien la consume.

Asimismo, esta adicción puede traducirse además en casos de individuos que no necesariamente beben todo el día, pero que al hacerlo, consumen cantidades excesivas, sin poder decir “basta”.

“Esas personas presentan problemas para regular el consumo y poseen una dependencia intermitente. No es la dependencia típica de buscar las sustancias o presentar signos de abstinencia. Puede ser también alguien que cuando bebe o hace el ridículo o se mete en problemas, y es una forma de dependencia diferente, pero dependencia al fin”

Tipos de bebedores
Bebedor Social: Personas que siempre que se encuentran en una situación social, necesitan beber para sentirse más sueltas y divertidas. Pueden estar sin beber, pero en reuniones sociales no limitan el consumo de alcohol, y lo hacen hasta sentirse “alegres”.

Bebedor Fuerte: Bebedores que toman mucha cantidad de alcohol, independientemente o no de las comidas, y casi todos los días de la semana. Para estos, la bebida es una parte importante de su vida, y una fuente de placer y diversión. A pesar de que durante el día toma mucho alcohol, no ha perdido la capacidad de controlar cuánto y hasta cuándo tomar, por lo que rara vez llegan a tener complicaciones sociales, familiares o laborales. El bebedor fuerte raramente se embriaga en momentos o lugares no adecuados, y suele elegir cuando, donde y con quien beber.

Ebrios ocasionales: En general, son bebedores “fuertes”, que ocasionalmente buscan embriagarse. Suelen ser grupos de “compañeros” con los que salir a “festejar”, y ya antes de comenzar con la fiesta tienen intención de emborracharse. Su forma de beber se relaciona con una idea de diversión, sin que exista necesidad física.

Bebedor alcohólico: La línea que separa a este bebedor, de los anteriores “bebedores problema”, es la pérdida de control sobre la ingestión de alcohol. No puede elegir el momento, ni la cantidad, ni los efectos del alcohol en su organismo. No puede decir “basta y por tanto beberá hasta quedar intoxicado. En este caso, y progresivamente, aparecen los trastornos asociados al alcoholismo en todas las áreas de su vida: Física, emocional, familiar, social y laboral.

Como vemos es muy delgada la línea que separa a unos bebedores de otros, y con gran facilidad, un bebedor social, puede convertirse en alcohólico con más rapidez de lo que él mismo puede pensar

 

 

 

Vía: El Universal

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