7 tipos de suegros (y cómo sobrellevarlos)
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Dicen que cuando te casas con alguien también lo haces con su familia, lo cual significa no sólo convivir con los suegros sino aprender a negociar y aceptar otras formas de pensar. ¿Se puede?

Llevar un trato amable y de respeto con los papás de tu compañero debe ser uno de los básicos no sólo por tu salud mental, sino porque ambas partes comparten un interés común: el bienestar de tus hijos. Para que la tensión disminuya, te presentamos las siete actitudes más comunes y cómo manejarlas.

Los demandantes. El esposo de Alejandra es extranjero y los abuelos paternos los visitan cada que hay oportunidad, o sea siempre que tienen vacaciones. En un contexto normal, esos días serían los que ella y sus hijos tendrían para disfrutarse; en cambio debe sortear la presencia de los “recién llegados” y cederles la atención.

  • Solución. Para que no quieran verlos cada que se aproxima un fin de semana largo, envíales por mail fotos, videos y dibujos de sus nietos; no será igual, pero los hará sentir presentes y parte importante de su vida. Mantenlos actualizados de sus logros y llámales para que conversen con ellos.

Los relajados. Carina trabaja como enfermera por lo que su hija de cuatro meses pasa varias noches en casa de los papás de su marido. Hace unos meses, se horrorizó al saber que la niña dormía boca abajo, ya que por su profesión sabe que esta posición es un factor de riesgo para el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL) y sin embargo, pese a que recibe el apoyo, en cuestiones de la seguridad de Paula no hay espacio para discutir.

  • Solución. El objetivo en situaciones como ésta es hacerles ver qué te molesta y preocupa, pero que nunca parezca que los estás acusando. Platiquen de manera tranquila y diles que sabes que cuando ellos criaron las cosas eran diferentes, y que aunque no seas especialista, el pediatra ha sido muy insistente en este tema por lo que les pides que te apoyen.

Los sabelotodo. Luis tiene tres años y un pequeño problema de lenguaje; sus cuidadores decidieron –sin consultar con nadie– darle terapia pese a no estar calificados para ello. Un día que su mamá fue a recogerlo, no supo qué decir cuando vio que salió hablando raro y notó que estaba pegando la lengua al paladar por instrucción de “mamá Lucy y papá Carlos”.

  • Solución. Con algo así de delicado no hay más que poner un alto y dejarles saber lo enojada que estás; suavízalo con un: “Sé que están tratando de ayudar pero este tema tan sensible preferimos manejarlo nosotros”. Considera que recibir consejos que nadie pide es incómodo, mas hay que estar lista para librarlos en momentos de crisis.

Los criticones. Llegas harta de la jornada laboral y, encima de eso, Sonia te recibe con un comentario como: “Me sorprende cuánto quieren Emiliano y Sofía a su nana, eres muy afortunada de tenerla y de que mi hijo pueda estar aquí mientras tú pasas muchas horas fuera”.

  • Solución. No tienes por qué justificar ser una mamá trabajadora pues también estás contribuyendo al bienestar económico de tu familia. El recurso para responder a algo hiriente es hablar directo y decirle que agradecerías que no te juzgara. Aunque al final no puedas hacerla cambiar de opinión, un tip extra es acercarte y fingir que leíste un artículo interesante sobre la importancia del vínculo paterno, el rol de la mujer como apoyo monetario o sobre cualquiera que sea el tema que esté reprobando.

Los enemigos. Más de tres veces, tu marido y tú le han dicho a don Agustín que Pedro y Jimena no consumen azúcar de noche pues los altera y pierden las horas de descanso que requieren, sin embargo cada que los ve (hasta tres o cuatro días a la semana) los atiborra de golosinas y malteadas asegurando que: “Los abuelos están para consentir” y que “ustedes qué van a saber” o sea, pasan por encima de tus normas y no les importa incluso ir en contra de ellas.

  •  Solución. Cede si la convivencia es esporádica, pero si se trata de una bolsa diaria de chocolates, encuentra recursos para hacerte respetar. Si el conflicto es que nos les permites “hacerlos felices”, dales opciones alternas como compartirles que los niños aman ir al parque, al zoológico o comer pasas, queso picado o aquello que sepas que les fascina sin ser dañino.

Los exigentes. La mamá de Guillermo pide favores complicados esperando que él los haga sin chistar; no tiene problema en pedirle que riegue sus plantas cuando sale de viaje a pesar de que viven del otro lado de la ciudad y esto implica que con el tráfico, tu parejallegue tarde a casa y ocasione un trastorno en la rutina familiar.

  •  Solución. Aquí él es quién tiene que hablar con sus papás, y lo recomendable es que acepte hacer el favor en fin de semana y les sugiera solicitar el apoyo a una vecina o a alguien de confianza.

Los ausentes. Cada que les llamas por teléfono para invitarlos a comer o encargarles a los niños te dicen que no estarán, se les complica, ya tenían planes o de verdad están cansados. Contrario a los otros escenarios, en este los papeles se invierten y son ellos quienes exigen que tú no traspases sus límites condicionándote a no contar con ellos.

  •  Solución. Si siempre recibes la respuesta no esperada, no vuelvas a pensar en ellos ni te enojes. Si es un sí rotundo, acepta y aprovecha explicándoles en qué será genial contar con su contribución y no olvides deshacerte en agradecimientos.

Es importante no perder de vista que tus suegros aman a tu esposo y quieren formar parte de su vida y de la de sus nietos. Para que estos crezcan en un ambiente familiar sano lo mejor es que todas aquellas personas dentro de él se lleven bien. Bien vale la pena el esfuerzo de conseguir una relación de armonía y respeto mutuos. ¿No crees?

  • Para mantener las visitas continuas a raya, envíales frecuentemente fotos, videos o dibujos de sus nietos y estimula las llamadas.
  • En situaciones difíciles debes hacerles ver lo que te molesta y preocupa, pero que nunca parezca que los estás acusando de poner en riesgo a sus nietos.
  • Si quieren que le des una nalgada, sé firme y di: “A él le funciona mejor un tiempo fuera o retirarle un privilegio”. Debe quedarles claro quién lo educa.

Cortesía de bbmundo.com

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