10 datos sobre cómo funciona el cerebro de los hombres
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Aunque es verdad que en los últimos años se han hecho numerosos estudios e investigaciones sobre el cerebro humano, es cierto que aún nos falta mucho por conocer. Y si bien no hay grandes diferencias entre el cerebro masculino y femenino, de ésas que establecen comportamientos diferentes y definitivos, sí hay indicios de que el cerebro de los hombres tiene sus particularidades.

Claro que hay que entender también que, al igual que el de las mujeres, su cerebro cambia con el tiempo, y que no hay nada más chocante que encasillar y calificar a las personas. Por eso, para entender desde el punto de vista femenino el cerebro de los hombres, te ofrecemos estos interesantes datos.

10 datos sobre el cerebro de los hombres que tener en cuenta

1. ¡Soluciones, no problemas!

Algo en lo que nos diferenciamos es en la manera de abordar los conflictos. No podemos generalizar, naturalmente, pero los hombres tienden más a enfocarse en cómo solucionarlos.

Eso sucede porque el sistema empático masculino no responde cuando alguien expresa sus problemas o se estresa y, en consecuencia, “se preocupan más por resolverlos que por mostrar solidaridad”, como lo explica la doctora Louann Brizendine, autora del libro El cerebro masculino.

2. Son más vulnerables a la soledad

Los hombres maduros son especialmente sensibles a los efectos de la soledad; suelen buscar menos ayuda que las mujeres, y eso agrava la sensación y afecta los circuitos sociales del cerebro de los hombres.

Desde un punto de vista social, el que un hombre viva con una mujer puede ser bastante útil: tiende a tener más salud, vive más tiempo y sufre menos ansiedad.

3. ¿Más emocionales?

Aunque no lo creas. Las mujeres en general nos consideramos más sentimentales (de nuevo, no todas ni en todos los casos), pero un dato interesante es que los niños pequeños, por ejemplo, pueden ser más expresivos y reactivos emocionalmente que las niñas a la misma edad.

En la Universidad de Lund, en Suecia, se hizo un estudio en 2008 en donde se demostró que los hombres adultos pueden tener reacciones algo más emocionales, hasta que racionalizan sus sentimientos: al llegar la emoción a la conciencia, el comportamiento general es “aquí no pasa nada”.

Tal vez se deba a comportamientos culturales aprendidos, ya que desde pequeños a los hombres se les enseña a esconder las emociones. Sin embargo, reprimir las reacciones puede ser muy útil en el manejo de amenazas, por ejemplo.

4. “Esto es mío”

La dra. Brizendine afirma que evolutivamente hablando, el hombre ha defendido siempre su territorio, y se ha observado que la región cerebral que se dedica a esto es más grande en varias especies de mamíferos.

La psicóloga indica que este comportamiento podría explicar que, aunque las mujeres tienden a ser más posesivas, en efecto los hombres pierden más la cabeza si se amenaza su territorio o su vida amorosa.

5. El cerebro de los hombres, impulsivo

Los niveles de testosterona en los hombres son seis veces mayores que en las mujeres. Esto es lógico, ya que esta hormona es esencialmente masculina. Pranjal Mehta, psicólogo social de la Universidad de Columbia, en Nueva York, apunta que la testosterona podría ser la responsable de un cierto perjuicio en la región de control de impulsos en el cerebro de los hombres, y que tal vez ello explique por qué los hombres se fijan en las mujeres como en “piloto automático”.

6. El tiempo, el mayor aliado

El mayor aliado para madurar. Evolutivamente, los hombres son competitivos: con la competencia, ganan estatus y compañeras de vida, y ayudan a crear lazos de cooperación sumamente valiosos.

Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, los hombres se enfocan más en sus relaciones personales y en mejorar su comunidad, que en la necesidad de liderazgo de cuando eran más jóvenes.

El dr. Mehta indica que podría deberse a la disminución natural de la testosterona.

7. Cadenas de mando

Según la dra. Brizendine, una jerarquía estable suele provocar una ansiedad notable en el cerebro de los hombres, no así la cadena de mando estructurada, como en el ejército, que reduce la testosterona y la agresión. Tal vez esto explique la increíble proliferación de los ejércitos a lo largo de la historia humana.

8. ¿Matrimonio? Sí, acepto

Uno de los tópicos más comunes entre los hombres y las mujeres es el de que las mujeres quieren asentarse y los hombres le huyen al compromiso. Si bien es cierto que la infidelidad es más corriente entre los hombres de menos de 30 años, luego de esa edad se enfocan más en sus relaciones de pareja y familiares.

Claro que si tienes el “gen de la promiscuidad”, que afecta a alrededor del 40% de la población masculina, te costará un poco más comprometerte, y tu tendencia a ser infiel sería genética. El resto de los hombres se casa y tiene una vida placentera y satisfactoria con sus parejas.

9. Quiero ser padre

Durante el embarazo de la pareja, el cerebro de los hombres comienza a prepararse para cooperar: también sufre cambios hormonales, le sube la prolactina y le baja la testosterona, todo lo cual va acomodando el terreno para un comportamiento paternal. Así lo descubrió un estudio sobre la evolución y el comportamiento humano.

Aunque no lo pueden asegurar, en este estudio indican que el comportamiento masculino cambia por el efecto de las feromonas de la mujer embarazada.

10. Jugar con los hijos

Esto también puede ser un rasgo del cerebro de los hombres, la participación lúdica con sus hijos. Los juegos masculinos son más rudos y espontáneos, y está comprobado que ayudan a los niños a ser más seguros, a aprender mejor y a prepararse para el mundo real.

La figura paterna que juega, desempeña un rol invalorable en el desarrollo emocionalde los hijos, y se ha observado que estos padres con “paternidad activa” reflejan niveles más bajos de testosterona (en varias culturas).

Como los “cachorritos” humanos son los más vulnerables y necesitados de cuidados de todo el reino animal, el cerebro de los hombres asume esto como una estrategia para optimizar la supervivencia de la especie.

Sin embargo, y pese a todo lo expuesto, debemos estar claros en que tanto la cultura como la educación recibida influyen en el comportamiento masculino, y que estos rasgos no siempre aparecen de forma notable y visible.

 

 

Vía: Super Curioso

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