Una nueva terapia promete ser la cura definitiva a la leucemia
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Los científicos encuentran cómo sacar provecho de la capacidad de las células-T, que se encuentran en nuestro sistema inmune, para identificar y atacar tumores.

Una revolucionaria terapia contra el cáncer que usa células inmunes del propio organismo para atacar a los tumores malignos sanguíneos, como la leucemia, podría ser la solución a esta enfermedad, según han asegurado los científicos reunidos en la conferencia anual de la American Association for Advancedment of Science.

Los pacientes con cánceres sanguíneos avanzados que no tenían una esperanza de vida mayor de cinco meses han mostrado una completa remisión de la enfermedad después de 18 meses de seguimiento, sin ningún viso de que vayan a recaer, de acuerdo a los científicos.

En una prueba con células-T –un tipo de glóbulo blanco– que fueron modificadas en el laboratorio para identificar y atacar células tumorales, más del 90% de los 35 pacientes con leucemia linfoblástica logró superar la enfermedad.

En otras dos pruebas clínicas con 40 pacientes afectados de linfoma no Hodgkin o leucemia linfática crónica, más del 80% de los pacientes respondió al tratamiento. Alrededor de la mitad de ellos ha experimentado una remisión completa en 18 meses, dijeron los médicos.

El 90% de los casos en los que se aplicó la terapia a pacientes terminales con leucemia y otros tumores “líquidos” acabó con la enfermedad

Los especialistas en cáncer piden precaución sobre el resultado de los ensayos clínicos, arguyendo que la terapia no funciona con todos los pacientes y que algunos experimentaron efectos secundarios y murieron. No obstante, afirmaron que las mejoras experimentadas por algunos pacientes, a los que ninguna terapia les había ayudado, no tienen precedentes.

Un resultado milagroso

“En el laboratorio y en los ensayos clínicos, estamos comprobando que hay una gran mejora en pacientes con tumores resistentes a la quimioterapia”, explicó el doctor Stanley Riddell, del Fred Hutchington Cancer Research Centre, en Seattle. “Son pacientes que lo han intentado todo sin resultado, la mayoría de los cuales tenía una esperanza de vida de dos a cinco meses. Es algo extraordinario; sin precedentes en la medicina, para ser honestos”.

Riddle también añadió que “tenemos un largo camino todavía. No todo el mundo responde de la misma forma, pero revela un gran potencial respecto a cómo podemos tratar estas enfermedades”.

Las células-T conforman un importante arsenal dentro de las defensas inmunes del cuerpo, ayudan a identificar las bacterias y virus invasivos y tienen memoria sobre infecciones previas para lanzar una rápida respuesta inmune cuando el cuerpo es atacado de manera reiterada.

Las células-T tienen capacidad para multiplicarse y sobrevivir mucho tiempo como memoria celular en nuestro organismo

Los científicos han hallado nuevas formas de apropiarse de la capacidad natural de este tipo de células para identificar, recordar y atacar células tumorales. En una de las vías de investigación se utiliza receptores de antígenos quiméticos (CAR) con dos extremos: uno se une a la célula-T y el otro a la célula tumoral.

El equipo del doctor Riddell ha desarrollado un método que es altamente estable y consistente, y reduce el riesgo de reacción tóxica, conocido como tormenta de citocinas, que puede producir fiebres y caída de la presión sanguínea.

“Hemos intentado formular una célula-T de una composición definida en cada paciente”, afirmó Riddell, quien añadió que “esas células tienen capacidad para multiplicarse y sobrevivir mucho tiempo como memoria celular”.

Una medicación viva

La terapia célula-T funciona mejor con los tumores ‘líquidos’ en la sangre y médula ósea. Los científicos creen que su fortaleza recae en el hecho de que las células-T pueden vivir en el cuerpo durante meses e incluso años después de haber sido inoculada en los pacientes.

Una prueba clínica con otro tipo de célula-T modificada reveló que seguían curado a los pacientes 14 años después de la transfusión, de acuerdo a la doctora Chiara Bonini, de la Universidad Vita-Salute y San Raffaele Scientific Institute, en Milán. “La última vez que vi un cambio en las tasas de remisión como este fue en el año 2000. Es realmente una revolución. Pienso que solo estamos al principio del camino, pero los primeros productos estarán disponibles en breve”, afirmó y agregó que “las células-T son un medicamento vivo y, en particular, tienen el potencial para mantenerse en nuestro cuerpo el resto de nuestras vidas”.

Cortesía de elconfidencial.com

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