Un fantasma lo salvó de una muerte atroz
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El pasado lunes, cuando Harold Enrique Sequeda, iba llegando a su casa, en el barrio La Candelaria, de Cartagena, se vio en medio de una pelea de pandillas. Recibió una pedrada, dos machetazos y un disparo en la cabeza y hoy está contando el cuento.

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Harold, dicen medios locales, fue alcanzado por pandilleros del barrio La Esperanza que peleaban contra los de La Candelaria, su barrio, por el control del territorio.

Él cuenta, que no pertenece a ninguno de los dos bandos. Intentó correr para protegerse pero una piedra le golpeó fuertemente la cabeza y cayó en mitad de la calle.

Harold quiso levantarse, pero no pudo hacerlo rápido debido a una discapacidad que le dejó un accidente del pasado. Al parecer, algunos pandilleros del barrio La Esperanza lo habrían confundido con un habitante de La Candelaría y lo atacaron.

Sequeda, que trabaja en el área de la construcción, estando en el piso, desarmado y sin entender lo que estaba pasando, recibió dos machetazos en la cabeza. Después, uno de los hombres desenfundó un arma de fuego y le propinó un disparo en la cabeza.

Harold fue recogido del lugar con leves signos vitales y trasladado a un centro hospitalario cercano.

Aunque sus familiares indicaron que creían que Harold no viviría tras haber recibido el brutal ataque, el hombre se aferró a la vida y salió de peligro.

Dice el diario caribeño que la misma víctima fue quien relató cómo habían ocurrido parte de los hechos.

Todos califican la historia como un milagro.

La misma víctima ha dicho que antes de que le propinaran los machetazos y el disparo, sintió a su lado la presencia de un familiar que había sido asesinado hace varios años en Venezuela, o sea, un fantasma. Harold aduce que esta presencia sobrenatural, que lo abrazó antes del ataque, fue quien le salvó la vida.

Cortesía de kienyke.com

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