¿La Luna incide en el comportamiento humano?
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Desde hace miles de años, desde que el hombre empezó a mirar al cielo con una mezcla de curiosidad y miedo, la Luna ha embelesado al ser humano. El halo de misterio que rodea todo aquello que habita en la noche, la luz que desprende y el deseo con el que la ven los ojos del científico y del poeta, han convertido al único satélite de la Tierra en el centro de muchas teorías, como la que asegura que la fase Lunar tiene influencia sobre el carácter del ser humano. ¿Miro o realidad?

Son muchos los estudios que se han escrito para afirmar o desmentir dicha aseveración. Una de las primeras observaciones científicas fue la realizada por Plinio el Viejo en el siglo I d.C., que constató cómo el efecto gravitacional originado por la Luna influye en las mareas. Su masa es suficientemente grande y está suficientemente cerca como para elevar mareas sobre la Tierra. Las masas terrestres, y en particular el agua de los océanos, se abulta en los dos extremos de un eje que pasa por los centros de gravedad de la Tierra y la Luna. Este descubrimiento llevó a muchos a creer que si el agua de los océanos era alterada por la Luna, los líquidos de nuestro cuerpo también podrían sufrir alteraciones que modifican nuestro comportamiento.

George Ogden Abell, astrónomo de la Universidad de California de Los Ángeles (UCLA), desmintió en 1978 esta hipótesis. “Un mosquito posado en nuestro brazo ejerce una fuerza gravitacional mayor sobre nosotros que la Luna”, destacó Abell en la revista estadounidense Scientific American. El estudio negaba que el satélite tuviera relación con la fecundidad, los embarazos, la locura transitoria o los crímenes, Jean-Luc Margot, profesor de la UCLA, llevó a cabo una investigación en la que analizó todos los artículos científicos publicados sobre la materia, con la idea de desmontar los mitos que siguen existiendo en nuestros días sobre el satélite. “Si se analiza la información disponible –destacó el científico en la BBC-, uno ve que no hay un aumento de los partos en las noches de Luna llena”.

Sin embargo, Margot descubrió un estudio de 2004 realizado en un hospital de Barcelona (España), en el que los expertos aseguraban que había un mayor número de ingresos hospitalarios por hemorragias gastrointestinales en las noches de Luna llena. También constató que muchos policías afirmaban que se cometen más crímenes en Luna llena.

Ambas afirmaciones son “erróneas”, según el profesor estadounidense determinó que esas creencias surgen de un sesgo cognitivo de confirmación: las personas tienden a aceptar la información que confirma sus creencias y a ignorar la que las contradicen. Y en este caso, primer dato que podría tumbar esta aseveración es que la fuerza gravitacional de la Luna es igual de intensa durante su fase llena como en la nueva, pero a la segunda no se le atribuyen tantas propiedades ni efectos especiales sobre los seres humanos.

Pese a las múltiples evidencias científicas que desmienten la relación directa entre la Luna y el comportamiento humano, aún hay estudios que buscan relación entre las fases Lunares y algunos aspectos del ser humano. Según científicos de la Universidad de Basilea, en Suiza, tanto la percepción objetiva como la subjetiva del sueño cambian según el ciclo Lunar. Otro estudio realizado por la Universidad de Kyoto, en Japón, indica que la Luna llena perturba la producción nocturna de melatonina, que ayuda a regular otras hormonas y mantiene el ritmo circadiano. Es decir, según esta investigación, las fases de nuestro satélite afectan al el reloj interno de 24 horas del cuerpo que ayuda a regular las fases del sueño.

Pese a que estas teorías, desmentidas por gran parte de la comunidad científica, fueran ciertas y las fases Lunares afectaran ligeramente a los ciclos de sueño, el comportamiento humano, en general, no está relacionado con la Luna. Habrá que buscar nuevas excusas para justificar deslices o rarezas en la conducta.

Cortesía de la vanguardia.com

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