En qué se parecen Jesús y un dragón de Komodo
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Según la Biblia, María dio a luz al hijo de Dios a pesar de ser virgen. Esta forma de reproducción, que recibe el nombre de partenogénesis, no es tan extraña en la naturaleza como podría parecer

Cuando el ángel Gabriel visitó a María para anunciarle que tendría un hijo de Dios esta preguntó, al ser virgen, que cómo sería posible el milagro. Como por aquel entonces la genética todavía estaba en pañales, la madre de Jesús no podía saber que la concepción sin fecundación en realidad sí existe en la naturaleza. Los numerosos ejemplos van desde los pequeños pulgones hasta los enormes dragones de Komodo.

La partenogénesis es una forma de reproducción en la que las células sexuales femeninas comienzan a desarrollarse aunque no hayan sido fecundadas. Bajo condiciones especiales, es posible que un óvulo dé lugar a un nuevo ser vivo sin que ningún espermatozoide lo haya fecundado. Así sucede de forma natural en algunas especies de crustáceos, insectos, anfibios, peces e incluso reptiles y aves.

Los óvulos y espermatozoides que dan lugar al embrión se forman por meiosis, por lo que son haploides. Esto quiere decir que tienen la mitad de cromosomas que el resto, que son diploides. Dicho de otra forma: si el ser humano cuenta con 46 cromosomas, sus células sexuales sólo tienen 23. Como la reproducción sexual se basa en combinar el material genético de los progenitores en u nuevo individuo, esta es la única forma de que las especies no tengan cada vez más y más genes.

La partenogénesis es una forma de reproducción en la un óvulo da lugar a un nuevo ser vivo sin que ningún espermatozoide lo haya fecundado

Los animales que se reproducen por partenogénesis no cuentan con el material genético paterno. ¿Cómo suplen estos genes masculinos? En algunos casos el nuevo ser es también haploide, con la mitad de cromosomas, como sucede con los machos de abeja: mientras que las hembras tienen 32 cromosomas, ellos sólo cuentan con 16.

En otras ocasiones, el individuo recupera el número normal de cromosomas duplicando los que ya tiene, por lo que se convierte en un clon exacto de su progenitor. Es lo que hacen los bdeloideos desde hace 40 millones de años, un tipo de rotífero para el que la partenogénesis no es una opción: es probablemente el único animal que se reproduce exclusivamente de forma asexual.

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Si la reproducción sin fecundación es posible: ¿por qué existe el sexo? La clonación sería la forma más efectiva de perpetuar la especie… si no fuera por los parásitos. Gracias al sexo cada nuevo organismo es un cóctel genético de sus padres. Si virus, bacterias y hongos son llaves, y nuestras células cerraduras, el sexo es un sistema antiinvasores que garantiza que el patrón del cerrojo no sea siempre el mismo.

Por ese motivo la estrategia de los bdeloideos no es muy habitual, y la partenogénesis es más una alternativa de emergencia ante la falta puntual de machos. En muchos casos es probable que esta forma de reproducción asexual no tenga función biológica alguna, sino que simplemente tenga lugarpor accidente. Una incógnita que todavía se mantiene en animales como el varano de Komodo, el lagarto de mayor tamaño del mundo.

El individuo partenogenético recupera el número normal de cromosomas duplicando los que ya tiene, por lo que se convierte en un clon de su madre

A comienzos del siglo XXI, un par de zoos británicos informaron de que hembras aisladas de dragón de Komodo habían tenido descendencia. Las investigaciones posteriores demostraron que las madres nunca habían entrado en contacto con un macho.

Las crías nacidas por partenogénesis sólo pueden ser machos, y así sucedió con la descendencia de estos reptiles en cautividad. Por este motivo algunos investigadores consideran que esta forma alternativa de reproducción supone una ventaja evolutiva para los dragones de Komodo: si una hembra solitaria llegara a una isla, esta podría poblar el territorio con el tiempo, sin necesidad de pareja.

No se conocen ejemplos de partenogénesis natural entre mamíferos, aunque sí se ha logrado obtener en condiciones de laboratorio con ratas y cerdos, entre otros. ¿Y en seres humanos? El intento más cercano está mezclado con uno de los mayores fraudes científicos de los últimos años. El investigador surcoreano Hwang Woo Suk aseguró entre 2004 y 2005 haber obtenido células humanas por clonación, algo que posteriormente se demostró falso.

Pero en 2007, después de muchas investigaciones, se demostró que los óvulos extraídos por el investigador sí habían pasado por un proceso de partenogénesis. Más de dos mil años después del supuesto nacimiento de Jesucristo, la ciencia todavía podría conseguir un ser humano partenogenético.

Cortesía de elconfidencial.com

 

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