El éxito del anti-capitalismo: cómo se han hecho ricos los ricos desde hace 100 años
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A pesar de que la competencia y la innovación parecen factores necesarios para nuestro sistema, quienes ganan dinero lo hacen a través de los monopolios y las finanzas, se vuelven ricos rápidamente.

En ‘De cero a uno’ (Ed. Gestión 2000), Peter Thiel, empresario, inversor y fundador de Paypal, señala que la clave del éxito en los negocios del siglo XXI en una economía capitalista consiste fundamentalmente en establecer un monopolio. Aunque ha habido muchos ejemplos recientes, desde Facebook hasta Google, que confirman que quienes cuentan con una posición de privilegio terminan siendo poseedores de grandes fortunas, llama la atención la afirmación expresa de Thiel, dado que se produce en el seno de un sistema cuya esencia parece ser la competencia. Sin embargo, y a juzgar por los hechos, tiene mucha razón, pero no solo en los tiempos actuales.

Marcelo Medeiros y Pedro HG Ferreira de Souza, investigadores del Institute for Applied Economics Research de la Universidad de Brasilia, han publicado un estudio, ‘The rich, the affluent and the top incomes’, en el que confirman la tesis. Su investigación analiza resultados empíricos sobre la fuente de ingresos de los ricos desde principios de siglo XX hasta la actualidad, prestando especial atención a la última década, con el propósito de conocer qué determina la riqueza. Y entendiendo que existen notables particularidades atendiendo a las épocas y a las zonas geográficas, hay algunas constantes que persisten más allá de las diferencias (como el sector en el que operan las empresas, el nivel de capital heredado o el país de origen).

Detrás de la acumulación de fortunas no estaban las actividades productivas, sino los derechos de propiedad y la especulación con los bienes inmuebles

El estudio subraya cómo los análisis de los datos sobre la clase alta en Gran Bretaña a finales del siglo XIX concluían que los mayores poseedores de riqueza no eran los industriales o los banqueros, sino los propietarios de tierras, que gozaban de muchos más recursos que los hombres de negocios, algo llamativo para un país en el que la revolución industrial fue especialmente intensa. Su argumento es que, si bien la diversidad de empresas fue una constante de las élites capitalistas durante y después de la transformación, detrás de la acumulación de fortuna no estaban las actividades productivas, sino los derechos de propiedad y la especulación con la tierra. Y estas conclusiones, aseguran, tienen mucho que ver con la actualidad.

Las cuatro fuentes de riqueza

Numerosos estudios han señalado que en Occidente las grandes fortunas tienen intereses en una amplia gama de industrias y de sectores, pero hay algunos de ellos que son mucho más relevantes que los demás, y ahí se centran los ricos. Las finanzas han sido siempre un ámbito fundamental, como también la propiedad inmobiliaria. En tercer lugar, las fortunas suelen estar muy vinculadas con las rentas derivadas de un poder monopólico, a menudo (pero no solo) relacionado con la propiedad intelectual. Y por último, es frecuente deducir una asociación directa entre los sectores en los que operan quienes tienen más recursos y aquellos que los estados directa o indirectamente subsidian, como el militar, la ciencia y la tecnología, las telecomunicaciones o los combustibles.

La riqueza está fuertemente determinada por factores que tienen poca o ninguna asociación con la productividad económica

En realidad, aseguran los investigadores, las fortunas están lejos de ser determinadas por las fuerzas de un mercado vivo que compite, en el que los mejores y los más innovadores son los que más réditos obtienen. Mientras que la herencia y las transmisiones intervivos son a menudo una fuente importante de riqueza, no hay ninguna evidencia de que las inversiones en capital humano y en habilidades diferenciales sean la razón principal de que algunas personas tengan ingresos mucho más elevados que otras, así como tampoco la hay de que sea el tipo de ocupación la que determine el éxito. A pesar de que la riqueza está presente en una amplia gama de industrias, terminan siendo las finanzas y los bienes inmuebles los ámbitos más importantes para hacer dinero, es decir, justo aquellos que eran los más importantes en el comienzo de la revolución industrial.

Quienes más ganan son los que tienen la capacidad de controlar la distribución de los productos económicos y no los que producen más y mejor que el resto

En resumen, aseguran los investigadores, “parece que la riqueza está fuertemente afectada por factores que tienen poca o ninguna asociación con la productividad económica. La economía está incrustada en las instituciones sociales y estas instituciones determinan quién obtiene qué de la producción económica, tanto ahora como en el pasado”. Las leyes, las organizaciones políticas, las políticas públicas y la obtención de privilegios, por el contrario, sí resultan decisivas a la hora de atraer y generar riqueza.

La innovación no importa

La esencia está en el control. Como afirma el estudio, “para los ricos, es mucho más importante este dominio que ser económicamente más eficientes que los demás. Quienes más ganan son los que más a menudo tienen la capacidad de controlar la distribución de los productos económicos y no los que producen mucho más y mucho mejor que el resto. Desde luego, no hay que descartar la capacidad, la innovación, el esfuerzo o incluso la suerte como causas de la riqueza; es simplemente que, de acuerdo con la bibliografía revisada, estos no son los factores principales”. Lo productivo, por lo tanto, resulta irrelevante frente a esta capacidad de controlar los distintos sectores a través de toda clase de intermediaciones o del establecimiento de monopolios u oligopolios.

Cortesía de elconfidencial.com

 

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