Así se transforman en bellezas las “misses” en Venezuela
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Prácticamente producidas a mano, bajo exigentes cánones de belleza, que surgen desde los medios de comunicación masivos, no todo brilla cuando se escudriña detrás de los procesos a los que se enfrentan las jóvenes aspirantes a un título de reina.

Especialmente en Venezuela, que ha generado una verdadera industria en torno a este punto.

Cirugía plástica, masajes, tratamientos de estética dental, extensiones de cabello, maquillaje, dietas y mucho ejercicio, son sólo algunos de los procesos a los que se someten muchas jóvenes que sueñan con una corona en su frente.

La fábrica de belleza en Venezuela se encuentra a escasos días de la elección de una nueva “miss” este jueves 8 de octubre. Expertos en diversas áreas de salud y estética ilustran el sinuoso camino por el que debe transitar una joven que soñó desde chiquita con algún título que le ratifique lo bella que es.

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“Unos seis meses antes de cualquier concurso las jóvenes acuden a una consulta para asesorarse. Generalmente las que llegan, ya se han hecho algo”, cuenta Froilán Páez, otorrinolaringóloco y cirujano plástico facial, quien ha atendido desde hace varios años a chicas con esta meta. La rinoplastia (cirugía plástica de la nariz) es la operación básica.

“En honor a la verdad, la mayoría sólo necesita un retoque como el refinamiento o levantamiento de la punta para que cuando sonrían se vean mejor en cámara. Quienes buscan la naturalidad descartan este tipo de exigencia”, explica el profesional.

Desde el punto de vista técnico, el especialista cuenta que la luminosidad en el tercio superior de la cara (ojos y cejas) es algo necesario en los shows. “Usualmente se utiliza toxina botulímica para eso, realizado por un dermatólogo, pero una opción más permanente y natural es la frontoplastia, es decir, la elevación de cejas menos agresiva, inocua y más permanente, confundida por años con los hilos de plata o hilos de oro”, explica.

Evitando la recuperación prolongada, el factor determinante es que la operación debe suponer un resultado evidente, rápido y menos traumático, de allí que la mentoplastia (cirugía del mentón) sea la tercera operación de la cara que se realiza en orden de frecuencia. “Se trabaja con un cirujano maxilofacial y se hace el avance directamente en el hueso”, cuenta Páez.

Una vez alistado el rostro, se pasa al cuerpo. La figura se moldea a base de cirugías, aunque lo más económico resulta la alternativa de los masajes. Mercedes Velázquez, esteticista del Lido Fitness & Spa, también suele recibir misses que buscan menos dolor y eficacia comprobada.

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Sugiere procedimientos como carboxiterapia, ultracavitación, vacunterapia, masajes reductores, drenaje linfático, depilación de cejas y cuerpo, y limpieza de cutis, entre otras.

“Grasas localizadas y piel de naranja suelen ser el principal problema que padecen las chicas. Porque a pesar de invertir mucho tiempo en el gimnasio, se les hace difícil quemar la grasa más dura, eso se logra a través de técnicas no invasivas”, explica Velázquez quien lleva desde 2008 atendiendo a aspirantes al Miss Venezuela.

Con la máquina registradora echando humo, producto de la inversión realizada, la imagen se completa con el cabello y los dientes. “En el caso del estilismo lo que más se hace es relleno a través de extensiones o postizos, porque el escenario demanda volumen y el cabello forma parte de eso”, cuenta Jesús Morales, reconocido estilista local.

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Adicionalmente se les aplica coloración y se realza su cara con el corte de cabello. “Generalmente vienen de algún casting o concurso regional y muchos han opinado en torno a su look. Llegan con el cabello maltratado, el 80 por ciento de ellas, porque han estado en una búsqueda constante”, subraya.

El toque final se otorga a partir del maquillaje, que incluye pestañas postizas en la mayoría de los casos, atendiendo una necesidad provista por tratarse de un show en el que se busca además realzar la mirada.

En Venezuela es una industria millonaria, que factura a partir de sueños impuestos por la cultura pop, el hedonismo y falsa creencia de que no existe mejor trampolín al éxito que la belleza física, en el que se busca la perfección aunque ésta siga siendo una utopía.

Cortesía de americaeconomica.com

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