Así ha cambiado la mujer en el último siglo
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Desde la voluptuosidad sexual y liberada de Betty Page hasta la languidez infantil de la inglesa Twiggy, el ideal de belleza femenino ha cambiado muchísimo en el último siglo y nuestros cuerpos con él, porque no hay nada más cíclico y mutable que la moda y cuando esta se lleva a las formas de la mujer, todas nos sentimos esclavas de un estereotipo. Para liberarnos de los corsés de lo que es sexy y al momento deja de serlo –pecho grande o muy pequeño, extrema delgadez o traseros prominentes– ‘Greatist’ ha hecho un repaso de cómo ha evolucionado la imagen de la mujer 10 a través del tiempo, impulsada por la moda, el cine, la música y, sobre todo, la política. Porque cuando nuestros cuerpos son asunto de Estado no hay mejor forma de rebelarse que viajando por las carreteras del tiempo para reivindicar nuestras propias curvas.

Cien años jugando a las muñecas

Creada a principios del siglo pasado por el ilustrador Charles Gibson, la ‘Gibson Girl’ se convirtió en el primer icono de belleza norteamericano, popularizándose en multitud de revistas como ‘Life’ o ‘Harper’s’ y también en reproducciones. Era alta, de rasgos finos y bien dibujados; su imagen correspondía a la de una señorita de buena familia y, por consiguiente, fue un símbolo de éxito social. En su tiempo representó también a la mujer independiente y estudiosa, que elegía al hombre que sería su compañero y no al contrario.

La modelo y actriz Camille Clifford fue la modelo de la que se sirvió Gibson para crear su personaje y se mantuvo como ideal de feminidad hasta la Primera Guerra Mundial. Luego, con el auge del sufragismo, el corsé con el que siempre iba ataviada y su origen burgués quedaron desfasados; entonces lo que se llevaba era ser una ‘flapper’.

La llegada de la Segunda Guerra Mundial influyó en el ideal femenino, creando una imagen de mujer de hombros anchos y fuerte, como Rosie The Riveter

Quien haya visto ‘El Gran Gatsby’ sabrá de qué tipo de mujer hablamos. La diva de los años veinte era pura música y movimiento, y la curvilínea figura de la década anterior fue sustituida por un busto pequeño y caderas rectas a causa del tipo de vestidos que se estilaban y que remarcaban las piernas. Margaret Gorman, coronada primera Miss America en 1921, fue el ideal de la época.

Tras el crack de la bolsa de 1927, languidecieron los dobladillos de las faldas. Vuelven las cinturas remarcadas y los hombros desnudos solamente se insinúan. También reaparece el canalillo como resultado del nuevo modelo de sujetador con copas. Jean Harlow, rubia platino con sugerente silueta, fue el ‘sex symbol’ de los años 30, una época donde estaban de moda bailes como la Samba o la Rumba, donde las caderas tenían un papel protagonista.

1910: Camille Clifford (Dch); 1920: Clara Bow (Izq arriba) y 1930: Jean Harlow.
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1910: Camille Clifford (Dch); 1920: Clara Bow (Izq arriba) y 1930: Jean Harlow.

Según escribe Maria Hart en ‘Greatist’, la revista ‘People’, tan dada a listar a los ‘top’ de absolutamente todo, publicó en 1940 que la actrizDolores del Río era “el tipazo de Hollywood”, debido a su sexy y torneada figura. Quién les iba a decir que algunos años más tarde las mujeres altas, de hombros anchos, un tanto cuadradas y de porte agresivo ocuparían su lugar en la trinchera del erotismo. Porque en un contexto bélico –la Segunda Guerra Mundial– incluso los sujetadores deben ser patrióticos, y si no vean los nombres de algunos modelos, como ‘torpedo’ o ‘bala’. Un buen ejemplo de este tipo de mujer aguerrida que trabaja en las fábricas y saca ella sola a su familia adelante mientras su marido combate por su país es Rosie The Riveter, aunque las seductoras de la época no estaban tan cachas.

Diez años más tarde nacen la revista ‘Playboy’ y la muñeca Barbie. La ‘sex symbol’ del momento se parece a la animada Jessica Rabbit, con su busto prominente y su cinturita de avispa, o a la bellísima Elisabeth Taylor. Es la época de los vestidos con escote en forma de corazón y las faldas de vuelo, y se puso de moda tomar suplementos para ganar peso –más curvas–, como el ‘Wateon’, con la intención de conseguir la exuberancia de Marilyn, por quien ‘el rodríguez’ de Tom Ewell casi perdió la cabeza en ‘La Tentación vive arriba’ (Billy Wilder, 1955).

1940: Dolores del Río (Izq); 1950: Elisabeth Taylor; 1960: Twiggy.
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1940: Dolores del Río (Izq); 1950: Elisabeth Taylor; 1960: Twiggy.

De nuevo, la oscilación de la moda nos devolvió a las mujeres-niña, como Jean Shrimpton, Audrey Hepburn o Twiggy: delgadas, menudas, elegantes, algo cándidas y con cara de muñeca. Y si diez años antes las féminas se volvían locas por ganar peso, entonces la clave fue adelgazar para parecer más juvenil.

Medio siglo de cuerpos 10

La época disco nos obligó a enseñar el ombligo, vestir monos como los de ‘Fiebre del Sábado Noche’ y vivir en una fiesta eterna. Lentamente, se gana algo del peso perdido en los sesenta, aunque el doctor Robert Atkins saliese a la palestra con su dieta baja en carbohidratos y Virginia Slims introdujese en sus anuncios de tabaco la idea de que fumar adelgaza.

Son tiempos de muchos cambios y luchas sociales que también tienen su reflejo en la belleza: gracias a los esfuerzos del movimiento ‘Black Power’ de los 60′, la primera gran seductora afro, Beverly Johnson, aparece en la portada de ‘Vogue’.

En los años 90′ y como reacción a las supermodelos de la década anterior, las mujeres muy delgadas y rebeldes, como Kate Moss, estaban de moda

Algunos años más tarde, en los 80′, las supermodelos conquistan las pasarelas y el imaginario masculino. Bellezas como Linda Evangelista oNaomi Campbell entran de lleno en la cultura pop y siguen a rajatabla los videos de ‘fitness’ de Jane Fonda. Es la década en que las mujeres corrientes entienden que por mucho aerobic que hagan jamás tendrán unas piernas tan largas como Elle MacPherson.

1970: Beverly Johnson; 1980: Naomi Campbell; 1990: Kate Moss.
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1970: Beverly Johnson; 1980: Naomi Campbell; 1990: Kate Moss.

Después de que intentásemos ser altas y esbeltas, volvimos al raquitismo. Los noventa de Kate Moss fueron grunge, toxicómanos y andróginos, y en el caso de Winona Ryder, además cleptómanos. Mujeres con rostro aniñado, problemáticas y rebeldes son las abanderadas del ‘heroin chic’, como reacción a la perfección estética y un tanto fría que había reinado en los 80′.

De acuerdo a ‘Vogue’, la modelo Giselle Bundchen trajo el ‘sexy’ de vuelta, lo que significó el final de una etapa, y al mismo tiempo una tregua en los esquizoides cánones femeninos, a excepción del trasero deKim Kardashian, un más que evidente icono de nuestra época.

Cortesía de elconfidencial.com

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